La (buena) educación y los salvajes

Resumen: Una diferencia significativa entre la educación entre Finlandia y España se encuentra en la educación de los alumnos. Para un profesor en Finlandia están educados y en España son unos «salvajes». El problema para mí no está en los alumnos, sino en el concepto que el profesor tiene de ellos. Vive a sus alumnos como si cada mañana se trasladase a la selva, a un mundo de precariedad y supervivencia. Es necesario recuperar la «consideración positiva incondicional» que Carl Rogers sitúa como una de las 3 condiciones necesarias para que una relación sea sana y constructiva. (Las otras 2 son empatía y autenticidad). Sin ella, el profesor o maestro se va a limitar a impartir sus clases y a mantener las normas, la disciplina.

Entre los comentarios que he leído a propósito del programa de la Sexta sobre la educación en Finlandia aparece el de un profesor que se había fijado que los alumno finlandeses estaban muy bien educados y eso se advertía, por ejemplo, en el orden con que colgaban los abrigos al llegar a clase, en el modo de comportarse en el comedor, en el patio, etc.

Para este profesor una diferencia significativa entre la educación entre Finlandia y España se encuentra en la educación de los alumnos. En Finlandia están educados y en España son unos «salvajes» (término literal).

Desde que leí estos comentarios, el tema no ha dejado de darme vueltas en la cabeza. Me parece central, muy importante. Lo que pasa es que el problema para mí no está en los alumnos, sino en el concepto que el profesor tiene de ellos. Me explico.

Para este profesor, en lo que entiendo, unos son educados, traduzco civilizados y otros son salvajes. Es decir, vive a sus alumnos como si cada mañana se

trasladase a la selva, a un mundo de precariedad y supervivencia, donde no h

ay normas de convivencia. En la selva el objetivo es sobrevivir, en la civilización caben muchos objetivos. Finlandia está en la civilización (de la educación), España en la selva.

¿Qué veo? Veo que mientras no haya una visión positiva de los alumnos, es muy difícil cualquier objetivo con ellos. La idea del profesor de estar entre salvajes, va a convertirse en realidad, en una profecía auto-cumplida. Un efecto Pigmalión.

Es necesario recuperar la «consideración positiva incondicional» que Carl Rogers sitúa como una de las 3 condiciones necesarias para que una relación sea sana y constructiva. (Las otras 2 son empatía y autenticidad). Sin consideración positiva de los alumnos no hay educación posible, solo información.

Dejo lo que es consideración positiva para otra (u otras) entradas. Ahora solo termino diciendo que, sin ella, el profesor o maestro se va a limitar a impartir sus clases y a mantener las normas, la disciplina. Es decir se va a ver como un controlador de normas (¿qué otra cosa se puede hacer con unos salvajes, salvo intentar que cumplan algunas normas de convivencia?), normas en las que debe insistir todos los días y sentirse frustrado porque los «salvajes» las incumplen sistemáticamente.

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