¿Quién tiene la autoridad para imponer disciplina en un aula?

Resumen: Se relata un castigo a un alumno de 1º de bachillerato (16 años), que origina un largo proceso en el que un tutor hace prevalecer su postura disciplinar sobre el alumno interesado, sus padres, el coordinador y el jefe de estudios. Se plantea el tema de la autoridad, pero más allá, cuál es el verdadero sentido de la disciplina en un aula. Tema en mi opinión clave si se quiere renovar la educación y ajustarla a las innovaciones pedagógicas y poner al alumno como protagonista de su aprendizaje. El caso es real.

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Estamos ante un alumno de 1º de bachillerato, que comienza el curso con la ilusión, recién descubierta, de poder hacer arquitectura. Es decir, por primera vez ha descubierto un “para qué” a los estudios. Hasta este momento ha sido un alumno normal que ha ido sacando renqueando los cursos, quiero decir, con algunos suspensos en junio, aunque con una trayectoria ascendente: cada curso menos. Es un alumno simpático entre los compañeros, lo que le ha acarreado bastantes dificultades de “disciplina”, por romper el concepto de orden de la clase que tienen los diversos profesores con los que se ha ido encontrando. También es un alumno tímido al que le cuesta enfrentar los temas delante de un adulto, por lo que rehúye cualquier cosa que huela a confrontación, especialmente con los profesores. Dificultad muy habitual entre adolescentes. En resumen, nada que salga de la normalidad de lo que es un adolescente de 1º de bachiller.

Bueno, pues empieza el curso con su nueva ilusión y en octubre, en un momento de pequeño jaleo en la clase, en el que él interviene, es enviado por el profesor, en este caso su tutor, a la última fila de la clase, para evitar sus interacciones con los demás alumnos. Medida evidentemente disciplinar dirigida al orden de la clase, es decir dirigida más hacia el conjunto de la clase, que solamente hacia él. El alumno la toma como una vez más en que ha pagado por el resto, pues no se considera el único responsable de la situación creada. Evidentemente conecta con las veces anteriores en que se ha sentido igual, lo que le lleva a sentir una fuerte impotencia por no encontrar un profesor que realmente le escuche y que le trate con justicia.

El profesor tiene una reunión en noviembre con el padre del alumno, quien le dice que esté atento a la motivación del chico, que ha empezado motivado el curso y que está desanimado al sentirse castigado, y sobre todo que busque hablar con el alumno, que sobre todo necesita sentirse escuchado. El profesor mantiene su medida de disciplina y el alumno sigue al fondo de la clase. Los resultados académicos empiezan a caer.

En febrero el castigo sigue y ante las dificultades que el tutor pone para verlos, los padres ponen una queja a la consejería de educación por castigo injustificado, que dura ya 4 meses. Las notas están por los suelos y los padres, ante la petición del chico, deciden llevarle a una academia de apoyo. Es decir el alumno tiene ya una actitud en la que no espera soluciones del colegio y va a buscarlas en otro sitio. Señalo que no deja de buscar soluciones.

El coordinador y el jefe de estudios reciben a los padres debido a la queja a la consejería de educación, no por sus peticiones de ser recibidos, y les prometen que el castigo va a terminar ya, que ya no tiene sentido, y que se centrarán en la motivación del alumno, atendiéndole de un modo personalizado, tal como el colegio dice que actúa con sus alumnos. Pero el alumno no es ni siquiera cambiado de sitio… y ya hemos llegado a marzo, 5 meses de castigo.

Cada caso es particular, y en este faltan otras versiones, esta es de los padres, pero creo que suficiente para plantearse los límites de la autoridad del profesor en su aula, el tutor en este caso, que ha mantenido un castigo durante 5 meses contra la opinión de los padres, la indagación de la consejería, la postura de coordinador y jefe de estudios, y por supuesto, en contra del propio alumno, algo también importante a mi parecer.

No quiero dar mi solución, sino dejar abierto este caso, esperando las aportaciones que os sugiere. Así que espero vuestros comentarios.

8 comentarios en “¿Quién tiene la autoridad para imponer disciplina en un aula?

  1. Un castigo tan largo, desmotiva a cualquier persona y pierde su función educativa.
    El dicho dictador de la clase llamado profesor, no dispone de herramientas suficientes para poder reconducir la situación y se limita a apartar la presencia perturbadora sin interesarse por saber las necesidades del alumno.
    En mi opinión la carencia de formación del profesor o su poca vocación hacia la enseñanza y el aprendizaje, acompañada de la poca coordinación con la dirección del IES hacen que esté en peligro el futuro del menor. Y ese opino que es punto clave de la cuestión, donde se tendrían que poner todos los esfuerzos y velar por construir una educación centrada en las necesidades y motivaciones personales dando un trato más humano alejándolo de la simple instrucción académica.

  2. Un profesor nunca pone un castigo porque sí.En bachiller y con 16 años un alumno es lo suficiente persona como para comportarse, y dudo que el profesor le pusiera castigo a la primera.Estamos hablando hoy día de alumnos que distorsionan no una y dos veces si no contínuamente, y el profesor tiene muchísima paciencia hasta que se acaba.Un profesor además de dar clase tiene que imponer orden en la aula, y con qué se puede mantener orden? Con castigos, de toda la vida vamos.La sociedad se rige por leyes y si no se cumplen o pagas multas o vas a la prisión….yo creo que hemos pasado a dejar hacer lo q al alumno le place

  3. Que yo sepa la última fila de la clase es también un puesto escolar pagado por la administración educativa. A los de la última fila también se les da clase. ¿Cómo se puede demostrar que existe una relación directa entre el castigo y los resultados? ¿Desautorizamos al profesor? ¿Todos los de la última fila pensarán que están castigados?

    • Tienes razón: todos los que van a la última fila van a pensar que están castigados, una vez que el profesor ha hecho ese uso de esos puestos, y el reparto de los puestos, algo que en este caso se repite ritualmente con una cierta frecuencia, es un reparto de honor y deshonor…

  4. Muy interesante lo que planteas Antonio, y me surgen ciertas preguntas: ¿para qué el castigo? ¿es la única opción?, ¿no será más un desahogo del que castiga que un medio para conseguir un fin? Los métodos conductistas y el castigo es el más típico, tienen poca o nula efectividad cuando hablamos de personas y en todo caso, son cortoplacistas e invitan a la reacción en vez de a la respuesta responsable.

    • Me gustaría poder responder a tus cuestiones pues es lo mismo que yo me pregunto… También estoy de acuerdo en que los métodos conductistas están profundamente metidos en la escuela, aunque ya está claro que no funcionan

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