La poesía de la vida cotidiana de una profesora de colegio

Susana González Rodríguez, Poesías de la Seño para grandes y pequeños, 2005.

Resumen: Libro de poesías adecuado para primaria. Acercamiento a la vida cotidiana. DSC_0146-2Muy cercano a las vivencias infantiles (y no tan infantiles).

Se trata de un libro de poesías que nos acerca al mundo vivido desde la infancia. Estamos ante la experiencia cotidiana transformada en poesía y por ello en una elaboración de lo vivido que puedes ser francamente útil para maestras que quieran acercar a sus alumnos a la poesía, a poner palabras a lo que viven cada día.

Su autora es maestra desde hace muchos años y vive con pasión e ilusión su trabajo diario. De ese vínculo afectivo cuidado durante muchos años surge la capacidad de ver con ojos de niño, muestra de una profunda empatía con sus alumnos.

No son solo experiencias de escuela, es la vida vivida desde los ojos, sorprendidos y maravillados, de una niña/niño de alrededor de 8 años. Las sorpresas del cotidiano, los miedos, la comida, el momento de irse a la cama, el afecto, los desastres de la investigación del niño transformados en colada teñida de naranja o en el chapoteo en los charcos tras la lluvia, los vínculos, … Una mirada cercana, sencilla y a la vez profunda, que transforma la vida en recuerdo y desde ese recuerdo en biografía personal y desde ahí de nuevo vida, por haberse convertido en experiencia elaborada.

Opinión: Soy perfectamente consciente de que no estamos ante un libro de educación emocional. Sin embargo, sin tener como tema explícito lo emocional, este surge aquí y allá, como el asco a las espinacas, porque lo emocional es parte inescindible de la vida de la infancia. Estamos ante un libro emocional, importante para proporcionar a los niños herramientas que les permitan elaborar su experiencia y sus vivencias. Todo esto es necesario para desarrollar la inteligencia emocional. La poesía tiene siempre esa función y no siempre es fácil encontrar poseías al nivel de los niños en primaria. Este libro posee esa cualidad y por ello proporciona herramientas para la tarea más importante de la educación: apoyar en la necesidad vital más importante que tenemos cada uno: la tarea de convertirnos en personas.

Empatía y simpatía

Resumen: hay una cierta confusión entre las dos nociones. Empatía es la capacidad o habilidad que lleva a sintonizar con el sentimiento del otro, permaneciendo conscientes de que se trata de un sentimiento de otro. Por simpatía se entiende: «vivencia positiva del mundo emocional de otra persona, que lleva a un cierto contagio o conexión en los mismos sentimientos». Confundir empatía y simpatía lleva a algunas dificultades. Por un lado sobre-implicación y por otro negación del mundo de los sentimientos de los alumnos. Adquirir de una manera práctica la capacidad de la empatía es una urgencia para los profesores y para todo el sistema educativo, es una de las claves del sistema.huellas3

A lo largo de muchos cursos a docentes de la educación, desde infantil a bachillerato, he visto que hay una cierta confusión entre las dos nociones y me gustaría aportar mi personal idea del tema porque es algo que me parece central para los docentes en la educación.

Empatía es la capacidad o habilidad que lleva a sintonizar con el sentimiento del otro, permaneciendo conscientes de que se trata de un sentimiento de otro. Esta es una clave, en la empatía no nos identificamos emocionalmente con el sentimiento, sencillamente lo detectamos. Por ejemplo, detectamos que la persona con la que hablamos se ha enfadado, pero nosotros no nos hemos enfadado, sencillamente hemos detectado ese enfado y lo aceptamos. Desde esta postura podemos gestionar de una manera constructiva ese enfado. El diccionario de María Moliner recoge lacónicamente este significado: «capacidad de una persona de participar afectivamente en la realidad de otra.

huellas4Se puede entender con facilidad que esta capacidad es una de las más importantes para los docentes, ya que la educación, en realidad la comunicación misma, necesita de esta conexión y aceptación de los sentimientos de la otra persona. Se trata de una de los elementos del respeto a cada persona: el respeto a sus sentimientos. Debo añadir que aceptar un sentimiento no es aceptar una conducta, los sentimientos siempre son aceptables, la conductas depende.

En nuestra definición, por simpatía se entiende: «vivencia positiva del mundo emocional de otra persona, que lleva a un cierto contagio o conexión en los mismos sentimientos». Por su parte simpatía en el diccionario de la RAE, es: «inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua». Etimológicamente procede del griego (sym-pathos) y significa: comunidad de sentimientos.

Confundir empatía y simpatía lleva a algunas dificultades y entiendo también resistencias por parte de los profesores.

Si por empatía se entiende identificación y «simpatía» hacia los sentimientos, quien huellas_thulo haga así entenderá que debe hacerse cargo de esos sentimientos, hacerse cargo es responsabilizarse. Vista así la empatía es una puerta hacia esa sobre-implicación, que hace que los profesores carguen con los problemas y dificultades de sus alumnos, no sepan poner límites y terminen llevándose esos problemas a casa. Esto evidentemente genera mucho estrés. No olvidemos que la profesión de docente es una de las que mayor estrés padece.

El modo de evitar esto sería un cerrarse a los sentimientos de los alumnos, poner barreras. Es decir, limitarse a una actitud que solo está atenta a los aspectos objetivos y no a los afectivos de las relaciones. Profesores que afirman que ellos enseñan inglés, o matemáticas, o… Algo que evidentemente choca con la realidad de los alumnos día a día. Implica además obviar el mundo de las emociones y sentimientos de los alumnos, es decir actuar solo en las conductas. Esto a mi entender conlleva muchas dificultades.

En tal caso los profesores se encontrarían en dos posiciones en las que una les lleva a la sobre-implicación y la segunda les lleva a poner límites un tanto arbitrarios. En mi percepción la mayor parte de los profesores se sitúa en el lado de la sobre-implicación, pero esto tampoco es una vHuellas5entaja, sino una sobrecarga de estrés.

Adquirir de una manera práctica la capacidad de la empatía se convierte de este modo en una urgencia para los profesores y para todo el sistema educativo, es una de las claves del sistema. La empatía es una capacidad y una habilidad y necesita tiempo y mucha práctica para adquirirse. Ese tiempo y esa práctica actualmente no está incluida de forma íntegra en la formación de los docentes.

Desde luego si queremos impartir una educación integral, si queremos que la educación emocional forme parte central de la educación, de la escuela, nos encontramos con esta prioridad: formar en la capacidad de la empatía dedicándole todo el tiempo y esfuerzos necesarios.

El segundo nivel de escucha (en la escuela)

Resumen: En el primer nivel de escucha respondemos desde nuestra propia situación y con nuestras propias emociones, sensaciones, sentimientos, opiniones, intereses. En el segundo nivel escucha al alumno tratando de entender, de comprender la situación personal del alumno (en tanto que tal alumno). Permite un respeto mucho mayor del alumno. 3 puntos necesarios: (1) No confundir empatía con simpatía. (2) Validar: la comunicación de la empatía es siempre bidireccional. (3) Necesita mucha práctica, repetir ejercicios, adquirir habilidades de comunicación.alumno-y-profe-vale

Estamos tan acostumbrados a escuchar desde nuestra propia situación como sujetos interesados en lo que sucede, que se nos olvida que la escucha tiene otros posibles puntos de vista, que abren posibilidades insospechadas.

Por esto voy a explicar lo que en ISIE denominamos segundo nivel de escucha.

El primer nivel es escuchar como el sujeto personal que somos, sujeto al que le afecta lo que le sucede o le interpela. Es decir en el primer nivel de escucha respondemos desde nuestra propia situación y con nuestras propias emociones, sensaciones, sentimientos, opiniones, intereses, sobre todo intereses. No olvidemos que las emociones son tendenciales: apuntan siempre a un objetivo conectado con nuestras necesidades.

Si observamos a un profesor en sus interacciones con los alumnos, la mayor parte de estas se desarrollan con el profesor hablando y respondiendo desde su función de profesor, desde su personal manera de entender ese rol. Se dirige al alumno como tal profesor y le da los consejos, instrucciones, explicaciones, etc., que como profesor considera que debe dar.

Sin embargo esta no es la única forma de interaccionar con el alumno. Puede cambiar el modo de la escucha. Puede escuchar al alumno tratando de entender, de comprender la situación personal del alumno (en tanto que tal alumno). Es decir no responder desde su opinión, sino buscando empatizar con la situación concreta y las dificultades del alumno, sus motivaciones e intereses.profesor-alumno5

Esta segunda forma de escucha abre todo un campo de posibilidades porque descubre el mundo tal como lo percibe el alumno, tal como lo enfrenta o lo huye, las dificultades concretas que le han detenido o bloqueado, cómo se siente en la clase entre sus compañeros, y ante el profesor, y ante la asignatura, y ante las explicaciones.

Esta segunda forma de escucha permite un respeto mucho mayor del alumno al incorporar a las interacciones su punto de vista, su percepción de la realidad. También permite introducir de un modo práctico al alumno como agente activo de su propio proceso de aprendizaje.

Una de las más potentes posibilidades humanas es esta de poder percibir las cosas desde la perspectiva del otro. El profesor puede coger la perspectiva del alumno y, entonces, la división, que le parece tan sencilla, incluso simple, desde su punto de vista de profesor, se agranda de tamaño y se convierte quizá en un obstáculo insuperable. Saber dónde se encuentra Reikiavik, desde el profesor es una bagatela, desde los diez años un galimatías incomprensible, porque el mismo nombre se hace abstruso.

Esta capacidad de escuchar en el segundo nivel, no es solo una posibilidad, es una necesidad de la educación hoy. Sin embargo es algo que no se practica de un modo amplio, porque no hemos aprendido a hacerlo, no hemos adquirido la habilidad. Voy a poner 3 puntos necesarios para adquirirla.

logopedia2Primero: necesita superar un prejuicio: confundir empatía con simpatía. Ante la posibilidad de esta escucha suele surgir la objeción defensiva de que al escuchar así ya se está dando la razón al alumno. Eso es confundir empatía con simpatía. Ser empático no es poner se a favor de alumno que nos cae bien. La simpatía se restringe a algunos alumnos, la empatía es la capacidad de detectar el sentimiento del otro, siguiendo consciente de que es el sentimiento de otro y no nuestro. No tenemos que estar enfadados para saber que el alumno que tenemos delante está enfadado. Que el profesor haya aprendido a distinguir en la práctica empatía de simpatía es el primer paso para poder situarse en este segundo nivel de escucha.

Segundo: necesita mucha validación: escuchar lo que nos vuelve en las interacciones. No hay empatía si el alumno no valida (confirma de algún modo) que realmente quiere eso, o le interesa… la comunicación de la empatía es siempre bidireccional.

Tercero: necesita mucha práctica, repetir ejercicios, adquirir habilidades de comunicación. Esto es así porque tendemos a situarnos en nuestra propia personal situación, a hablar desde el «yo», y no vamos al «tu» sin un esfuerzo personal. Ver las cosas solo desde el «yo», pensar que desde el «yo» tenemos todo el panorama de lo que sucede, es perder gran parte de la información de la situación en la que estamos inmersos, y por tanto no poder ser eficaces en la propia intervención en ella.

El/la adolescente: una interpretación

Resumen: El sistema emocional tiene mucho que ver con la actual supremacía de la especie humana en el conjunto de la biosfera. El egocentrismo de la adolescencia produce una depresión de la empatía. El cerrarse a las otras edades y la simpatía por los iguales hace que se constituya de una manera compacta el grupo de coetáneos. El enfado les va a servir para tener energía para abordar esas nuevas tareas. Es una época de experimentación. Las huellas que deja está época van a durar toda la vida.

La visión de ISIE es una visión positiva de las emociones. Estas existen en los mamíferos adolescencia1superiores, y especialmente en el hombre, porque proporcionan una ventaja adaptativa, ventaja que ha sido clave para la supervivencia de esas especies, y de modo señalado la humana. De tal modo que el sistema emocional tiene mucho que ver con la actual supremacía de la especie humana en el conjunto de la biosfera. Este es un punto sobre el que ya escribió Charles Darwin (En 1873 publica: La expresión de las emociones en los animales y en el hombre).

Desde esta perspectiva las emociones deberían proporcionar también una ventaja adaptativa, no solo como una afirmación general, sino algo que se pudiese comprobar en cada una de las etapas del desarrollo de la especie humana, y por tanto también en la adolescencia.

La adolescencia es, tal como hemos indicado ya y resumimos ahora, una época egocéntrica (la segunda después de la que se produce en la primera infancia). Este egocentrismo produce una depresión de la empatía, que ya estaba comenzando a desarrollarse en etapas anteriores. El adolescente conecta mal con las otras edades diferentes de la suya, tanto niños, como adultos. A la vez genera una simpatía hacia sus coetáneos, una conexión e identificación con sus iguales.

Además se produce una depresión del sentido del riesgo, que hace que el adolescente posea una peculiar relación con el miedo. Además se trata de un período en el que el enfado está a flor de piel, debido a que el adolescente debe establecer su territorio de autonomía.

¿En que sentido todas estas emociones proporcionan a la especie una ventaja adapatativa?

El cerrarse a las otras edades y la simpatía por los iguales hace que se sans-titre-180constituya de una manera compacta el grupo de coetáneos que está llegando a la edad adulta. Esta fuerte cohesión de grupo se establece por vínculos con aquellos (la misma generación) con la que se va a compartir la edad adulta. El grupo podrá realizar así tareas más grandes y durante toda la existencia se contará con apoyos para realizar esas tareas.

Si, además, tenemos en cuenta que se ha deprimido la sensación de riesgo, vemos que esto va precisamente a permitir afrontar esas tareas de un modo nuevo, diferente a las generaciones anteriores, modos en que no se había afrontado todavía. Luego tenemos un grupo cohesionado que puede afrontar de un modo nuevo las dificultades. Esto constituye realmente una generación nueva.

El enfado les va a servir para tener energía para abordar esas nuevas tareas, y también para hacerse un espacio entre las generaciones previas: reivindica su derecho a un espacio.

Todo esto configura una nueva escala de valores: elecciones que se realizan con una valoración nueva, que hasta ese momento no se han  realizado. Esto es algo que los adolescentes tiene claro: es una época de experimentación.

Las huellas que deja está época van a durar toda la vida. Lo que hicimos en la adolescencia, la música que oímos, las experiencias que vivimos, el modo que en que nos relacionamos, las personas con las compartimos esa época, van a quedar indeleblemente grabadas en la memoria.

7175740-groupe-de-quatre-filles-adolescentes-se-prendre-en-photo-avec-camera-assis-sur-le-banc-en-automne-paEs una época de vaivenes emocionales, pero esos vaivenes van a contribuir precisamente a ese impactar la memoria y van a constituir los límites dentro de los que se va a vivir el resto de la vida adulta.

Por esto vivir la adolescencia como tal es clave, es algo muy importante para las personas y una carencia enorme cuando no han podido hacerlo, experimentaran esos vaivenes más adelante, pero ya en momentos en que se esperan los resultados y sobre todo sin el acompañamiento emocional que las hace verdaderamente posibles durante la adolescencia.

Adolescencia: emociones predominantes

Resumen: Todos los cambios biológicos meten emocionalmente al adolescente hacia dentro. El adolescente conecta bien con sus iguales y mal con los de edad diferente. Aparecen criterios “nuevos” de comportamiento. Esos criterios son un absoluto para el adolescente. El adolescente necesita enfadarse porque necesita que se respete su nueva forma de actuar. Los adolescentes tienen muy poca sensación de riesgo. Esta depresión del sentido del riesgo, que les lleva a comportamientos claramente fuera de lo que los adultos consideran prudente.

Dentro de esta excursión, en la que llevamos ya varias entradas, sobre las etapas del adolescentesdesarrollo, quiero hacer una ya sobre la adolescencia,  ya que seguro que va a proporcionarnos material para varias. Me voy a centrar en el aspecto meramente emocional, desde mi punto de vista y más bien formulando hipótesis (mi opinión de porqué sucede), que proceden de mi observación, pero que necesitan aún comprobaciones.

 La adolescencia es un brusco cierre a la empatía. La niña de diez años empatiza perfectamente con su madre por el fallecimiento de su abuela, mientras que al llegar a los doce (al iniciarse los cambios biológicos de la adolescencia) de pronto la misma niña se torna una extraña a la mirada de la madre porque ya no quiere saber nada de lo que le sucede. La adolescencia es una nueva época egocéntrica (después de la que se produce aproximadamente al año de edad).

el-estrés-en-los-adolescentesTodos los cambios biológicos meten emocionalmente al adolescente hacia dentro, pues necesita la energía para sus propios cambios. Al nivel psíquico y emocional esto provoca una revisión de sus vínculos de relación fundamentales. Esos vínculos establecidos en la primera infancia son ahora puestos en discusión. El adolescente conecta bien con sus iguales y mal con los de edad diferente, tanto si son niños, quiere marcar distancias con esa edad de la que en realidad solo está saliendo, y con los adultos, quiere marcar su independencia con criterios propios y no recibidos de figuras significativas como ha sucedido hasta ahora. Esta conexión ya no es empatía (que lleva a conectar con los demás en el sentimiento del otro), sino simpatía (conexión en un sentimiento común: solo conecto con aquellos que lo tienen).

De este modo se forma un grupo de amigos, y como los criterios de comportamiento social no están afianzados, se va crear un fenómeno imitativo entre ellos. No aceptan los criterios venidos de otras edades, pero aceptan con suma facilidad los que proceden del mismo nivel, del grupo de amigos, y tienden a vestir todos igual, a repetir comportamientos. Esto además tiene otra característica: aparecen criterios “nuevos” de comportamiento, que deben ser nuevos para el grupo de adolescentes, y si descubren que no lo son, los cambiarán, a no ser que pertenezcan a un grupo que revolucione (se enfrente) a la ideología dominante en su ambiente. Además esos criterios de comportamiento, sociales, morales son un absoluto para el adolescente. Por ello quien no está en la onda, está fuera del mundo, no sabe lo que está pasando (lo nuevo).

Búsqueda de criterios nuevos implica rotura con los anteriores. A nivel emocional implica mucho enfado. El enfado es la emoción relacionada con la libertad. La adolescencia es la época de la creación de esa libertad nueva, precisamente apoyada en nuevos criterios y valores. El adolescente necesita enfadarse porque necesita que se respete su nueva forma de actuar.

Revisión de vínculos y revisión de valores. Dentro de esta revisión de valores el adolescente tiene que adoptar nuevos, para ello también tiene que arriesgar porque necesita romper los límites de lo anterior, de lo que se ha encontrado. Por ello los adolescentes tienen muy poca sensación de riesgo.

Esto lleva a que tienen una relación con el miedo especial. Por un lado su nivel de seguridad de la pirámide de Maslow sigue básicamente cubierto por sus padres, sus vínculos significativos, lo que hace que no perciban las necesidades de trabajo, salud, familiar, etc. Por otro tienen esta depresión del sentido del riesgo, que les lleva a comportamientos claramente fuera de lo que los adultos consideran prudente. Como tercera faceta, tienen necesidad de experimentar el miedaodlescente_puenting1o, quieren vivirlo, encontrarse con él y vencerlo. De aquí su predilección hacia las películas de miedo: situaciones extremas de miedo. A esta faceta le llamaría gusto por el miedo.

Consciente de que hay todavía mucho más que decir, recopilo las emociones que han salido, depresión de la empatía (desconexión de los vínculos de la infancia), potenciación de la simpatía (conexión con los iguales), enfado (para lograr el propio espacio de desarrollo), y miedo (que ha perdido sus límites referenciales).

Los profesores y la empatía

Resumen: La herramienta más básica para la competencia emocional es la empatía. Los profesores no dan normalmente  respuestas empáticas. Habitualmente dan consejos y dicen como hay que hacer las cosas sin tener en cuenta al alumno. Normalmente los profesores en su comunicación se dirigen de modo preferente al objeto (lo que se enseña) y no al sujeto (al alumno [o a los padres]). Este enfoque hace que la atención de los profesores a las relaciones quede limitada a los aspectos disciplinares. Adquirir herramientas para tener una atención al alumno, a las relaciones. La  empatía necesita aprendizaje con esfuerzo, tiempo y practicas, muchas prácticas.

Desde hace ya bastantes años me dedico a la formación del profesorado buscando que adquieran  competencia emocional. La herramienta más básica para esa competencia es la empatía y a tal efecto hacemos un ejercicio que son formular preguntas empáticas. A tal efecto utilizamos una clásica división de tipos de preguntas posibles, que se remonta hasta Carl Rogers. Cada respuesta de los profesores a una serie de situaciones de aula se clasifica según esos tipos de respuesta.

Aquí llega una constatación repetida durante todos estos años, hasta antes de ayer mismo en que lo hice por última vez. Los profesores no dan respuestas empáticas, salvo raras excepciones y en este caso las dan por intuición y por tanto aleatoriamente, no tienen un aprendizaje. Los del otro día eran profesores de infantil y primaria, es decir de niños hasta 12 años. Los anteriores eran profesores de ESO y Bachillerato, desde 12 a 18. No solo no daban respuestas empáticas, sino que ni siquiera sabían hacerlas una vez explicadas qué eran y cómo se hacen.

La respuesta más común es la de solución de problema, lo que implica que habitualmente dan consejos y dicen como hay que hacer las cosas sin tener en cuenta al alumno. La segunda respuesta más frecuenta es la exploratoria: búsqueda de datos, saber las circunstancias, obviamente antes de dar la solución. Ni que decir tiene que ambas respuestas parten del punto de vista del profesor: los consejos son como el ve las cosas, apela a su experiencia y aprendizaje y la búsqueda de datos procede de que el profesor los ignora (no de que el alumno los ignore). Como se ve con claridad ninguna de ambas es empática.

Yo no discuto que estas respuestas deban estar presentes en la comunicación de los profesores. Hay circunstancias que las hacen necesarias. El punto es que no exista en esa comunicación la respuesta empática. Esto quiere decir que normalmente los profesores en su comunicación se dirigen de modo preferente al objeto (lo que se enseña) y no al sujeto (al alumno [o a los padres]). Y también que realizan esa comunicación desde su punto de vista y no desde el punto de vista del alumno.

Que esas dos cosas sean prácticamente carentes en la comunicación de muchos ámbitos escolares dice que el alumno no tiene protagonismo en la educación, que sigue siendo considerado un sujeto pasivo al que hay que llevar adelante porque sino no aprendería. Además este enfoque hace que la atención de los profesores a las relaciones quede limitada a los aspectos disciplinares, a aplicar las normas de convivencia de los centros, pues se objetivan con facilidad. Los demás aspectos de las relaciones quedan al oscuro, es decir, actitudes de los alumnos, su motivación al aprendizaje, sus actitudes y capacidades especiales, y no digamos ya las diferentes situaciones emocionales que van presentando a lo largo de un curso, la situación de las relaciones dentro del grupo, el liderazgo, la influencia, etc.

Ni que decir tiene que esto que estoy diciendo aquí es objetivamente muy grave. El inicio de la reforma de la educación (que está en marcha) debes ser la capacitación del profesor y este debe tener atención tanto a la materia, a los contenidos, como a las relaciones, a los alumnos (y a los padres). Es decir capacitación real y efectiva, pedagógica y emocional de los profesores. Adquirir herramientas para tener una atención al alumno, a las relaciones. Realmente hoy día casi podemos decir que la materia, los contenidos son alcanzables y básicamente el profesor debe derivar a convertirse en un guía o un coach de sus alumnos que les lleve hacia la mejor potenciación de sus capacidades. Esta es la perspectiva de futuro.

Todo esto comienza con esa herramienta tan clave y tan básica que es la empatía, que necesita aprendizaje con tiempo, dedicarle esfuerzo y practicas, muchas prácticas hasta dominarla de verdad. Esta es la primera urgencia de la escuela hoy.