Comunicación empática y técnica del reflejo.

Siguiendo con la publicación de materiales del CURSO DE EXPERTO EN COACHING EMOCIONAL terminamos la publicación de las 3 actitudes de Rogers, pensando en que son un material básico para todos los que queréis hacer Educación Emocional. Gestionar las emociones en el aula.

El articulo comienza hablando de los estilos de relación, que es una introducción que consideramos necesario hacer para entender y poder practicar adecuadamente la empatía en un contexto educativo. La empatía supone todo un estilo de relación con el alumno.

Como otras veces os recordamos que es un material para uso particular y que no puede tener un uso con valor comercial sin la aprobación expresa mía o de ISIE.

Comunicación empática y técnica del reflejo

La comunicación honesta

Resumen: Sin salirme para nada del tema de la educación y de la relación profesor-alumno, querría indicar las condiciones para que las relaciones que establecen sean honestas, condición imprescindible para que se establezca esa relación positiva imprescindible para que puedan trabajar juntos y el alumno aprender y el docente también. Es una condición del aprendizaje.

Le llamo comunicación honesta como si pudiese haber una comunicación deshonesta. La 9993680_scomunicación deshonesta no es comunicación, es manipulación. La comunicación o es honesta o no es. Además siempre a medio y largo plazo, una comunicación que no sea honesta cae, se desvanece. Es decir la falta de honestidad es un obstáculo para la comunicación.

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Los absolutos gramaticales y la comunicación

Resumen: Para la escucha es importante tener en cuenta los absolutos del lenguaje. Estos denotan al sujeto y no tanto a la realidad, sus creencias y su situación emocional.

Voy a hablar de un elemento que es importante tener en cuenta en la comunicación, en 15640627_sconcreto en la escucha. Especialmente resulta valioso para la escucha del coaching. Se trata de los absolutos que aparecen en una conversación.

Hay absolutos en el lenguaje cotidiano, aparecen aquí y allá en las conversaciones. Entiendo por absoluto aquellos términos que no pueden ser dimensionados en la práctica, ya que no pertenecen a una experiencia personal, es decir, no son elaboración de una vivencia. Un ejemplo sencillo es «siempre». No hay una experiencia para «siempre», nadie ha vivido algo que se pueda calificar de «siempre». Como máximo siempre abarca la duración de la vida de quien habla. Esa es la mayor duración posible de siempre en nuestra real experiencia personal. Por eso la expresión «te querré siempre» hay que entenderla, y así la entendemos, como dentro de mi experiencia del tiempo, es decir, dentro de nuestra vida, que claramente no es «siempre».

Términos absolutos son también: nunca, ninguno, nadie, solo, nada, ningún, todos, imposible … En algunas ocasiones no lo son, por ejemplo: «no ha venido nadie», aunque este es un uso del lenguaje en español que no se corresponde con la lógica, se debería decir: «no ha venido alguien», para evitar la doble negación que equivale a una afirmación en lógica.

No tenemos experiencia de siempre, ni de nadie, … Tampoco tenemos experiencia de: «todos los españoles…», ni de muchos otros «todos» que utilizamos…

Cuando esos términos aparecen en una conversación, en una comunicación, al no poder referirse a la experiencia de quien se expresa, se refieren a su idea del mundo, de cómo es la realidad para él, a su percepción. Por ejemplo: «Siempre llegas tarde», obviamente se refiere a una absolutización de lo percibido. «Siempre» se refiere a un tiempo limitado, como es obvio, pero apunta a que la persona que lo utiliza absolutiza la experiencia, la hace universal y única. Está poniendo un énfasis subjetivo en la conversación, no está aludiendo a un tratamiento estadístico. Lo mismo se puede decir por ejemplo de la expresión: «solo comes chocolate».

Algunas situaciones emocionales, por ejemplo el enfado, tienden a producir esos términos, ello se debe a la rigidez que establece en la percepción.  El enfado centra la atención en el obstáculo encontrado por ello el pensamiento se hace rígido y absolutiza lo que está pasando desde el punto de vista del sujeto que habla, en relación con la dificultad que percibe. Al sujeto solo le interesa el aspecto en que se fija y lo demás desaparece de su percepción. Es una absolutización de un aspecto desde el punto de vista de quien habla.

Otras veces los absolutos denotan creencias del sujeto, por ejemplo en expresiones como: «todos los rumanos son unos mafiosos». Evidentemente la persona que se expresa así no conoce a todos los rumanos, luego no está expresando una verdad en sentido estricto, está más bien hablando de alguna experiencia intensa que ha provocado una reacción emocional que ha generalizado. Esta generalización es emocional, es decir se refiere a la postura y necesidades del sujeto más que a la realidad externa que expresa la lógica: no se refiere a los rumanos en su totalidad, como mucho a algunos que no serán ni siquiera estadísticamente relevantes en relación con su número total. La expresión apunta a una necesidad de protección del sujeto con respecto a los rumanos, detectada emocionalmente en alguna experiencia negativa, no es una proposición verdadera en sí misma.

Se puede decir por tanto que en la comunicación hay aspectos que se refieren a la experiencia, y otros que se refieren al sujeto, a cómo vive este la experiencia de la que está hablando. Los aspectos subjetivos son emocionales. «Nunca bajas la basura» básicamente indica que para quien habla hay un reparto de la bajada de basura que vive como injusto, y su frase no es denotativa, es intencional: pretende cambiar lo que sucede. Los aspectos que se refieren a la experiencia son denotativos, los que se refieren al sujeto que habla son intencionales: pretenden un cambio en lo que está sucediendo. Recogiendo ejemplos puestos, si digo «solo comes chocolate» es porque pretendo cambiar esa situación o al menos me gustaría que cambiase porque la valoro negativamente. Lo mismo sucede con «siempre llegas tarde», cuando se expresa esa frase es porque se pretende cambiar la situación, es intencional.

Luego los absolutos del lenguaje, esta es la conclusión, denotan principalmente al sujeto y son intencionales, buscan cambios. Para las actitudes de escucha es importante detectarlos porque son la clave para mantener la conexión con el sujeto que habla, quien con esas frases está mostrando, su valoración emocional de la situación, su punto de vista personal sobre la situación, a veces también como hemos visto, su rigidez que trasluce de nuevo su situación emocional

El liderazgo de Nelson Mandela

Resumen: Algunas características del liderazgo de Mandela. Los aspectos relacionados con su carisma son válidos para cualquier liderazgo. La escuela no debe un mundo aparte por ello este tipo de reflexiones no solo son válidas, son necesarias.

Soy consciente de que el liderazgo de Nelson Mandela es un liderazgo político que se mandela1encuentra lejos, en los aspectos de potestas-institucionales, del liderazgo un profesor, pero hay en su auctoritas, en su carisma, elementos válidos para cualquier liderazgo, también para el que se desarrolla en la educación, por eso me he animado a escribir esta entrada.

  1. Actuar según sus propios principios no los del oponente
  2. Gobernar para todos no solo para los partidarios
  3. Poner el acento en lo que une, no en lo que separa
  4. Encontrar una meta común que ilusione (aspectos emocionales del ser referente)

Primero no responder a los enfrentamientos, sino seguir siempre la propia idea y actuar siguiendo los propios valores. Esto le ha permitido no enredarse en mecanismos de acción-reacción, evitando responder a la violencia con violencia y entrar así en una espiral de violencia.

Además, se trata de un liderazgo inclusivo, que se basa en saber encontrar el terreno común donde basar la convivencia de las diferentes culturas y grupos étnicos. La convivencia y la participación en lo común se ha convertido en el objetivo político.

mandela 2Tercero, pero no menos importante, Mandela ha utilizado toda su autoridad, conseguida con su coherencia personal aún a costa de muchos años de cárcel, para conseguir que la nación entera, una nación que estaba muy dividida después del apartheid, se centrara en esta meta. Su ejemplo personal ha sido determinante.

Para mí el liderazgo de Mandela que aquí resumo y que está elaborado por una persona que no es un experto en el conocimiento del premio nobel de la paz, son aplicables en la educación, no solo aplicables, sino necesarios en una escuela que es siempre culturalmente plural, donde hay muchas diferencias entre los alumnos y donde las normas de convivencia a veces resultan difíciles de conseguir.

Características eficaces del liderazgo en la escuela

Resumen: se listan 7 características que convierten a un profesor en líder hoy, especialmente en su aula y en general en su trabajo, dentro de una redefinición del liderazgo en la escuela. Se invita a un trabajo personal con ellas.

«Es la dirección de la escuela la que establece la diferencia entre mediocridad y excelencia». 15444452_sEsta frase, (sacada de Gerald L. Ubben y Lawrence W. Hughes, The principal: creative ledadership for effective schools), nos ha inspirado en ISIE para trabajar el liderazgo a partir de sus características eficaces e ineficaces y realizando un trabajo para convertir características ineficaces en otras eficaces que no se poseen en equipos concretos. Es decir se trata de un ejercicio que sirve de análisis, de toma de conciencia de cómo está un equipo concreto, aporta elementos para determinar cómo concibe el liderazgo y da indicaciones de hacia donde mejorar.

Empezamos en esta entrada por las características eficaces del profesor-líder hoy:

  1. Cree en sus alumnos, en su potencial, tiene la idea de que los alumnos son capaces de encontrar sus propias soluciones. Esta es la clave, el profesor no es quien realiza el proceso de aprendizaje, no es el protagonista, sino que el protagonista es el alumno y la confianza en que puede hacerlo es imprescindible. Desde este punto de vista el profesor es un entrenador, un coach de sus alumnos.
  2. El sólo les apoya, es humilde. No les resuelve las tareas, ni las dificultades, les ayuda a hacerlo por sí mismo. Por tanto no tiene ni que saberlo todo ni que tener todas las soluciones preparadas, es consciente de sus propios límites en el aprendizaje y desde ahí es desde donde apoya.
  3. Implica a sus alumnos en el aula como lugar de desarrollo. Sabe motivarles. El aula es la palestra, el gimnasio del aprendizaje. El profesor busca el modo que de que cada día encuentren motivación y dónde recargar las pilas de la ilusión por aprender.
  4. Tiene destrezas de comunicación, sabe escuchar de verdad sin salirse del marco de referencia del alumno. Sabe escuchar al alumno detectando a la vez sus propios sentimientos, de modo que no actúa por simpatías o antipatías, sino que genera una empatía real.
  5. Detecta las necesidades de sus alumnos, y atiende cómo se sienten y qué les mueve. Es decir, el docente tiene habilidades y se ha formado en educación emocional y tiene capacidades de gestión emocional, sabe gestionar los estados emocionales y no trata de tranquilizarlos y eliminarlos cuando se hacen agudos en momentos clave. Afronta tanto los miedos, como los enfados y los estados de tristeza de sus alumnos.
  6. Predica con el ejemplo y es íntegro y honesto. Sabe ser él mismo. Vive la autenticidad. Es decir, no solo es sincero, porque la sinceridad puede tener esquinas cortantes si no se ha depurado de las propias insatisfacciones o pequeños o grandes fracasos, sino que tiene conciencia de que está sintiendo en el momento en que habla de modo que su propio estado emocional no se mezcle con las indicaciones. También en los momentos que considere oportuno comunica esos sentimientos personales que están activos e interactuando. Es decir, es primero honesto, sabe lo que siente, y luego sincero: dice lo que siente y piensa realmente.

a)      Se trata de que como docente revises tus propias habilidades y actitudes de una forma honesta y decidas sobre cada una de esas características. Cuál posees y cuál no. Y hagas tu propia lista de características eficaces.

b)      Si hay alguna característica que te parece que no aparece en la lista y la posees, ponla en tu lista y también en un comentario para mí.

c)       Espera a leer la siguiente entrada sobre las características ineficaces.

Empoderamiento

Resumen: El empoderamiento es el poder de la persona que habla desde el centro que es ella misma. Sin empoderamiento se pierde el centro personal como sujeto (no existe otro centro posible para la persona) y con ello el contacto con la propia sensibilidad: sensaciones, emociones y sentimientos. El proceso de coaching emocional se podría definir en términos de empoderamiento tanto con adultos, como el coaching con niños y adolescentes.

El empoderamiento significa hablar desde el yo quiero, también desde lo que me gusta, lo 14786895_sque significa tanto como manifestar que se posee la propia vida. Habla desde la propia vida confiere mucho poder a la persona. El proceso de coaching emocional se podría definir como un proceso de empoderamiento. Este es el prisma que quiero utilizar en esta entrada.

De vez en cuando nos encontramos personas que hablan desde un descentramiento del sujeto, hablan básicamente desde otros y su lenguaje suena como una renuncia al propio poder como sujetos: hablar desde fuera del sujeto que somos. Son personas cuyo lenguaje denota poca atención a sí mismos, ya que la atención está puesta en lo que necesitan los demás, y por ello suenan como que se encuentran a merced de los demás. En el plano de la acción, de la conducta, son personas que no encuentran un rato para dedicar a pequeñas acciones para su propio disfrute: ir al gimnasio, ir a una actividad que les gusta, a cuidarse, siempre están en cosas que llenan necesidades de los demás, siempre se encuentran dispuestos ayudar y están disponibles para servir a los demás.

Estas personas suelen tener una lista de deberías: actúan desde lo que deben hacer, no desde lo quiero y menos desde me gusta. Esto les lleva a ir progresivamente adquiriendo la sensación de no tener una vida propia, de que la propia vida les está pasando por delante utilizada en servicio de otros.

Esto a no ser que se encuentren muy desensibilizados por una larga educación en esos deberías. Esta desensibilización es más común en mujeres, cuya educación tradicionalmente conllevaba una desensibilización del enfado y por tanto pueden encontrar muchas dificultades para expresarlo, incluso para detectarlo.

Así se configura una dependencia emocional de los demás que puede llegar a expresar que se encuentran a gusto con cómo están, que no expresan malestar.

Las habilidades o metas parciales que hay que conseguir en el proceso de coaching son la asertividad, la capacidad de expresar los propios límites con naturalidad, superar el miedo a no ser capaz, la dificultad para expresarse en términos de yo necesito, el autoconocimiento para escucharse a sí mismo.

El objetivo final es tomar conciencia de sí mismo y expresarlo al entorno. Recomponerse como persona, como una persona empoderada, como un sujeto con su propio poder.

Empoderarse sería por tanto hablar desde el propio cuerpo, desde las propias necesidades y relaciones, de modo que la persona sepa hacerse cargo de las propias sensaciones, emociones y sentimientos y en último término de la propia vida y así poder ser libre.

Escucha global

Resumen: La escucha activa tiene siempre algo de superación de los propios límites, por ello no es sencillamente una técnica, necesita una actitud de apertura a lo nuevo, a lo desconocido a lo que excede nuestra experiencia personal. Por esto le llamo escucha global.

En los últimos años cuando veo entradas sobre escucha activa me da la impresión de que 6580261_scada vez más se reduce a una técnica. Yo no pienso que no tenga aspectos de técnica, ya que tengo netamente claro que la escucha activa es algo que se puede aprender y son precisamente esos aspectos de técnica los que se pueden aprender. Pero me importa también mucho que se entienda que no se puede reducir a una técnica, sino que la escucha tiene siempre un aspecto global de la percepción humana. Tiene siempre algo de ir más de los propios límites de percepción, tiene algo de sentirse parte de algo más grande. Tiene algo de confianza porque formo parte de algo más grande y puedo escucharlo y escucharlo, eso más grande. La escucha necesita una actitud de apertura a lo nuevo, a lo desconocido, a lo que excede nuestra experiencia personal.

Por ello quiero hacer esta entrada con un texto de Krishnamurti sobre la escucha, que apunta directamente a esa superación de los propios límites que es siempre la escucha, que es siempre tratar de acceder a otra persona, a su intimidad a su modo de entender la vida.

El texto es el siguiente:

«Así que, por favor, aprendan el arte de escuchar, no solamente a quien les habla, sino a la esposa, al marido, a sus hijos, escuchen los pájaros, el viento, la brisa, de modo tal que se vuelvan extraordinariamente sensibles en el escuchar. Cuando uno escucha, capta las cosas rápidamente, no necesita un montón de explicaciones, descripciones y análisis; uno fluye junto con el otro. Nosotros estamos departiendo como dos amigos que están tranquilamente sentados en un parque, o en un bosque; cantan los pájaros, hay mucha luz que llega por entre las hojas y se proyecta sobre el suelo. Existe un sentimiento de aprecio por la belleza. Cuando uno escucha así, ocurre el milagro. Escuchar de este modo es como plantar una semilla. Si la semilla es vital, fuerte, sana, y el terreno ha sido adecuadamente preparado, es inevitable que la semilla germine. Por lo tanto, uno ha de aprender el arte de escuchar. Si escuchan con sumo cuidado, captan muy rápidamente el significado de lo que el otro está diciendo». (Krishnamurti, La Mente que no mide, © KFT 1984).

Escucha activa

Resumen: Escuchar es querer comprender el mundo de la otra persona. Necesita que nos centremos en el otro y acallemos nuestras voces internas. Escuchar significa respetar y confiar en el otro y en sus capacidades.

¿Qué es la escucha activa? Escuchar significa mucho más que oír. Significa poner atención 20144603_spara oír. Significa, sobre todo, querer comprender, teniendo en cuenta que hay un mundo más grande detrás de las palabras, y tomar estas según el significado que tienen para las personas que las pronuncian. Escuchar es querer comprender el mundo de la otra persona, el marco donde se expresa.

Por tanto para quien quiere de verdad escuchar, escuchar es centrarse en el otro. Esto supone hacer callar el conjunto de voces que murmuran dentro de nosotros, es buscar hacer el silencio dentro de nosotros. Si tenemos mucho ruido interno, estamos agitados emocionalmente o nerviosos, o con prisa, o queremos resolver rápidamente, no vamos a ser capaces de escuchar. Si lo que alguien nos dice conecta con algo nuestro, naturalmente vamos a ir a nuestro recuerdo, y al final nuestra experiencia es diferente de la de quien está hablando con nosotros, y no se sentirá escuchado, porque estamos en nuestro mundo y no en el suyo.

Desde hace tiempo utilizo un texto para explicar qué significa escuchar, eso que se denomina escucha activa. Quiero traerlo aquí porque además de escucha activa deja en evidencia cuál es el tipo de relación que requiere la educación emocional. Uno efectos más evidentes de la educación emocional es precisamente cambiar el tipo de relación que se establece entre profesor y alumno, esto se trasluce en el texto de un modo bastante evidente. Es decir el texto habla de escucha activa en directo, pero detrás de esta y necesario para realmente escuchar está el respeto por la otra persona, la confianza en que es capaz y responsable de su vida, etc., actitudes todas necesarias para poder realizar eso que se denomina educación emocional.

Este es el texto:

15893277_s«Cuando te pido que me escuches y tu empiezas a darme consejos, no has hecho lo que te he pedido. Cuando te pido que me escuches, y tú empiezas a decirme por qué no tendría que sentirme así, no respetas mis sentimientos. Cuando te pido que me escuches, y tú sientes el deber de hacer algo para resolver mi problema, no respondes a mis necesidades. ¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches, no que hables ni que hagas. Solo que me escuches. Aconsejar es fácil. Pero yo no soy un incapaz. Quizá esté desanimado o en dificultad, pero yo no soy un inútil. Cuando tú haces por mí lo que yo mismo podría hacer y no necesito, no haces más que contribuir a mi inseguridad. Pero cuando aceptas, simplemente, que lo que siento me pertenece, aunque sea irracional, entonces no tengo que intentar hacértelo entender, sino empezar a descubrir lo que hay dentro de mí». (O’Donnell, R., La escucha, en Pangrazzi, A [ed], El mosaico de la misericordia, Sal Terrae, Santander, 1989, p. 43).