La 2ª clave para un aprendizaje significativo: aceptación

Resumen: No vemos todo lo que hay, no somos observadores externos de la realidad, nuestra mirada va ligada a intereses y necesidades. El sistema emocional organiza la realidad de un modo axiológico, no objetivo: hay cosas que no queremos ver y otras que si queremos ver. Amar la realidad es una clave de la inteligencia emocional. Amar y aceptar la realidad, no tenerle miedo. Esta clave no está en las manos del profesor, sino del alumno.

La segunda clave es aceptación.

No vemos todo lo que hay, no somos observadores externos de la realidad, objetivos, que lo ven todo. Muchas veces he comentado que si dos personas dan la misma vuelta por una calle, al regresar no comentarían las mismas cosas, se habrían fijado en objetos diferentes. No digamos ya si se tratase de un hombre y una mujer, entonces hasta podríamos pensar que se han paseado por calles diferentes. La pregunta es qué nos interesa, qué nos lleva a poner nuestra atención en unas cosas si y en otras no.

En ese recorrido imaginario podemos habernos encontrado con una panadería, si es ya casi la hora de comer y tenemos hambre, el aroma del pan recién hecho es seguro que ha captado nuestra atención. Nuestra necesidad es la que ha despertado nuestro interés. La primera respuesta es por tanto: nos interesa aquello que captamos como susceptible de llenar nuestras necesidades. Y nuestras necesidades son muchas si tenemos en cuenta a Maslow. Un ejemplo clásico de variación de intereses y por tanto de la mirada y la observación, se produce cuando una mujer se queda embarazada. Entonces de pronto aparecen las tiendas que se dedican a los bebes, antes estaban ahí pero no se veían. Igualmente, de pronto, aparecen embarazadas por todos lados.

Esto quiere decir que nuestra mirada va ligada a intereses y necesidades, no es objetiva, sino subjetiva, conectada con nosotros mismos como organismo con muchas necesidades. Detrás de nuestra mirada está nuestro sistema emocional. Y este sistema emocional organiza la realidad de un modo axiológico: las cosas nos caen bien o mal, nos interesan más o menos. Los objetos que observamos los deseamos o los rechazamos. Nos hacemos un centro de observación axiológico en función de necesidades.

Por ello hay cosas que no queremos ver y otras que si queremos ver, porque se ajustan o no a nuestras necesidades e intereses. Y lo que no queremos ver tenemos muchas probabilidades de no verlo efectivamente y lo que queremos ver, lo que nos interesa ver, tenemos probabilidades de verlo.

Por eso nuestra mirada necesita la aceptación para ver la realidad y no sencillamente plegar la realidad a nuestros deseos. La madre de una hija, algo que me ha pasado más de una vez, no ve que su hija está haciendo el tonto con la comida durante más de un año. Y para un padre su hijo es normal, mientras que para el profesor tiene un comportamiento disruptivo.

Para mi esta observación axiológica y no objetiva de la realidad es necesaria y tenemos que aprender a vivir en ella, a conocernos, a aceptarla. Eso es lo grande del ser humano: poder ir siempre más allá, saltar los límites en los que vive como ser biológico que es. También implica que nuestro mundo es nuestro, con lo que nosotros hemos aceptado y carente de aquello que no aceptamos ver. Amar la realidad es una clave de la inteligencia emocional. Amar y aceptar la realidad, no tenerle miedo.

Esta clave no está en las manos del profesor, sino del alumno. Si el alumno no acepta, está atascado, siente miedo de la asignatura y se queda parado, el profesor puede hacer muchas cosas menos prestar su aceptación en lugar del alumno. El aprendizaje es algo personal y cada uno debe dar su aceptación, sin ella no hay nada que hacer, nuestro ciclo del aprendizaje se detiene.

En esta entrada, cuando digo ver, vale tanto como oír, sentir… en realidad me refiero a percibir en su más amplio sentido.

La 1ª clave para un aprendizaje significativo: observación

Resumen: El aprendizaje comienza con un cambio en la mirada. El profesor debe proporcionar esa mirada nueva a los alumnos. El soporte emocional de la observación es la sorpresa. La sorpresa genera una apertura, abrirse a lo nuevo y se educa a lo largo de la vida. El interés está ligado a la curiosidad y es hermano de la sorpresa.

La clave primera es observación. El aprendizaje, todo aprendizaje, comienza con un cambio en la mirada. Ese cambio que nos hace ver las cosas de un modo diferente, más profundo, más significativo, con mucho mayor contenido.

Ya he comentado que esta es una de las tareas donde la aportación del profesor es fundamental. El profesor debe proporcionar esa mirada nueva a los alumnos, precisamente porque el/ella mism@ la posee. No es posible que de una nueva mirada quien no la tiene, el profesor que no tenga inquietudes, que no siga descubriendo cosas nuevas, que no esté enamorado (utilizo bien a conciencia esta palabra) de su enseñanza y de su docencia, es muy difícil que consiga ofrecer esa mirada nueva a sus alumnos. Y esa nueva mirada es el comienzo de todo aprendizaje. Muchos profesores afirman que encontrar esa mirada en un alumno compensa todos sus esfuerzos.

El soporte emocional de la observación es la sorpresa. La sorpresa es una emoción básica, muy desarrollada en los niños y de forma tópica decimos que poco en los ancianos, porque hay «ancianos» que tienen una grana capacidad de sorpresa, lo que les lleva a seguir interesándose por todo. Desde este punto vista la sorpresa es un indicativo de la edad emocional. Es muy interesante esta conexión entre sorpresa y edad, ya que al final, lo que llamamos edad está ligado a la capacidad de aprendizaje: es joven quien sigue aprendiendo, quien sigue sorprendiéndose cosas, quien tiene una mirada siempre nueva.

La sorpresa genera una apertura, abrirse a lo nuevo. El mismo gesto corporal que conlleva lo indica: ojos y boca abiertos, para que eso descubierto entre. Lo que pasa es que lo nuevo puede ser bueno o malo para quien lo descubre y por eso la sorpresa termina en apertura o cierre. Abrimos o cerramos. Si la sorpresa termina siendo un susto, una emoción entre la sorpresa y el miedo, cerraremos la puerta.

Por esto la sorpresa se educa a lo largo de la vida, el niño empieza abierto y todo despierta su curiosidad. Curiosidad es la actitud que genera la sorpresa. Es la actitud de sorpresa. Las diversas vivencias van a hacer que sigamos abiertos o no, que queramos seguir abriendo nuestro mundo o no.

Esto es una clave muy importante. El aprendizaje comienza en la observación y la observación se apoya en la curiosidad, actitud que se basa en la sorpresa como emoción y el tratamiento que esta haya recibido a lo largo de la propia vida.

Los profesores tienen una gran responsabilidad en este preservar la actitud de curiosidad, estando atentos a cada vez que la sorpresa aparece en sus alumnos. Esto no algo que solamente sirve para la etapa de infantil, sino que debe acompañar al alumno, cualquiera que sea su edad. Si el profesor tiene una enseñanza por la que los alumnos no sienten curiosidad alguna, va a tener muy difícil mantener su interés.

Saco aquí otro término de modo consciente: «interés». El interés está ligado a la curiosidad y es hermano de la sorpresa. Es una sorpresa mantenida, una sorpresa apoyada en la convicción de que lo descubierto es un terreno muy amplio y que merece la pena explorarlo, observarlo. El interés es muchas veces el interés prioritario de los profesores, que ponen el acento en su aspecto de hábito, descuidando su centro en la sorpresa. Y la gasolina, la emoción, que es el impulso, la va a proporcionar la sorpresa. El interés sin sorpresa no es tal.

Dejo aquí el tema por no alargarme, consciente de que queda mucho decir. Espero que signifique una aportación y desde luego una nueva mirada, un nuevo punto de vista.

Las 4 Claves para un aprendizaje significativo.

Resumen: esas claves son 3, aunque en realidad son 4, porque hay una que se desdobla en 2. La clave primera sería observación. Después viene la aceptación. Junto a la aceptación se da el compartir La última clave es acción, que se traduce en un método, una organización de la acción El ciclo del aprendizaje puede avanzar todo lo que se quiera.

Me parece que esas claves son 4, porque hay una que se desdobla en 2. Las claves conforman un ciclo de 3 momentos que puede rodar hacia adelante o bloquearse. Su rodar hacia adelante construye el aprendizaje. Como vemos en el gráfico el ciclo tiene solo 3 momentos porque la 2ª y la 3ª clave se dan a la vez, o mejor al observar la 3ª podemos deducir que la 2ª se ha produce.

La clave primera sería observación. El aprendizaje comienza con un cambio en la mirada. Aquí la función del profesor en central, el profesor debe tener esa mirada diferente de la enseñanza concreta que imparte y transmitirla. Sin ese cambio de mirada, que es en el profesor la vibración real y profunda por lo que se enseña no se iniciará el aprendizaje. El alumno no descubrirá (la mirada es un descubrimiento) el valor de lo que se le enseña y sin este descubrimiento no se interesará.

Después viene la aceptación. La persona que aprende, el alumno debe querer aceptar el aprendizaje. Este es un elemento individual, personal del aprendizaje. Se puede querer aprender o no. La observación hay que querer aceptarla ya que el aprendizaje significativo implica cambios hay que querer los cambios que implica, si no quiere no aprende, o cree que no puede aprender, lo que viene a ser lo mismo, no se aprende. Un profesor puede hacer mucho para que un alumno aprenda, menos poner la aceptación por él.

Junto a la aceptación se da el compartir, el participar en la enseñanza. En realidad este es el punto que el profesor percibe. Cuando se da la aceptación comienza el compartir, el poner en común. El aprendizaje se produce en relación. Y necesita la comunicación, el comunicar los personales descubrimientos y recibir el feedback, que implica también en este momento aceptación por parte del profesor del avance del alumno. Este aspecto social del aprendizaje es muy importante. Se avanza especialmente cuando se puede comunicar lo aprendido.

La última clave es acción, que se traduce en un método, una organización de la acción. El aprendizaje significativo se aplica a la vida de algún modo, hay que integrarlo, hay que variar la conducta en función de lo aprendido.

La acción produce un cambio en las condiciones de observación, y de este modo se realimenta el ciclo. El ciclo del aprendizaje puede avanzar todo lo que se quiera, en un primer término se detendrá el maestro, pero aun así, a un determinado nivel el alumno pude continuar y superar a su maestro. En último término será la aceptación del alumno la que detendrá el ciclo, o no lo detendrá.

Al final el ciclo que se establece: observación, aceptación, compartir, acción se convierte en un ciclo de la armonía en cualquier aprendizaje de la vida. El profesor mismo debe recorrer su propio ciclo de aprendizaje al enseñar: observar, aceptar lo que ve, algo que a veces no resulta fácil, compartir y cambiar su modo de actuación. Este cambio es clave para saber adaptarse a las condiciones concretas de los alumnos que tiene y hacer siempre el mismo método de enseñanza, aunque los alumnos cambien.

Claves para un aprendizaje significativo. La condición previa: confiar en el alumno.

Resumen: toda persona tiene capacidad de aprender Hay que creer que el genio está, si no se cree en eso no se puede ser maestro La educación emocional comienza en este acto en el que profesor se mira a sí mismo para ver cuál es su actitud respecto al alumno. La condición previa para el aprendizaje significativo es por tanto la creación de una relación de confianza entre profesor y alumno.

 

El aprendizaje es algo natural para lo que todos tenemos capacidad. Bueno esto sería un punto previo a las claves para un profesor: toda persona tiene capacidad de aprender. Enseñar es despertar el genio, ese del que habla Gustavo Adolfo Becquer.

“-¡Ay! -pensé-, ¡cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,

y una voz, como Lázaro, espera

que le diga: “Levántate y anda”!

Hay que creer que el genio está, si no se cree en eso no se puede ser maestro. El maestro debe creer que su alumno puede aprender, puede cambiar, puede mejorar. Si no cree en esto con toda honradez debería decir que no puede enseñar a esa persona concreta. Esto no es un tema de más o menos. El profesor tiene dentro de su profesionalidad mirar cuál es su actitud respecto al alumno y si piensa que no va a aprender, que es inútil enseñarle, debe retirarse, ya que su acción con ese alumno no va a ser positiva. Y en mi experiencia hay muchos profesores que tienen esa actitud con respecto a alumnos concretos.

La educación emocional comienza en este acto en el que profesor se mira a sí mismo para ver cuál es su actitud respecto al alumno. La educación emocional no es un conjunto de recetas para conseguir que los alumnos aprendan donde el profesor pueda quedarse al margen, sin estar implicado. El profesor no es un observador externo, que ve como sus alumnos aprenden desde fuera, con una visión objetiva de lo que sucede al aprendizaje.

El profesor es parte del paisaje del aprendizaje, está implicado en él y la relación que establece con el alumno va a ser la condición previa a cualquier aprendizaje que sea significativo. La  profesionalidad del profesor pasa precisamente por aprender a establecer relaciones de confianza con sus alumnos, por establecer vínculos.

La condición previa para el aprendizaje significativo es por tanto la creación de una relación de confianza entre profesor y alumno.