Las tres etapas de la innovación (en un centro educativo)

Resumen: descripción de las 3 fases del fenómeno de la transformación de una idea o carisma en realidad. Esas 3 fases son (1) fundacional, (2) acuerdos-normativa, (3) vida rutinaria. La esencia (1ª fase) fecunda la realidad. La  primera fase, llámese fundacional o esencia, es la que da inicio al proceso, y es una fase emocional. En su núcleo inicial es un enamoramiento. Sin enamoramiento no hay fuente, sin fuente no hay posible fecundidad de la realidad del cada día.8403742414_36e56595f9_z

Hace ya bastantes años F.Alberoni me dio mucho que pensar con su descripción (sociológica) de las 3 fases del fenómeno de la transformación de una idea o carisma en realidad vivida, fenómeno que denominaba institucionalización del carisma. Cualquier organización, empresa, grupo que decide buscar un objetivo, incluso un matrimonio, entendido como organización institucional de la pareja humana, pasa por esas 3 fases en su proceso de formación.

Esas 3 fases son (1) fundacional, (2) acuerdos-normativa, (3) vida rutinaria. Para Alberoni la primera fase es fluida, creativa, abre posibilidades, suscita entusiasmo, es el descubrimiento del propio carisma, la propia idea fundacional y sus múltiples posibilidades de aplicación. La segunda es la necesidad de ponerse de acuerdo en el cómo lo hacemos, como damos forma a ese fluido para poderlo utilizar. La tercera es la utilización y disfrute si la idea es fecunda y se ha logrado un acuerdo sobre cómo utilizarla. La palabra rutina no tiene para Alberoni necesariamente un sentido peyorativo, es la vida de cada día, pero si hace una advertencia, hasta la mejor innovación cuando se transforma en vida de cada día puede matar el impulso original, puede convertirlo en una rutina sin conexión con la esencia. Este es un peligro obvio.

8402648841_a9fb41b97a_mHace pocos días he visto a una amiga (Chus Sanz de Geiser Works) trabajar con esas 3 mismas fases para ilustrar el fenómeno de la innovación en un centro educativo. Sus fases eran (1) esencia, (2) Sueño, proyecto, (3) realidad consensuada. Algo en lo que añade a Alberoni es que en la etapa normativa introduce como primera concreción el sueño. Para ella el sueño ya es un modo de concretar la esencia, solo que de un modo abierto, sin las limitaciones de un proyecto. Para ella también nos encontraríamos con la dificultad de que desde la realidad de cada día es difícil conectar con  la esencia. Lo lógico es la vía contraria: la esencia fecunda la realidad.

Chus utilizó el fenómeno de un geiser para ilustrar esas 3 fases de cómo la innovación llega a hacerse realidad en lo cotidiano. Yo voy a desarrollarlo aquí, transformado en fuente, sencillamente porque me parece más general y con aún mayor capacidad simbólica. Encontrar agua es encontrar la esencia. Es un descubrimiento de algo a lo que se le ven múltiples posibilidades. La primera canalización del agua, el grifo de la fuente son los acuerdos de cómo vamos a acceder a la esencia. Hay que tomarle alguna medida, caudal, constancia, etc. La utilización concreta que se hace del agua de la fuente: regar los campos, saciar la sed, dar de beber a animales, es la realidad consensuada. El conjunto crea un oasis, un huerto regado…: una zona alimentada por el agua.

Mi aportación concreta a este desarrollo es llamar la atención sobre que la primera fase, llámese fundacional o esencia, la que da inicio al proceso, la que enciende la mecha de los cambios, es una fase emocional, o si se prefiere intuitivo-emocional. Y voy a poner un nombre al sentimiento producido en la persona que hace el descubrimiento: enamoramiento. Se trata de alguien, o un grupo porque el fenómeno es muchas veces grupal, se enamora de una idea a la que le ven múltiples posibilidades, han encontrado agua, y se encuentran atraídos, admirados, encantados, en suma, enamorados de esa agua.

Luego vendrán los acuerdos sobre qué hacer con esa agua, como canalizarla y aún después la realidad del agua fecundando la vida diría en la cotidianidad.8402641369_c7e1f85690_m

Por tanto en su núcleo inicial es un enamoramiento, un descubrimiento de agua que puede fecundar la vida. Esto es muy claro en la pareja y lo voy a utilizar como ejemplo. Se conocen y se enamoran: un estallido de sentimientos, atracción, deseo y posibilidades que surge entre los dos. Podrían dejarlo ahí, pero deciden comprometerse el uno con el otro, quieren seguir acudiendo a la fuente. Estamos en el proyecto de canalización. Después vendrá la realidad consensuada: quién hace la comida, quién lava la ropa y quién baja la basura… A veces en esta 3 fase hemos convertido en rutina lo que ha sido un estallido de posibilidades.

Mi afirmación es que sin enamoramiento no hay fuente, sin fuente no hay posible fecundidad de la realidad del cada día. Esa esencia es emocional, la razón, si queremos hablar así, entra después, entra a comprometerse y a organizar. Toda aplicación posterior debe poder pasar por el examen de si se encuentra conectada con la esencia, con el agua. Normalmente ese esencia no se deja atrapar por normas muy estrechas, tanto sirve para saciar la sed de hombres como de animales, para regar frutales como maíz o trigo… y hay que darle una realidad cotidiana concreta, porque sino se queda en una idea, un estallido, un buen recuerdo que queda atrás. Alguien que se enamoró y no lo olvida, porque no se olvida, pero sencillamente le queda la sensación algo amarga de un «pudo ser».

El enamoramiento es el único fenómeno capaz de introducir fines en nuestra vida (me mojo mucho con esta afirmación), de indicarnos algo por lo que vale la pena esforzarse, es el agua que pugna por brotar y fecundar la vida y tenemos la capacidad de descubrirla, es descubrimiento, luego no solo depende de nosotros, pero nosotros sí que podemos estar abiertos (o cerrados) a él.

Sobre el enamoramiento me reservo hablar en otra ocasión (quizá mejor otras).

Fotografías (C) by http://www.martin-liebermann.de

El programa 43,19 de FERE-Madrid y las condiciones para que exista innovación en educación

Resumen: una reunión del grupo impulsor de la innovación en la escuela con el programa 43,19 de Escuelas Católicas de Madrid. ¿Cómo podemos saber que un centro educativo ha emprendido realmente un camino de innovación educativa? Una escuela o colegio ha emprendido un camino de innovación educativa si existe: (1) Un liderazgo innovador efectivo. (2) Una cultura de la organización que  sea poco vertical, que privilegie la horizontalidad. Liderazgo se refiere a todos los niveles del colegio. La cultura es una cultura de respeto a la autonomía de cada persona, órgano, grupo, asociación constituida en la comunidad escolar, una cultura de la escucha. Entiende al profesor o maestro como guía y no como poseedor de conocimientos.manos

El miércoles 16 de enero 2013 he asistido, junto a Iñaki Lascaray como miembros de ISIE, a una reunión del grupo impulsor de la innovación en la escuela con el programa 43,19 de Escuelas Católicas de Madrid. Se trata de un programa que lleva ya más de dos años de andadura y que se encuentra abierto para promocionar la innovación en cualquier centro educativo que lo solicite, no solamente para los pertenecientes a Escuelas Católicas de Madrid, ni tampoco circunscrito solamente a Madrid. En este momento ya más de 20 colegios han puesto en marcha el programa.

La reunión estaba integrada por el Departamento Pedagógico-Pastoral y de Innovación de Escuelas Católicas de Madrid al completo y un numeroso grupo de personas que han implementado con éxito innovaciones educativas o expertos en distintas materias en relación a la innovación: inteligencias múltiples, estimulación temprana, aprendizaje cooperativo, PBL, destrezas y rutinas de pensamiento, coaching de equipos directivos, coaching pedagógico…

El tema, muy interesante y muy bien facilitado por Chus Sanz de Geiser Works, se desarrolla sobre el tema: ¿Cómo podemos saber que un centro educativo ha emprendido realmente un camino de innovación educativa? Se trata de dar indicadores concretos, comprobables, evaluables… no ideas generales que no se pueden verificar.

Los indicadores concretos necesitan un desarrollo detallado para el que una entrada de blog resulta insuficiente, aparte de que es un trabajo del que no me considero autor. Por esto voy a dar mi respuesta particular a partir de mis reflexiones sobre lo hablado. Esa respuesta se centra en 2 puntos. Una escuela o colegio ha emprendido un camino de innovación educativa si existe:

  1. Un liderazgo innovador efectivo.
  2. Una cultura de la organización que sea poco vertical, que privilegie la horizontalidad.

El segundo punto no importa que esté plenamente logrado, basta con que se haya iniciado el camino y se perciba con claridad la necesidad.

Liderazgo se refiere manos2a todos los niveles del colegio, no solo al equipo directivo, sino al claustro en su conjunto, al aula,… incluso entre los alumnos. Liderazgo capaz de elaborar un proyecto educativo de centro (no hay líder sin objetivo común) con objetivos para las diversas instancias del centro educativo, y que tenga la disposición de tomar decisiones aunque entrañen dificultad, si las ve necesarias para el cambio que pide la innovación.

La cultura a la que me refiero es una cultura de respeto a la autonomía de cada persona, órgano, grupo, asociación constituida en la comunidad escolar. Es una cultura de la escucha, que se constituye como habilidad básica para cualquier docente. También esta cultura entiende la diversidad de puntos de vista como riqueza y no como dificultad. Otro elemento es que entiende al profesor o maestro como guía y no como poseedor de conocimientos.

Evidentemente no es un tema cerrado. Ofrezco aquí mi reflexión y mi experiencia para que pueda servir como punto de partida.

imagen manos publicada por: javierlopez

«Dar consejos» y actitud de escucha en la educación

Resumen: Existe de un modo amplio la práctica de dar consejos entre los profesores y maestros. La actitud de dar consejos está reñida con la actitud de escucha. El paradigma subyacente es el de un profesor que es un poseedor de conocimientos, un experto, que desde esa posición de autoridad, decide que es lo mejor a hacer, da consejos. El nuevo paradigma entiende al profesor como guía. La actitud de escucha se hace esencial. Pierde su función de autoridad en lo personal. Toma  conciencia de que no puede responsabilizarse de lo que consigan madres o alumnos. Esto tiene el efecto positivo de fomentar la autonomía de las personas. No solo veo esto posible, sino necesario claves-restaurar-autoridad-perdida-casa_1_1335533

En múltiples ocasiones me he encontrado entre los profesores y maestros con la práctica de dar consejos, tanto en las relaciones que establecen con sus alumnos como, por ejemplo, en las que establecen con los padres y madres. Me lo he encontrado tanto que pienso que es algo que se encuentra dentro de la mentalidad del profesorado, insertada en la cultura de la educación que se vive de modo habitual en la enseñanza: se dan consejos a los padres todos los días y se dan consejos en las entrevistas a los padres y madres. Tanto que, al menos en las situaciones que me he encontrado, es el comportamiento que consideran normal, sin más crítica, e incluso en alguna ocasión puntual como algo imposible de variar.

La mayor dificultad que encuentro en esta práctica la he experimentado de modo vivo cuando he tratado de hacer prácticas de coaching con los profesores, de modo que pudiesen enfocar de un modo diferente precisamente sus relaciones con los alumnos y las entrevistas con los padres y madres.

La actitud de dar consejos está reñida con la actitud de escucha. Quien está dando consejos se encuentra rebuscando en sus propios conocimientos y experiencias, en suma en su propio mapa mental, el consejo adecuado a la ocasión. Debido a estar haciendo esto, no se está atento a descubrir, a escuchar lo que dice la otra persona. Esto cierra a buena parte de la información que está llegando e impide por tanto comprender la situación concreta de la persona que está delante.

Clase-Escuela-Profesor-300x199Al poner el foco de atención en dar consejos, se toma la actitud de juzgar la situación de quien está delante, precisamente para darle una solución. Es decir se asume el rol del técnico, del que sabe de aquello de lo que se está hablando.

El paradigma subyacente es el de un profesor que es un poseedor de conocimientos, un experto, que desde esa posición de autoridad, decide que es lo mejor a hacer, da consejos. En este caso la enseñanza y el aprendizaje son asimilados a una técnica. Como tal técnica los conocimientos son generales, es decir aplicables tal cual a muchas situaciones que se generalizan. Precisamente el técnico, quien posee el conocimiento general es quien debe decir que hacer.

El paradigma desde el que se practica el coaching, el nuevo paradigma que entiende al profesor como guía, el que yo pretendo a ofrecer como herramienta necesaria a los profesores para conseguir cambios en las personas es otro. El punto fundamental de este es que todas las personas son diferentes. Cada situación, tanto de alumnos, como de padres y madres, tienen particularidades que no se pueden generalizar y por tanto solamente la persona que los vive es la adecuada para encontrar la solución a los problemas.

Desde este prisma el ámbito de lo técnico queda enclavado dentro de lo personal. Lo personal es un terreno más amplio y realmente el que contacta con la realidad. La función de lo técnico es solamente de instrumento para que ese ajuste a la realidad que cada persona particular debe hacer, la pueda realizar mejor. No es la instancia que decide, porque los medios no deciden.

Desde este paradigma el profesor no conoce las circunstancias personales en las que el Woman Is Comfortedconocimiento técnico va a ser aplicado y por tanto su actitud de escucha se hace esencial y adquiere una importancia grande como habilidad que necesita.

Además, y quizás más importante, pierde su función de autoridad en el ámbito personal. Me explico mejor. Al dar consejos se estaba haciendo cargo, se responsabilizaba, de lo que tanto alumnos como padres deben hacer, se hace cargo de su conducta y de sus realizaciones, algo que provoca un gran estrés por exceso de responsabilidad.

En la función de coaching, que hemos denominado de guía, toma conciencia de que no puede responsabilizarse de lo que consigan madres o alumnos, porque eso pertenece a sus ámbitos personales. Esto le descarga de muchas responsabilidades.

Esas responsabilidades van a parar precisamente a los interlocutores del profesor o maestro y se convierten en parte de su tarea: responsabilizar a los alumnos de su propio proceso de aprendizaje y a padres y madres de la parte que les corresponde. Esto tiene el efecto positivo de fomentar la autonomía de las personas, algo necesario para el propio desarrollo y crecimiento, algo necesario precisamente para la educación.

Solo me queda decir que no solo veo esto posible, sino necesario. Se trata de un incremento de libertad necesario en la educación y de una descarga de estrés necesaria para maestros y profesores.