Imaginación y comprobación

Las fiestas de navidad que acaban de terminar tienen en España un colofón que son los reyes magos que traen regalos a los niños. Habitualmente los niños creen que los reyes magos existen hasta una edad bastante avanzada, superior a los 10 años de edad. En el caso de mi hija Noor pensaba que ese tiempo se había acabado a los 5 años porque en unas clases extraescolares que recibe alguien le dijo que los reyes magos no existían. Noor me lo dijo enseguida muy convencida de esa no existencia.

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Alabanza del aburrimiento

Resumen: Teresa Belton, investigadora inglesa, destaca la importancia del aburrimiento para fomentar la creatividad en los niños. Los momentos de aburrimiento también son necesarios, especialmente en las fases en que hay crear la propia capacidad de iniciativa.

2434524_sTeresa Belton es una investigadora inglesa, experta en problemas de la infancia y del aprendizaje y que ha realizado su tesis doctoral con una investigación sobre la influencia de la televisión y los videos en la capacidad de contar historias de los niños entre 10 y 12 años. Ahora ha publicado un estudio (Belton, T. (2008) “A Fresh Look at Boredom“, Primary Leadership Today, Issue 13) sobre el aburrimiento, y encuentra una conexión entre aburrimiento y creatividad a través de entrevistas a artistas y escritores sobre recuerdos de la infancia.

El aburrimiento es una emoción que se dispara cuando no hay emociones y nos incita a movernos para buscar algo que nos interese, que nos emocione. No podemos vivir sin sentir, sin alguna emoción y el sistema emocional se ha proporcionado este sistema. No podemos vivir sin movernos, no podemos vivir sin cambio y el aburrimiento es el modo que el sistema emocional tiene para conseguirlo.

Lo novedoso de la aportación de Teresa Belton es que son necesarios a nuestro sistema esos momentos de aburrimiento. Se trata de los momentos de reelaboración interna que nos permiten enfocar las cosas de un modo diferente. Aunque el aburrimiento sea una emoción desagradable es una emoción importante porque da lugar a una intensa reorganización de intereses. Es un parón que permite darse cuenta del mundo de otra forma reorganizarlo. Las reorganizaciones del mundo son las que permiten la creatividad. Estamos ante una emoción desagradable pero, como todas, positiva para la persona.

En esto el aburrimiento tiene una similitud con la tristeza, que también es un momento de reorganización interna y también un momento intensamente creativo. La diferencia entre ambas es que la tristeza se refiere a vínculos, a pérdidas en la vinculación afectiva. En el aburrimiento no hay tal perdida, los vínculos están presentes, pero ya no proporcionan satisfacción. Por ello hay que «rebuscar» en ellos para encontrar algo que nos proporcione de nuevo ese cosquilleo de excitación que nos hace movernos a por metas. En el aburrimiento la percepción emocional es que no hay nada, y realmente lo hay, pero no hay nada que en ese momento nos interese. Esa toma de conciencia va a llevar a reelaborar, a reelaborar nuestra relación afectiva con el mundo.

Lo significativo de las investigaciones de T. Belton es que el aburrimiento es necesario en la infancia. Demasiada activación, una hiper-estimulación, sin tiempos de aburrimiento y, por tanto, de reelaboración, mata o al menos reduce la imaginación y la creatividad. No podemos dar todo hecho a los niños, ellos tienen que crear su propio mundo, por eso hay que dejarles los momentos para que se aburran e inventen. El sistema emocional tiene una propia dinámica y una propia forma de adaptación. Hay que dejarle los espacios, tener paciencia y dejar que el niño se busque sus propios caminos. Televisión todo el tiempo, juguetes demasiado elaborados, dejan poco espacio a la propia elaboración, a la propia iniciativa.

Noor: la primera historia inventada

Resumen: Noor se inventa una historia y eleva su comportamiento a bueno, mientras su primo en la historia inventado es malo. Un miedo del padre adquiere este nivel moral en la consideración de la hija. Ampliación del uso de la palabra, investigando el mundo con ella, ahora el mundo imaginado.2013-02-01 17.01.23

El otro día Noor, en la puerta de la cocina de casa y señalando los goznes en los que gira, me dijo que no iba a meter los dedos entre la puerta y el marco, «porque hace “pupa” (daño)». A continuación con gestos de reprobación me dijo que su primo Yassin (de 5 años) si lo hace.

El prolegómeno del asunto es que hará unos tres meses, vi que al apoyarse metía los dedos justo en el sitio del giro de la puerta, asustado le quité la mano y le expliqué: «¡daño, cariño, mucho daño, no pongas la mano ahí!». El antecedente es que yo siendo niño me pillé los dedos de la mano con una puerta y el miedo me ha quedado. También se advierte que el miedo que acompañaba mi expresión de la advertencia se le ha quedado a Noor grabado y le ha llevado a recordar la advertencia.

Pero lo repite con dos características añadidas. La primera es que se inventa la historia de que su primo Yassin si mete los dedos ahí. Es la primera vez que la veo inventarse una historia. Es un progreso notable. Las palabras ya no sirven solo para designar cosas o pedirlas, también sirven para inventarse historias. Hay que tener en cuenta que nosotros le leemos cuentos y a veces ante una imagen cruda de la televisión le hemos dicho: «no es verdad, es un cuento». Ahora ella utiliza la misma arma. Por esto eludo usar la palabra mentira porque me parece que procede más bien de una censura, también moral, de nosotros observadores, que de la intención real de Noor. No es difícil suponer que ese momento de la mentira consciente llegará y seguirá formando parte del proceso de aprendizaje y de relación con el lenguaje.

La segunda característica es que su relato se desarrolla a un nivel moral, que se advierte con claridad: ella hace bien porque no mete la mano en la puerta y Yassin hace mal. Ella ha asimilado mi indicación, Yassin no. El comportamiento indicado por miedo ha pasado a la categoría de bueno, y ella es buena porque lo cumple. Lo curioso es que para reforzar esto busca alguien que lo haga mal.

El año pasado (2 años) había un culpable para todo lo que le pasaba en el colegio. A cualquier pregunta soDSCI2290bre: «¿quién te ha hecho esto, cariño?», la respuesta era Alan. Tanto para un golpe o arañazo o una mancha en la ropa. Ya buscaba un culpable, siempre el mismo, pero no se inventaba la historia: un comportamiento imaginado.

En mi manera de entender este comportamiento evidentemente entra el vínculo con su padre: ella hace bien algo que su padre le ha dicho, su padre va a estar contento con ella. Mucho más porque hay otro (su primo Yassin) que lo hace mal.

Para la reflexión dejo la observación de que un miedo mío, provocado por una experiencia real, ha pasado a convertirse en una conducta elevada a ser moralmente buena.

Noor imagina cosas que no tiene

Noviembre 2012. Hace ya meses que Noor juega imaginando cosas que no existen. Lo hace con sus hermanos, especialmente su hermano Ismael de 15 años. Se trata del  conocido juego infantil de quitar la nariz. Su hermano hace que le quita la nariz con los dedos de la mano haciendo una pinza y le dice: «me llevo tu nariz», o frases similares.

Siempre me ha sorprendido la seriedad con la que Noor se ha tomado el juego y no permite que el otro se quede con su nariz (imaginaria) y se enfada hasta que se la devuelve. Esto como es de suponer hace mucha gracia a su hermano que insiste de nuevo en hacer que se la quita,  y de nuevo el enfado de Noor para recuperarla. Para Noor no parece algo imaginario sino algo que sucede de verdad.

En las quizá últimas 2 semanas Noor ha empezado a jugar a repartir comida imaginaria,  y nos tiene a toda la familia comiendo tartas o diferentes cosas que saca de un plato vacío o, como ayer, de un pequeño cuenco que llevaba su chupete. De ese modo ella imita lo que hacemos su madre y yo en la cocina.

La imaginación es un elemento fundamental que permite experimentar el mundo, un mundo creado, pero que va a poder ser real. Es un mundo que imita el mundo que ella observa, pero al imaginarlo le permite manejarlo, utilizarlo. Para ella es importante, es real e insiste hasta que te comes la tarta imaginaria. Y una vez que ya ha conseguido que los demás entren en su juego, elemento que me parece importante, entonces ya no para, venga a traer cosas y todos a comer, ayer cenamos 3 veces antes de que llegase la cena preparada por mi.

Luego también es un elemento relacional importante que le permite jugar un papel que la sitúa en el centro de las relaciones familiares. Luego es desarrollo de la imaginación, de la exploración del mundo y también de las relaciones, y ambas de un modo relacionado. La exploración del mundo y la de las relaciones van de la mano.

La última creación de su imaginación tiene ya mucha más consistencia: ahora tiene un perrito imaginario, con una correa imaginaria y lo pasea cuando va a pasear al parque como esta mañana. Una vez yo la he cogido para saltar una pequeña valla de la zona de juegos y ella ha vuelto atrás a ayudar a su perrito imaginario a que también saltase la valla. También le ha enseñado a cruzar la calle, y ha habido un problema al entrar al ascensor de vuelta a casa. El perrito debía llamar al ascensor, así que yo le he tenido que explicar que los perros no llaman al ascensor, porque me veía esperando a que el perrito se decidieses a hacerlo. Ahora es un ser vivo que ella cuida, que conecta con sus juegos, que hace vínculo.

Me  parece importante también el punto de vista de la recepción del juego. Si la familia no le hiciese caso el juego se acabaría, o se haría con dificultad y con ella su experimentación del mundo y el desarrollo de su imaginación.