La emoción crea nuestros lazos y así dibuja nuestro mundo personal

las 4 dimensiones de la emocion

Quizá estamos más acostumbrados al aspecto evaluativo de la emoción. En la gestión emocional lo que interesa es la información que nos aporta, la evaluación que hace de la situación de una persona. De ese modo el miedo informa de que existe un peligro del tipo que sea, mientras que el enfado o la rabia nos informa de un obstáculo en nuestro camino o de que nos han arrebatado algo, o de que alguien está pisando nuestro terreno personal.

Pero la emoción no es solo información o valoración de la situación, la emoción tiene una dimensión vínculativa. Debido a la emoción nos sentimos vinculados o rechazamos (nos caen mal) personas o cosas o situaciones, todo aquello que vivimos.

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Estamos donde está nuestra atención

He escrito una entrada en mi blog de Antropología Emocional sobre cómo funciona la atención que recomiendo como introducción a esta, que quiero sea mucho más práctica.

Para ello comienzo por el título: estamos donde está nuestra atención, nos encontramos presentes allí donde esté nuestra atención. Donde no hay atención, no hay presencia. Esto es algo muy obvio. Si un niño está distraído en clase y lo observamos le vamos a decir: «Fulanito, vuelve aquí con todos!».  Mi madre me decía: «estás en Belén con los pastores», con ello me quería decir que no estaba allí presente, que mi atención se había ido detrás de mi imaginación, en mundos despegados de la tierra.4555685_s

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Las tres etapas de la innovación (en un centro educativo)

Resumen: descripción de las 3 fases del fenómeno de la transformación de una idea o carisma en realidad. Esas 3 fases son (1) fundacional, (2) acuerdos-normativa, (3) vida rutinaria. La esencia (1ª fase) fecunda la realidad. La  primera fase, llámese fundacional o esencia, es la que da inicio al proceso, y es una fase emocional. En su núcleo inicial es un enamoramiento. Sin enamoramiento no hay fuente, sin fuente no hay posible fecundidad de la realidad del cada día.8403742414_36e56595f9_z

Hace ya bastantes años F.Alberoni me dio mucho que pensar con su descripción (sociológica) de las 3 fases del fenómeno de la transformación de una idea o carisma en realidad vivida, fenómeno que denominaba institucionalización del carisma. Cualquier organización, empresa, grupo que decide buscar un objetivo, incluso un matrimonio, entendido como organización institucional de la pareja humana, pasa por esas 3 fases en su proceso de formación.

Esas 3 fases son (1) fundacional, (2) acuerdos-normativa, (3) vida rutinaria. Para Alberoni la primera fase es fluida, creativa, abre posibilidades, suscita entusiasmo, es el descubrimiento del propio carisma, la propia idea fundacional y sus múltiples posibilidades de aplicación. La segunda es la necesidad de ponerse de acuerdo en el cómo lo hacemos, como damos forma a ese fluido para poderlo utilizar. La tercera es la utilización y disfrute si la idea es fecunda y se ha logrado un acuerdo sobre cómo utilizarla. La palabra rutina no tiene para Alberoni necesariamente un sentido peyorativo, es la vida de cada día, pero si hace una advertencia, hasta la mejor innovación cuando se transforma en vida de cada día puede matar el impulso original, puede convertirlo en una rutina sin conexión con la esencia. Este es un peligro obvio.

8402648841_a9fb41b97a_mHace pocos días he visto a una amiga (Chus Sanz de Geiser Works) trabajar con esas 3 mismas fases para ilustrar el fenómeno de la innovación en un centro educativo. Sus fases eran (1) esencia, (2) Sueño, proyecto, (3) realidad consensuada. Algo en lo que añade a Alberoni es que en la etapa normativa introduce como primera concreción el sueño. Para ella el sueño ya es un modo de concretar la esencia, solo que de un modo abierto, sin las limitaciones de un proyecto. Para ella también nos encontraríamos con la dificultad de que desde la realidad de cada día es difícil conectar con  la esencia. Lo lógico es la vía contraria: la esencia fecunda la realidad.

Chus utilizó el fenómeno de un geiser para ilustrar esas 3 fases de cómo la innovación llega a hacerse realidad en lo cotidiano. Yo voy a desarrollarlo aquí, transformado en fuente, sencillamente porque me parece más general y con aún mayor capacidad simbólica. Encontrar agua es encontrar la esencia. Es un descubrimiento de algo a lo que se le ven múltiples posibilidades. La primera canalización del agua, el grifo de la fuente son los acuerdos de cómo vamos a acceder a la esencia. Hay que tomarle alguna medida, caudal, constancia, etc. La utilización concreta que se hace del agua de la fuente: regar los campos, saciar la sed, dar de beber a animales, es la realidad consensuada. El conjunto crea un oasis, un huerto regado…: una zona alimentada por el agua.

Mi aportación concreta a este desarrollo es llamar la atención sobre que la primera fase, llámese fundacional o esencia, la que da inicio al proceso, la que enciende la mecha de los cambios, es una fase emocional, o si se prefiere intuitivo-emocional. Y voy a poner un nombre al sentimiento producido en la persona que hace el descubrimiento: enamoramiento. Se trata de alguien, o un grupo porque el fenómeno es muchas veces grupal, se enamora de una idea a la que le ven múltiples posibilidades, han encontrado agua, y se encuentran atraídos, admirados, encantados, en suma, enamorados de esa agua.

Luego vendrán los acuerdos sobre qué hacer con esa agua, como canalizarla y aún después la realidad del agua fecundando la vida diría en la cotidianidad.8402641369_c7e1f85690_m

Por tanto en su núcleo inicial es un enamoramiento, un descubrimiento de agua que puede fecundar la vida. Esto es muy claro en la pareja y lo voy a utilizar como ejemplo. Se conocen y se enamoran: un estallido de sentimientos, atracción, deseo y posibilidades que surge entre los dos. Podrían dejarlo ahí, pero deciden comprometerse el uno con el otro, quieren seguir acudiendo a la fuente. Estamos en el proyecto de canalización. Después vendrá la realidad consensuada: quién hace la comida, quién lava la ropa y quién baja la basura… A veces en esta 3 fase hemos convertido en rutina lo que ha sido un estallido de posibilidades.

Mi afirmación es que sin enamoramiento no hay fuente, sin fuente no hay posible fecundidad de la realidad del cada día. Esa esencia es emocional, la razón, si queremos hablar así, entra después, entra a comprometerse y a organizar. Toda aplicación posterior debe poder pasar por el examen de si se encuentra conectada con la esencia, con el agua. Normalmente ese esencia no se deja atrapar por normas muy estrechas, tanto sirve para saciar la sed de hombres como de animales, para regar frutales como maíz o trigo… y hay que darle una realidad cotidiana concreta, porque sino se queda en una idea, un estallido, un buen recuerdo que queda atrás. Alguien que se enamoró y no lo olvida, porque no se olvida, pero sencillamente le queda la sensación algo amarga de un «pudo ser».

El enamoramiento es el único fenómeno capaz de introducir fines en nuestra vida (me mojo mucho con esta afirmación), de indicarnos algo por lo que vale la pena esforzarse, es el agua que pugna por brotar y fecundar la vida y tenemos la capacidad de descubrirla, es descubrimiento, luego no solo depende de nosotros, pero nosotros sí que podemos estar abiertos (o cerrados) a él.

Sobre el enamoramiento me reservo hablar en otra ocasión (quizá mejor otras).

Fotografías (C) by http://www.martin-liebermann.de