El beso y el sexo

Resumen: el beso está integrado por ternura y sensualidad. Simboliza  la ternura y, por tanto, el afecto, la vinculación y ejerce una función de acercamiento y excitación sexual. El que besa imprime su intencionalidad en el beso. Sin la preparación de los besos y su concordancia con la entrega sexual, se introducirían disonancias en la relación y la persona no podría tener la seguridad de ser acogido. Se podría decir que el acto sexual es el último beso entre dos personas que se quieren, de ese modo se lo dicen todo. E s necesaria una educación en el beso, del contacto físico-afectivo con los demás

He hecho ya dos entradas sobre el beso y seguramente hay una pregunta esta ya aflorando a la mente: «¡Este hombre habla de todo menos de lo obvio!, ¡el beso tiene que ver con el sexo, es una de sus puertas de entrada!».

Para responder específicamente a la pregunta sobre la relación entre beso y sexo, hay que descomponer el beso en sus elementos, y podemos decir que, desde un punto de vista fenomenológico, está integrado por ternura y sensualidad.

La ternura se mueve al nivel afectivo: el beso claramente tiene un componente de ternura, casi se podría decir que simboliza la ternura y, por tanto, el afecto, la vinculación que se siente hacia una determinada persona. Cuando besamos estamos indicando esta vinculación, de quien besa hacia quien recibe el beso. De esto he hablado en: «qué significa un beso» (http://wp.me/p2KddV-4l ).

El beso tiene también un componente de sensualidad: no podría ser reducido a una acción sexual, como sucede con frecuencia, si no tuviese un componente sexual: el beso ejerce una función de acercamiento y excitación sexual. Sin embargo, ambos elementos, afecto y sensualidad, no son alternativos, se dan conjuntamen­te.

Los matices, la entonación que coge cada beso dependen de la intención de la persona. El que besa imprime su intencionalidad en el beso.  Se percibe que hay entonaciones posibles en el beso: con más ternura (más afectivo), más sensual (más sexual). Es una gama de matices que va desde la ternura hasta la sensualidad pura, desde el afecto hasta el sexo, con todas las proporciones posibles.

Por su parte al sexo en el lenguaje y percepción común, o lo llamamos sencillamente sexo o lo llamamos amor. Y esa variación tiene una incidencia clara en los besos. No olvidemos que a las prostitutas les cuesta dar besos, conectan beso y su propia intimidad, mientras que la relación sexual queda fuera. Cuando consideramos que es amor, entonces sexo y besos conviven sin dificultad. En este caso nada más natural que la relación que significa la entrega de dos personas mas completa emocionalmente que conocemos, la relación sexual, venga preparada, por actos (besos) que significan, como hemos visto: ‘yo te protejo’, ‘estoy contigo’, ‘perteneces a mi mundo’; actos que también significan apertura y disponibilidad al otro. Sin la preparación de los besos y su concordancia con la entrega sexual, se introducirían disonancias en la relación y la persona no podría tener la seguridad de ser acogido. Esto es lo que a mi parecer detectan las prostitutas cuando no quieren mezclar sexo y beso.

De la relación sexual, cuando es amor, la persona deduce un claro (o según los casos no tan claro) «no estás solo», «conmigo superas la soledad», «hemos hecho de dos, una unidad». Cuando las dos comunicaciones se hacen simultáneamente llevan como significado el mutuo darse y recibirse, el mutuo saber que se pertenecen recíprocamente. Esto está incluido en el significado del beso en la boca: «te protejo», «me proteges», los dos somos el uno para el otro al mismo nivel. Sin transiciones bruscas, sin estridencias el beso aquí integra dos niveles de la persona el afectivo y el biológico-instintivo, y también  integra a las dos personas entre si. Se podría decir que el acto sexual es el último beso entre dos personas que se quieren, de ese modo se lo dicen todo, todo lo que son como personas, se dan uno al otro.

Me parece que lo dicho se puede resumir en dos ideas: el beso tiene un espesor personal muy grande, que expresa muchísimas cosas, hasta poder abarcar todo el mundo personal. El enamorado  ve cambiar el mundo (realmente «su» mundo) al recibir un beso. La segunda: como todas las cosas humanas ese rico contenido se puede utilizar (y también deformar o reducir) de varios modos, de muchos: se matiza siempre con la intencionalidad que le imprimimos, aunque manteniéndose dentro de su contenido, de lo que puede expresar por sí mismo, que es mucho. Resumiendo: el beso  es uno de los elementos de integración de las diversas esferas del hombre, la sexual, la afectiva y la espiritual, incluyéndolas en la social o de relación, que es donde específicamente se producen los besos. De este modo el beso integra toda la persona en una relación con otra.

Por todo lo dicho se adivina que es necesaria una educación en el beso, del contacto físico-afectivo con los demás, que es indudablemente una parte fundamental en la educación de la afectividad. Se trata de no permitir la banalización del beso ni besos insinceros. Y a las personas a las que se quiere de veras, a esas sí: besarlas y besarlas mucho. Las personas necesitan que se les recuerde con frecuencia el mundo personal al que pertenecen, sino las señales que lo delimitan se tornan desvaídas. Hay que aprender a querer, a decir estoy contigo y a no decirlo rutinariamente. El lenguaje del cuerpo, del que el beso es un elemento central, es más cercano a nuestra sensibilidad, a nuestras tripas, expresa mucho mejor que las palabras esa cercanía y pertenencia, y también por ello pide más sinceridad. Quizás por esto el peor beso sea el indiferente, el dado como costumbre mientras se sigue mirando el partido de fútbol en la televisión: ese es el que más daño hace.

2 comentarios en “El beso y el sexo

  1. Reblogueó esto en Cerebro, mente y concienciay comentado:
    Dos mundos de emociones en colisión, siendo un gesto de lenguaje corporal cargado de emociones. En el otro extremo de la gama, por un beso también empezó el viacrucis de Nuestro Señor. Y la palabra tripa es lo más parecido y se relaciona a la profundidad de la sensibilidad, por eso la palabra neotestamentaria original en griego Esplacnisomai, “sentir con las tripas”, se relacionó con la “compasión”.

  2. Los hombres no saben besar, algunos tienen mal aliento y no se dan cuenta, otros te quieren forzar a besar, yo no me siento muy cómoda besando, cuando estamos haciendo sexo si, necesito besar, sobre todo cuando estás sintiendo mucho…
    Pero no he besado a todos los chicos que conocí .
    Incluso necesito mucha intimidad para darlos profundamente.. si no, muy superficiales.

    Hace un par de meses terminé con mi pareja, desde ese momento nunca más me dio un beso, nos volvimos a besar pero rechazaba todo contacto físico, hasta una abrazo, increíble… como son los hombres… pasan de hacerte hasta un annilingus a no querer ni tocarte…

    El romanticismo se ha perdido. Muchos se van con prostitutas y las besan… dan asco…

    He visto muchas situaciones así… no respetan nada ya. Las parejas no duran nada, no hay amor ni comprensión.

    Los únicos besos de verdad son los de los perros me parece… y tenía un gato con mucho mal humor pero cuando estaba tierno me besaba con su lengua áspera

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