El segundo nivel de escucha (en la escuela)

Resumen: En el primer nivel de escucha respondemos desde nuestra propia situación y con nuestras propias emociones, sensaciones, sentimientos, opiniones, intereses. En el segundo nivel escucha al alumno tratando de entender, de comprender la situación personal del alumno (en tanto que tal alumno). Permite un respeto mucho mayor del alumno. 3 puntos necesarios: (1) No confundir empatía con simpatía. (2) Validar: la comunicación de la empatía es siempre bidireccional. (3) Necesita mucha práctica, repetir ejercicios, adquirir habilidades de comunicación.alumno-y-profe-vale

Estamos tan acostumbrados a escuchar desde nuestra propia situación como sujetos interesados en lo que sucede, que se nos olvida que la escucha tiene otros posibles puntos de vista, que abren posibilidades insospechadas.

Por esto voy a explicar lo que en ISIE denominamos segundo nivel de escucha.

El primer nivel es escuchar como el sujeto personal que somos, sujeto al que le afecta lo que le sucede o le interpela. Es decir en el primer nivel de escucha respondemos desde nuestra propia situación y con nuestras propias emociones, sensaciones, sentimientos, opiniones, intereses, sobre todo intereses. No olvidemos que las emociones son tendenciales: apuntan siempre a un objetivo conectado con nuestras necesidades.

Si observamos a un profesor en sus interacciones con los alumnos, la mayor parte de estas se desarrollan con el profesor hablando y respondiendo desde su función de profesor, desde su personal manera de entender ese rol. Se dirige al alumno como tal profesor y le da los consejos, instrucciones, explicaciones, etc., que como profesor considera que debe dar.

Sin embargo esta no es la única forma de interaccionar con el alumno. Puede cambiar el modo de la escucha. Puede escuchar al alumno tratando de entender, de comprender la situación personal del alumno (en tanto que tal alumno). Es decir no responder desde su opinión, sino buscando empatizar con la situación concreta y las dificultades del alumno, sus motivaciones e intereses.profesor-alumno5

Esta segunda forma de escucha abre todo un campo de posibilidades porque descubre el mundo tal como lo percibe el alumno, tal como lo enfrenta o lo huye, las dificultades concretas que le han detenido o bloqueado, cómo se siente en la clase entre sus compañeros, y ante el profesor, y ante la asignatura, y ante las explicaciones.

Esta segunda forma de escucha permite un respeto mucho mayor del alumno al incorporar a las interacciones su punto de vista, su percepción de la realidad. También permite introducir de un modo práctico al alumno como agente activo de su propio proceso de aprendizaje.

Una de las más potentes posibilidades humanas es esta de poder percibir las cosas desde la perspectiva del otro. El profesor puede coger la perspectiva del alumno y, entonces, la división, que le parece tan sencilla, incluso simple, desde su punto de vista de profesor, se agranda de tamaño y se convierte quizá en un obstáculo insuperable. Saber dónde se encuentra Reikiavik, desde el profesor es una bagatela, desde los diez años un galimatías incomprensible, porque el mismo nombre se hace abstruso.

Esta capacidad de escuchar en el segundo nivel, no es solo una posibilidad, es una necesidad de la educación hoy. Sin embargo es algo que no se practica de un modo amplio, porque no hemos aprendido a hacerlo, no hemos adquirido la habilidad. Voy a poner 3 puntos necesarios para adquirirla.

logopedia2Primero: necesita superar un prejuicio: confundir empatía con simpatía. Ante la posibilidad de esta escucha suele surgir la objeción defensiva de que al escuchar así ya se está dando la razón al alumno. Eso es confundir empatía con simpatía. Ser empático no es poner se a favor de alumno que nos cae bien. La simpatía se restringe a algunos alumnos, la empatía es la capacidad de detectar el sentimiento del otro, siguiendo consciente de que es el sentimiento de otro y no nuestro. No tenemos que estar enfadados para saber que el alumno que tenemos delante está enfadado. Que el profesor haya aprendido a distinguir en la práctica empatía de simpatía es el primer paso para poder situarse en este segundo nivel de escucha.

Segundo: necesita mucha validación: escuchar lo que nos vuelve en las interacciones. No hay empatía si el alumno no valida (confirma de algún modo) que realmente quiere eso, o le interesa… la comunicación de la empatía es siempre bidireccional.

Tercero: necesita mucha práctica, repetir ejercicios, adquirir habilidades de comunicación. Esto es así porque tendemos a situarnos en nuestra propia personal situación, a hablar desde el «yo», y no vamos al «tu» sin un esfuerzo personal. Ver las cosas solo desde el «yo», pensar que desde el «yo» tenemos todo el panorama de lo que sucede, es perder gran parte de la información de la situación en la que estamos inmersos, y por tanto no poder ser eficaces en la propia intervención en ella.

El programa 43,19 de FERE-Madrid y las condiciones para que exista innovación en educación

Resumen: una reunión del grupo impulsor de la innovación en la escuela con el programa 43,19 de Escuelas Católicas de Madrid. ¿Cómo podemos saber que un centro educativo ha emprendido realmente un camino de innovación educativa? Una escuela o colegio ha emprendido un camino de innovación educativa si existe: (1) Un liderazgo innovador efectivo. (2) Una cultura de la organización que  sea poco vertical, que privilegie la horizontalidad. Liderazgo se refiere a todos los niveles del colegio. La cultura es una cultura de respeto a la autonomía de cada persona, órgano, grupo, asociación constituida en la comunidad escolar, una cultura de la escucha. Entiende al profesor o maestro como guía y no como poseedor de conocimientos.manos

El miércoles 16 de enero 2013 he asistido, junto a Iñaki Lascaray como miembros de ISIE, a una reunión del grupo impulsor de la innovación en la escuela con el programa 43,19 de Escuelas Católicas de Madrid. Se trata de un programa que lleva ya más de dos años de andadura y que se encuentra abierto para promocionar la innovación en cualquier centro educativo que lo solicite, no solamente para los pertenecientes a Escuelas Católicas de Madrid, ni tampoco circunscrito solamente a Madrid. En este momento ya más de 20 colegios han puesto en marcha el programa.

La reunión estaba integrada por el Departamento Pedagógico-Pastoral y de Innovación de Escuelas Católicas de Madrid al completo y un numeroso grupo de personas que han implementado con éxito innovaciones educativas o expertos en distintas materias en relación a la innovación: inteligencias múltiples, estimulación temprana, aprendizaje cooperativo, PBL, destrezas y rutinas de pensamiento, coaching de equipos directivos, coaching pedagógico…

El tema, muy interesante y muy bien facilitado por Chus Sanz de Geiser Works, se desarrolla sobre el tema: ¿Cómo podemos saber que un centro educativo ha emprendido realmente un camino de innovación educativa? Se trata de dar indicadores concretos, comprobables, evaluables… no ideas generales que no se pueden verificar.

Los indicadores concretos necesitan un desarrollo detallado para el que una entrada de blog resulta insuficiente, aparte de que es un trabajo del que no me considero autor. Por esto voy a dar mi respuesta particular a partir de mis reflexiones sobre lo hablado. Esa respuesta se centra en 2 puntos. Una escuela o colegio ha emprendido un camino de innovación educativa si existe:

  1. Un liderazgo innovador efectivo.
  2. Una cultura de la organización que sea poco vertical, que privilegie la horizontalidad.

El segundo punto no importa que esté plenamente logrado, basta con que se haya iniciado el camino y se perciba con claridad la necesidad.

Liderazgo se refiere manos2a todos los niveles del colegio, no solo al equipo directivo, sino al claustro en su conjunto, al aula,… incluso entre los alumnos. Liderazgo capaz de elaborar un proyecto educativo de centro (no hay líder sin objetivo común) con objetivos para las diversas instancias del centro educativo, y que tenga la disposición de tomar decisiones aunque entrañen dificultad, si las ve necesarias para el cambio que pide la innovación.

La cultura a la que me refiero es una cultura de respeto a la autonomía de cada persona, órgano, grupo, asociación constituida en la comunidad escolar. Es una cultura de la escucha, que se constituye como habilidad básica para cualquier docente. También esta cultura entiende la diversidad de puntos de vista como riqueza y no como dificultad. Otro elemento es que entiende al profesor o maestro como guía y no como poseedor de conocimientos.

Evidentemente no es un tema cerrado. Ofrezco aquí mi reflexión y mi experiencia para que pueda servir como punto de partida.

imagen manos publicada por: javierlopez

«Dar consejos» y actitud de escucha en la educación

Resumen: Existe de un modo amplio la práctica de dar consejos entre los profesores y maestros. La actitud de dar consejos está reñida con la actitud de escucha. El paradigma subyacente es el de un profesor que es un poseedor de conocimientos, un experto, que desde esa posición de autoridad, decide que es lo mejor a hacer, da consejos. El nuevo paradigma entiende al profesor como guía. La actitud de escucha se hace esencial. Pierde su función de autoridad en lo personal. Toma  conciencia de que no puede responsabilizarse de lo que consigan madres o alumnos. Esto tiene el efecto positivo de fomentar la autonomía de las personas. No solo veo esto posible, sino necesario claves-restaurar-autoridad-perdida-casa_1_1335533

En múltiples ocasiones me he encontrado entre los profesores y maestros con la práctica de dar consejos, tanto en las relaciones que establecen con sus alumnos como, por ejemplo, en las que establecen con los padres y madres. Me lo he encontrado tanto que pienso que es algo que se encuentra dentro de la mentalidad del profesorado, insertada en la cultura de la educación que se vive de modo habitual en la enseñanza: se dan consejos a los padres todos los días y se dan consejos en las entrevistas a los padres y madres. Tanto que, al menos en las situaciones que me he encontrado, es el comportamiento que consideran normal, sin más crítica, e incluso en alguna ocasión puntual como algo imposible de variar.

La mayor dificultad que encuentro en esta práctica la he experimentado de modo vivo cuando he tratado de hacer prácticas de coaching con los profesores, de modo que pudiesen enfocar de un modo diferente precisamente sus relaciones con los alumnos y las entrevistas con los padres y madres.

La actitud de dar consejos está reñida con la actitud de escucha. Quien está dando consejos se encuentra rebuscando en sus propios conocimientos y experiencias, en suma en su propio mapa mental, el consejo adecuado a la ocasión. Debido a estar haciendo esto, no se está atento a descubrir, a escuchar lo que dice la otra persona. Esto cierra a buena parte de la información que está llegando e impide por tanto comprender la situación concreta de la persona que está delante.

Clase-Escuela-Profesor-300x199Al poner el foco de atención en dar consejos, se toma la actitud de juzgar la situación de quien está delante, precisamente para darle una solución. Es decir se asume el rol del técnico, del que sabe de aquello de lo que se está hablando.

El paradigma subyacente es el de un profesor que es un poseedor de conocimientos, un experto, que desde esa posición de autoridad, decide que es lo mejor a hacer, da consejos. En este caso la enseñanza y el aprendizaje son asimilados a una técnica. Como tal técnica los conocimientos son generales, es decir aplicables tal cual a muchas situaciones que se generalizan. Precisamente el técnico, quien posee el conocimiento general es quien debe decir que hacer.

El paradigma desde el que se practica el coaching, el nuevo paradigma que entiende al profesor como guía, el que yo pretendo a ofrecer como herramienta necesaria a los profesores para conseguir cambios en las personas es otro. El punto fundamental de este es que todas las personas son diferentes. Cada situación, tanto de alumnos, como de padres y madres, tienen particularidades que no se pueden generalizar y por tanto solamente la persona que los vive es la adecuada para encontrar la solución a los problemas.

Desde este prisma el ámbito de lo técnico queda enclavado dentro de lo personal. Lo personal es un terreno más amplio y realmente el que contacta con la realidad. La función de lo técnico es solamente de instrumento para que ese ajuste a la realidad que cada persona particular debe hacer, la pueda realizar mejor. No es la instancia que decide, porque los medios no deciden.

Desde este paradigma el profesor no conoce las circunstancias personales en las que el Woman Is Comfortedconocimiento técnico va a ser aplicado y por tanto su actitud de escucha se hace esencial y adquiere una importancia grande como habilidad que necesita.

Además, y quizás más importante, pierde su función de autoridad en el ámbito personal. Me explico mejor. Al dar consejos se estaba haciendo cargo, se responsabilizaba, de lo que tanto alumnos como padres deben hacer, se hace cargo de su conducta y de sus realizaciones, algo que provoca un gran estrés por exceso de responsabilidad.

En la función de coaching, que hemos denominado de guía, toma conciencia de que no puede responsabilizarse de lo que consigan madres o alumnos, porque eso pertenece a sus ámbitos personales. Esto le descarga de muchas responsabilidades.

Esas responsabilidades van a parar precisamente a los interlocutores del profesor o maestro y se convierten en parte de su tarea: responsabilizar a los alumnos de su propio proceso de aprendizaje y a padres y madres de la parte que les corresponde. Esto tiene el efecto positivo de fomentar la autonomía de las personas, algo necesario para el propio desarrollo y crecimiento, algo necesario precisamente para la educación.

Solo me queda decir que no solo veo esto posible, sino necesario. Se trata de un incremento de libertad necesario en la educación y de una descarga de estrés necesaria para maestros y profesores.

Lo más importante para los profesores

Resumen: una reunión de claustro de un  colegio para ver hacia dónde podría ir la innovación pedagógica Se plantea: ¿Qué he descubierto en mi labor docente durante mis años de enseñanza? Algo que os haya funcionado. Respuestas: cariño, empatía, afectividad, escuchar, cuidar la relación, ser positivo,  los contenidos no son lo importante, etc. Ojalá en la innovación la educación emocional sea uno de los pilares centrales

Ayer, 17 de octubre, fui testigo, no protagonista, de una reunión de claustro de un  colegio con unos sesenta profesores. Hay profesores de todo rango de edades y de experiencia docente. Desde los que están llegando a los sesenta y tienen más de treinta años de experiencia, hasta los que llevan un año o dos.

Se está hablando de hacia dónde podría ir la innovación pedagógica en el colegio. Para orientarse en ese mar de posibilidades, se busca centrarse en la realidad del claustro, en la realidad de su práctica docente durante muchos años y se plantea una pregunta que parece sencilla: ¿Qué he descubierto en mi labor docente durante mis años de enseñanza? Indicarlo en una frase o palabra. Para concretar mejor la idea se explicita: algo que hayáis descubierto en la práctica docente y que no se enseña en la facultad de magisterio o de pedagogía. Algo que os haya funcionado.

Después de un tiempo de reflexión, comienzan las respuestas, breves, claras: cariño, empatía, afectividad, escuchar, cuidar la relación la gran mayoría apunta en su respuesta que lo que realmente les ha funcionado es cuidar la afectividad, la relación en positivo, escuchar a los alumnos, darles importancia. Otras respuestas apuntan a la positividad: ser positivo, optimista, afrontar con positividad las relaciones. Alguna más indica matices de lo que es experiencia general: los contenidos no son lo importante. En resumen cuidar la educación emocional.

Un profesor hace una intervención diciendo: «Es una pena que en la facultad de magisterio o de formación del profesorado no nos hayan enseñado esto».

Esto lo concluyo yo: la educación emocional, la atención a la parte emocional y afectiva de los alumnos, establecer un buen vínculo con ellos es una clave, que ya sabemos y de la que estamos convencidos. Ojalá en la innovación, en esa escuela del futuro que buscamos, esa que de una formación integral a nuestros hijos, la educación emocional sea uno de los pilares centrales, algo fundamental. Somos muchos los que trabajamos para ello.