Aprendizaje, juego y emociones

Recojo la idea fundamental de esta entrada de Samer Soufi: http://samersoufi.blogspot.com.es/2014/04/principios-esenciales-del-aprendizaje-y.html

Samer Soufi se plantea el éxito de los videojuegos en muy pocos años para conseguir enganchar a millones y millones de jugadores, partiendo de cero, es decir de su no existencia. Indica 4 leyes de la gamificación (aprendizaje a través del juego) por las que los juegos enganchan, leyes que yo voy a interpretar aquí desde el punto de vista emocional. Así que es interesante leer la entrada de Samer Soufi. Las citas entre comillas son siempre de esa entrada.

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1. La Ley de las Emociones Básicas

Esta ley de las emociones básicas, dice que el aprendizaje se produce cuando despierta emociones, y esto el juego lo hace apelando «a algunas de las motivaciones básicas del ser humano». Cito:

  1. «El deseo de logro y superación cuando se cumplen satisfactoriamente las misiones y retos del juego.
  2. El deseo de auto-expresión, creando una identidad virtual propia y diferenciada.
  3. El deseo de adquirir estatus, prestigio y reconocimiento en el entorno del juego.
  4. La curiosidad, a menudo basada en una buena historia que se va desarrollando a lo largo del juego.
  5. La competición, que permite compararse con los rivales y fomenta el rendimiento.
  6. La sensación de progreso y de mejora a medida que se alcanzan nuevos niveles en el juego.
  7. El fomento de las relaciones sociales entre los jugadores, como el altruismo y la camaradería».

Es decir el juego conecta con nuestras necesidades: reconocimiento, prestigio, relaciones sociales, logro, etc. Basta ver la pirámide de Maslow para encontrar todas esas palabras. Es decir el juego se adapta como el guante a la mano a la estructura emocional y motivacional del ser humano.

2. La Ley de las Consecuencias Inmediatas

«La retroalimentación es un principio esencial de los juegos, que motiva y estimula a la acción. Los juegos ofrecen retroalimentación en forma de premios, y a veces de castigos, desde el principio del juego y a medida que los jugadores van avanzando y llevando a cabo acciones. Es sin duda uno los principales elementos que hace que los participantes se enganchen a los juegos».

Esta segunda ley dice que no podemos estar mucho tiempo siguiendo una meta sin alguna recompensa emocional positiva. He dicho muchas veces a los profesores que por malo que sea un alumno no pueden estar castigándolo y/o suspendiéndolo meses porque perderá todo interés en los estudios e incluso se deprimirá. Y no parecen entender esto en la práctica, por ejemplo con argumentos de que el alumno no tiene el nivel del curso y que sería injusto para los demás aprobarlo… Todos argumentos convincentes, pero que al final hace que ese alumno se quede desenganchado.

La entrada contiene esta observación que muy bien puede ser un consejo para profesores: «Los juegos adecuadamente diseñados exigen niveles de competencia cada vez más elevados para seguir avanzando en el juego. De este modo se evitan que los jugadores caigan en el aburrimiento», y yo añadiría: o en el desánimo.

Yo a esta ley le llamaría la necesidad de la alegría, emoción básica, para aprender. No se puede estar mucho tiempo sin recibir alguna alegría, ilusión, estímulo, etc.

3. La Ley de la Incertidumbre

«Buena parte del éxito de los juegos descansa en el hecho de que no sólo proveen retroalimentación continua en forma de premios, sino que además existe un nivel de incertidumbre respecto a la consecución de los mismos. Y es que a las personas nos gusta ser agradablemente sorprendidas, y eso sucede en todos los ámbitos de la vida».

Esta 3ª ley de la incertidumbre, tiene que ver con la sorpresa que es una emoción básica, cuya función es prepararnos al cambio, a la novedad. Si la sorpresa no se despierta el cambio no se produce. Ley de la incertidumbre o mantener viva la sorpresa. Para ello es imprescindible una buena planificación del profesor de su materia y dosificar las dificultades. «Los jugadores aplicarán su máximo esfuerzo para resolver los retos que se les plantean, cuando perciban que dichos retos no son tan fáciles que el éxito parezca garantizado, ni tan difíciles que el triunfo se vea como una posibilidad remota».

4. La Ley del Progreso hacia una Meta

La lectura de la 4ª ley desde el punto de vista emocional, es que somos seres en busca de sentido, necesitamos una meta, una dirección, un objetivo. Esta es la clave del éxito del coaching en relación con la psicología, ya que, hablando de un modo general, esta escarba en el pasado para arreglarlo y el coaching nos pone en movimiento hacia la meta… y consigue movilizarnos. Movilizar hacia una meta, plantear retos, cuanto más conectados con las propias personales necesidades y apetencias, mejor.

Los juegos ofrecen ideas que parecen salidas del mejor manual de estimulación de personas, ideas que los profesores harían muy bien en tener en cuenta:  «Los buenos juegos suelen permitir que los jugadores progresen más rápidamente en los estadios iniciales del juego, y luego les deparan numerosas oportunidades de experimentar recompensas intrínsecas a medida que avanzan en las diferentes etapas del mismo».

«E incluso si los jugadores cometen muchos errores, los juegos suelen ofrecerles pistas, consejos y retroalimentación». «Les empujan siempre hacia adelante, hacia las tareas siguientes, hacia arriba en el siguiente nivel, haciéndoles vivir en el límite entre el éxito y el fracaso».

3 comentarios en “Aprendizaje, juego y emociones

  1. Este artículo sobre aprendizaje, juego y emociones me ha resultado muy interesante. Me ha gustado especialmente la frase de Sebastián Truhn que nos dice que seguimos enseñando como hace mil años. Estamos viviendo en una sociedad del conocimiento y la tecnología y la realidad es que los educadores no somos conscientes de que lo importante no es transmitir conocimientos, estos se pueden encontrar muy fácilmente en la web y además se quedan obsoletos muy pronto. “El aprendizaje surge cuando se despiertan las las emociones” . Considero nuestra responsabilidad, como educadores, aprender a hablar en el mismo idioma que nuestros jóvenes, nuestros alumnos, como única forma de llegar a ellos. ¿Por qué no aprender a enseñar a nuestros alumnos a través de los medios que les produce más emoción?, ¿Por qué nos empeñamos en enseñar siendo nosotros los principales actores?. Y llegado a este punto quiero señalar una frase que he oído esta mañana sobre innovación educativa y que habla por sí sola: tenemos que dar a nuestros alumnos la única cosa que no les puede dar la tecnología: valores

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