El beso y la mujer y el hombre

Resumen: Lo importante hoy es el aprendizaje y la potenciación del nivel afectivo, más allá de los estereotipos de sexo. «Como es el día debe ser la noche». El  beso cumple una misión como lubrificante de la vida cotidiana, la vida se hace fácil, suave, si el afecto está presente.

 

Hay una primera aproximación al tema: todos los actos humanos son sexuados, están hechos por personas que son hombre o mujer y no es lo mismo que lo haga uno o el otro, el beso responde por tanto a esas características y de una forma muy clara. Los hombres y las mujeres no tienen la misma dinámica afectiva, ni tampoco por tanto la referente a los besos. Aunque hay que añadir que el peso de la educación tradicional ha forzado, a mi entender de un modo sesgado, los papeles de ambos, haciendo estereotipos de que las mujeres besan más y los hombres rechazan esas manifestaciones afectivas. A mi entender habría que buscar un camino de liberación de ese peso tradicional y permiten a cada persona que expresase con libertad su afectividad.

Hemos hablado del beso como un elemento clave que integra el nivel afectivo (la ternura), con el  sexual. Recuerdo a este respecto lo que una vez me dijo una mujer: «para la mujer, como es el día es la noche, en cambio el hombre es más capaz de introducir un punto de rotura entre el día y la noche». ¿Qué quería expresar aquella mujer? Pues que una mujer enfadada con el marido o simplemente distanciada por lo que sea, no le encuentra sentido a tener relaciones sexuales con él, ya que estas se deben integrar siempre en el conjunto de su vida, lo que le viene indicado por la situación de sus sentimientos hacia él. En cambio, en su percepción, el hombre es más capaz de olvidarse de las distancias afectivas  y centrar su atención en lo sexual, buscar las  relaciones sexuales sin tener en cuenta como se encuentra su pareja. Lo cierto es que después he encontrado hombres que se han entusiasmado al descubrir la idea, es decir que para ellos también como es el día debe ser la noche, y es que hablando de hombre y mujer es difícil no quedarse en estereotipos. Quizá lo único posible es hablar en términos sociológicos de tantos por ciento que hacen uno u otro comportamiento, porque siempre hay representantes del comportamiento en cada sexo.

Por todo lo visto en mi opinión lo importante hoy es el aprendizaje y la potenciación del nivel afectivo, más allá de los estereotipos de sexo. El beso es un elemento clave de la dinámica afectiva y por ello debe entrar dentro de la educación emocional. Al igual que en una sonrisa, donde parece que la persona sale por los poros, en el beso la persona sale, se expresa: el cuerpo, el beso hace visible esa expresión, hace visible el cariño, el afecto.

El beso tiene la importancia de marcar el aquí y el ahora. El beso es siempre actual: actualiza el cariño; o con más precisión, es su elemento de actualización. Sirve para expresar el hoy; el beso dado ayer no sirve para hoy. Es esta una función muy importante: de la facilidad o de la reluctancia a dar el beso hoy, deduzco como esta la temperatura del cariño… o la distancia. Al actualizar el cariño, el beso cumple una misión como lubrificante de la vida cotidiana, la vida se hace fácil, suave, si el afecto está presente, y el beso nos hace precisamente eso: presente el afecto, sin el, la vida es mucho más áspera, más difícil.

Lo más importante para los profesores

Resumen: una reunión de claustro de un  colegio para ver hacia dónde podría ir la innovación pedagógica Se plantea: ¿Qué he descubierto en mi labor docente durante mis años de enseñanza? Algo que os haya funcionado. Respuestas: cariño, empatía, afectividad, escuchar, cuidar la relación, ser positivo,  los contenidos no son lo importante, etc. Ojalá en la innovación la educación emocional sea uno de los pilares centrales

Ayer, 17 de octubre, fui testigo, no protagonista, de una reunión de claustro de un  colegio con unos sesenta profesores. Hay profesores de todo rango de edades y de experiencia docente. Desde los que están llegando a los sesenta y tienen más de treinta años de experiencia, hasta los que llevan un año o dos.

Se está hablando de hacia dónde podría ir la innovación pedagógica en el colegio. Para orientarse en ese mar de posibilidades, se busca centrarse en la realidad del claustro, en la realidad de su práctica docente durante muchos años y se plantea una pregunta que parece sencilla: ¿Qué he descubierto en mi labor docente durante mis años de enseñanza? Indicarlo en una frase o palabra. Para concretar mejor la idea se explicita: algo que hayáis descubierto en la práctica docente y que no se enseña en la facultad de magisterio o de pedagogía. Algo que os haya funcionado.

Después de un tiempo de reflexión, comienzan las respuestas, breves, claras: cariño, empatía, afectividad, escuchar, cuidar la relación la gran mayoría apunta en su respuesta que lo que realmente les ha funcionado es cuidar la afectividad, la relación en positivo, escuchar a los alumnos, darles importancia. Otras respuestas apuntan a la positividad: ser positivo, optimista, afrontar con positividad las relaciones. Alguna más indica matices de lo que es experiencia general: los contenidos no son lo importante. En resumen cuidar la educación emocional.

Un profesor hace una intervención diciendo: «Es una pena que en la facultad de magisterio o de formación del profesorado no nos hayan enseñado esto».

Esto lo concluyo yo: la educación emocional, la atención a la parte emocional y afectiva de los alumnos, establecer un buen vínculo con ellos es una clave, que ya sabemos y de la que estamos convencidos. Ojalá en la innovación, en esa escuela del futuro que buscamos, esa que de una formación integral a nuestros hijos, la educación emocional sea uno de los pilares centrales, algo fundamental. Somos muchos los que trabajamos para ello.