El llanto del bebé (2): ¿qué puedo hacer?

Entrada escrita por Teresa Escudero, médico pediatra, doula y coach emocional.

Esta es la segunda de 2 entradas sobre el llanto en el bebe. La primera se centró en ¿Por qué llora un bebé?

¿Y cuándo llora, qué puedo hacer?7052957_s

La necesidad básica de los seres humanos (y la de todos los primates superiores) es el contacto. El alimento es importante, qué duda cabe, pero mucho más importante es el contacto, como demostraron ya hace décadas los clásicos experimentos de Harlow con los monos.

Cuando un niño llora, lo primero que está pidiendo es cercanía, contacto, PRESENCIA. Según la personalidad del niño, algunos llorarán solo cuando lleven un tiempo solos, otros llorarán en cuando los padres hagan amago de dejarlos en la cuna (incluso cuando todavía están apartando los brazos, el simple hecho de separarse del torso del cuidador, despierta una angustia terrible en algunos niños). Este llanto, agobiante para muchos padres y madres, nos recuerda que, como mamíferos altriciales, necesitamos alguien que nos cuide, que nos acoja, que nos abrace. Esta necesidad es universal, y el llanto del niño nos recuerda todas esas veces en las que lloramos… y por desgracia no fuimos acogidos, cuidados, ni abrazados. Todas esas veces que nuestros padres hicieron caso al “experto” de turno y nos dejaron llorar, cuando nosotros necesitábamos consuelo. Por eso, a la sensación desagradable que todos tenemos programada por la naturaleza para defender a la cría, se añaden sensaciones y emociones aprendidas, sentimientos de desamparo y tristeza, dolores antiguos que el bebé aviva sin saberlo.

Cuando un niño llora, es porque siente dolor. El dolor puede ser físico, puede ser evidente en la exploración clínica que hay una incomodidad, gases, estreñimiento, una rozadura del pañal o de la ropita del bebé. Pero hay un dolor más profundo, el dolor emocional. Los niños lloran a menudo por estrés, porque venir a este mundo es tremendamente estresante. Yo a menudo les pido a los padres que intenten pensar que han pasado un fin de semana en un SPA, relajándose, disfrutando, con un “todo incluido”, comiendo y bebiendo cuando querían y como querían… Y el lunes hay que volver a trabajar. Ese lunes todo nos parece peor, nuestro jefe está más quisquilloso de lo habitual, nos cuesta lidiar con el tráfico, y cuando volvemos a casa no lloramos, pero no nos faltan ganas de hacerlo…¡con lo bien que se estaba en el SPA!!

El bebé lleva 9 meses en un entorno cálido, seguro, húmedo, sin nada que le roce, flotando, sostenido por el útero, con alimento y bebida constante, a través del cordón umbilical. A veces sufre el estrés que tiene mamá, pues le llegan sus catecolaminas a través de la placenta, pero la propia placenta se encarga de protegerle, de dosificar incluso esos momentos de estrés materno.

Y entonces nace: Y entonces, por primera vez en su vida siente hambre y sed. Por primera vez en su vida siente frío, o calor. Por primera vez en su vida escucha los ruidos a través de aire, sin el manto protector de la piel, el útero y el líquido amniótico. Por primera vez ve la luz, que cuando es brillante incluso hace daño.

El bebé se ha acostumbrado a un contacto constante, a un movimiento constante, a una alimentación constante, a un ruido de fondo constante (corazón, intestino, voces amortiguadas de fuera, la voz de mamá…). Y eso espera y necesita cuando sale. El lugar más aterrador para un bebé humano normal, es un lugar duro, frío, que no contenga ni se mueva, silencioso y donde no puede comer cuando lo necesita. ¿Os suena? Sí, el lugar más estresante para un bebé humano es una cuna (sobre todo si está en una habitación distinta de la de sus padres).

¿Cómo hacemos para que el niño llore menos? ¿Cómo aliviamos ese estrés?

Simplemente haciendo caso a nuestro instinto. Nuestro cuerpo, nuestra emoción, nos pide que cojamos a ese bebé, que abracemos el llanto, que consolemos la tristeza. Y, como suele suceder, el mensaje del cuerpo, el mensaje de la emoción, es verdadero.

¿Si lo cogemos se calmará? Pues no siempre. Hay niños que necesitan llorar mucho, los niños que han vivido con su mamá un embarazo más estresante, los niños cuyos partos han sido más instrumentalizados y menos respetados, los niños nacidos por cesárea, los niños a los que se ha intentado “enseñar a dormir” con cualquier método que incluya el dejarles llorar, normalmente tienen más necesidad de llorar ese estrés añadido, y acompañar su llanto puede ser agotador.

Por eso os invito a que, al acompañar el llanto de vuestro hijo, acompañéis también vuestros antiguos llantos, que al abrazar a vuestro hijo, abracéis a ese niño interno al que no abrazaron cuando lo necesitó, que al contener a vuestro hijo, seáis capaces de reconoceros vulnerables. Y si veis que no sois capaces, que duele demasiado, pedid ayuda. El puerperio es un momento excelente para indagar en nuestra infancia, en nuestros miedos, para rescatar a ese niño interno que necesita ser mirado, comprendido y acogido. Pedir ayuda, buscar alguien que nos contenga a nosotros y nos apoye, que nos abrace sin juzgarnos, incluso alguien que pueda coger a nuestro hijo y calmarlo cuando nosotros ya no podemos más, es ser un buen padre, es ser una buena madre, porque sólo estando atentos a nuestra propia emoción, seremos capaces de estar atentos a las emociones de nuestros hijos.

Los niños son grandes maestros, con su llanto nos invitan a llorar nuestro propio llanto, nos invitan a no reprimir la tristeza, la rabia o la simple incomodidad. Nos recuerdan que tenemos derecho a ser consolados, pero también el deber de consolar.

Que el llanto de nuestros hijos nos ayude a reconocernos y a consolarnos unos a otros. El mundo se convertirá en un lugar mucho más amable y más hermoso.

El llanto del bebé (1): ¿Por qué llora un bebé?

Entrada escrita por Teresa Escudero, médico pediatra, doula y coach emocional. Debido a que Teresa va poco a poco escribiendo sobre este tema de la crianza emocional: el cuidado de las emociones del bebe y de su madre y de su padre, he decidido añadir una categoría: CRIANZA EMOCIONAL, que estará dentro de la EDUCACIÓN EMOCIONAL: es su comienzo.  Me había resistido a incluirla por no pertenecer al ámbito de la escuela, sin embargo es un tema necesario, una base para comprender lo que viene después y tener una línea coherente de cuidado emocional. He incluido en la categoría todas las anteriores entradas de Teresa, así pueden ser fácilmente localizables en el blog.

Voy a hacer 2 entradas sobre el llanto en el bebe porque no he sido capaz de condensar lo que quería decir en el espacio de una sola entrada. La primera se va a centrar en ¿Por qué llora un bebé? La segunda va a ser sobre ¿Y cuándo llora, qué puedo hacer?.

“Es que llora por nada”, “es que es un llorón”, “tendrá hambre, claro, te empeñas en la teta, 17592529_sla teta, y así pasa”, “déjale llorar que se expanden los pulmones”…. Podría seguir con cientos, incluso miles de frases que abundan en la misma idea: Los bebés que lloran mucho son malos, lloran “sin motivo” y sólo para fastidiar o manipular a los padres.  A veces lloran porque tienen hambre, y entonces la solución es darles un biberón.

Esta idea absurda y sin ningún fundamento científico, se ha extendido como la pólvora, y en cientos de libros supuestamente serios y de supuestos expertos en neurología y educación, se abunda en ella para justificar métodos que sólo puedo calificar de tortura.

El llanto es el único medio de comunicación que posee el niño para expresar descontento, frustración, estrés, dolor, tristeza y, sí, también hambre (pero el llanto es una expresión tardía del hambre, si estamos atentos a otras señales, el niño nunca llegará a llorar por ese motivo). El llanto del niño se malinterpreta porque vivimos en una cultura adultocéntrica, fría y desconectada de los sentimientos más elementales, y aún más de las emociones y de las informaciones que nos aporta nuestro cuerpo.

Llevo catorce años trabajando como médico: Nunca en toda mi carrera he conocido a un padre o madre al que el llanto de su bebé no le desesperara. Nuestro cuerpo nos pide coger a ese niño, acunarle, ayudarle en ese llanto… Y a veces, la frustración de no poder, no saber cómo ayudarle, cómo consolarle, nos lleva a buscar soluciones extremas, irrespetuosas y absurdas, como el método de dejarle llorar con tiempos (método Ferber, Estivill, o como le queráis llamar), u otros similares.

No, en este artículo no hay fórmulas mágicas para que el niño “deje de llorar”. Sólo pretendo aportaros una visión diferente de las posibles causas del llanto y de cómo podemos acompañar cada uno de esos llantos. Algunas veces el acompañamiento calmará el llanto, otras no, y saber acompañar a nuestro hijo en ese momento también es fundamental.

¿Por qué llora un bebé?

Un bebé llora para COMUNICARSE. Estoy convencida de que para el bebé sería mucho más fácil podernos decir lo que le pasa, pero por desgracia nuestro cerebro es muy complejo, y el lenguaje aún más, así que la Naturaleza, sabia como es ella, ha programado un sistema de comunicación sencillo para los bebés, y también para los padres. Si el bebé está cómodo y contento duerme, gorjea, sonríe. Si el bebé está incómodo o triste, llora.

¿Por qué el llanto de un bebé es tan desagradable?

El llanto de un bebé SIEMPRE nos provoca una sensación de incomodidad, y así lo ha dispuesto la naturaleza, para asegurarse la supervivencia de ese bebé. Ante el llanto de un bebé todo adulto mínimamente sano (los psicópatas no, claro, pero estamos hablando de personas normales), siente el deseo de dejarlo todo y acudir a donde esté ese niño, para calmar el llanto. Este mecanismo ha asegurado la supervivencia del bebé durante siglos, en los albores de la humanidad las mamás australopitecus atendían el llanto de su bebé…  si un bebé se quedaba tumbado tranquilo, sin llorar, había muchas posibilidades de que se lo comiera un león, o cualquier gran carnívoro que hubiera en aquella época. Todos somos descendientes de llorones.

El llanto en educación infantil

Entrada escrita por Begoña Morales López, profesora de infantil.

Resumen: trabajo emocional con el llanto en educación infantil 5 años, utilizando herramientas de gestión emocional basadas en la palabra y el gesto como forma de expresión. La necesidad percibida es seguridad. El llanto para los bebés y los primeros años de la infancia es una forma de expresión emocional muy global, que requiere aceptación por parte del maestro (y de los padres).

Llorar es una expresión no verbal de una sensación-emoción-sentimiento que estamos 9819047_sexperimentando, que  nos informa de una necesidad de nuestro organismo.

Durante el primer año  y medio de vida el lactante expresa sus necesidades con el llanto, y los adultos siempre estamos solícitos ante su llamada. Con el llanto expresan sus necesidades fisiológicas, que según A. Maslow son comer, beber, dormir, respirar. Ante el llanto de un bebé el adulto responde de manera inmediata; con ternura le coge, le acuna, le habla con un tono de voz cálido; que hace que el bebé poco a poco se relaje y nosotros satisfacemos su necesidad de hambre, sed, mimitos, sueño que no puede conseguir por sí solo, le cambiamos el pañal por si estaba incómodo, en fin atendemos a su necesidad.

¿Qué pasa a partir del año y medio dos años de vida de un/a niño/a? aparece el lenguaje verbal, y los adultos ya damos por supuesto que el niño va a saber expresar todo lo que necesita: necesidad fisiológica, vínculo o pertenencia, seguridad, libertad (pirámide de A. Maslow) y cuando el niño/a llora, el adulto muy lleno de razones le dice: ¡No llores! o ¿Y ahora por qué lloras? Como acabo de indicar aparece el lenguaje verbal eso no significa que sepa ponerle nombre a lo que siente en ese momento, y el adulto lo que hace es reprenderle por su llanto, por expresar su necesidad. ¿Dónde se ha quedado esa voz cálida, ese abrazo, ese acunar que hacíamos hace apenas unos meses?

Cuando un niño llora está expresando lo que siente, que puede ser: tristeza, miedo, sorpresa, enfado, incluso alegría. Pero su recién estrenado lenguaje verbal no le permite expresarlo con palabras y lo sigue haciendo de la manera que sabe y que además ha tenido éxito pues ha conseguido satisfacer aquello que necesitaba.

En algunas ocasiones lo padres, madres y maestros nos insensibilizamos ante el llanto de los niños/as a partir de los dos años, incluso hay teorías que dicen que hay que dejarlos llorar “solos” hasta que se cansen. Abramos nuestros oídos y escuchemos lo que nos quieren decir, acerquémonos a él/ella acunémosle, hablémosle con voz cálida tranquilizadora, y después vayamos poniéndole nombre a lo que le pasa, dándole una batería de opciones para que él/ella seleccione y nos valide nuestra observación.

10770646_sHace poco en el aula uno de mis alumnos de 5 años, de repente, se puso a llorar desconsoladamente, me dirigí hacia él intenté abrazarle, pero me rechazó. Le deje y le dije que cuando quisiera podía contar conmigo. Casi no había llegado a otra mesa cuando se abrazó a  mis piernas y siguió llorando desconsoladamente. Me senté en una silla le cogí en brazos y empecé a tararear la canción de cuna que solía cantarle a mi hijo cuando era un bebé. Poco a poco se fue tranquilizando y su respiración era más sosegada. Cuando le pregunté qué le pasaba no contestó, seguí callada durante un instante y le dije:

M :“Me llega que te sientes enfadado”, a lo que él con tono de enfado me contestó:

N:“Pues claro que estoy enfadado, ¿no lo ves?”

M: Si, ya lo veo, ¿qué te ha hecho sentirte enfadado?

N: Las sumas, y tú.

M: ¿Las sumas, y yo?

N: Sí, sabes que yo no sé hacer sumas así y me las has puesto.

M: Yo lo que sé es que sí sabes hacerlas, que puedes hacerlas, y en el caso que no puedas o no sepas ¿qué otra cosa puedes hacer?

N: Pedir ayuda….

La conversación continuó durante un ratito más hasta que decidió pedirme ayuda para hacer las sumas

Con su llanto me estaba expresando su inseguridad ante la realización de una tarea, en este caso las sumas. Si no me hubiese acercado a él y simplemente le hubiese dicho ¿y ahora por qué lloras?, por supuesto que no me habría contado nada de lo que me contó y su inseguridad ante las sumas continuaría. Días después de esta situación volvimos a hacer sumas, y él lo primero que hizo es venir a pedir ayuda, solo con estar a mi lado cuando él solo las realiza se siente seguro y confiado en sí mismo, cuando yo se lo reflejo que lo ha hecho él solo, se va a su mesa y continúa su trabajo.

El llanto por lo tanto es una expresión de alarma de “no sé qué me pasa”, “ayúdame”, muchas veces incluso los adultos no sabemos expresar de manera verbal lo que nos pasa y utilizamos el llanto para expresar una necesidad qué no sabemos cuál es y qué necesitamos que alguien nos ayude. Ayudemos pues a nuestros niños a que expresen lo que sienten con el llanto y nosotros le vamos dando palabra a lo que quiere y no sabe expresar.

Las lágrimas y los vínculos entre las personas

Resumen: Las lágrimas de tristeza, establecen vínculos. Las lágrimas generan compasión. La compasión abre una puerta en nosotros hacia los demás Unas buenas lágrimas instrumentales pueden abrir muchas puertas. Estamos conectados como especie. Las demás especies no lloran.tristeza-hombre-dolor-amor-gente-tA%ADo-10128127

Las lágrimas de tristeza, establecen vínculos entre las personas. Esto tiene algo de sorprendente porque la tristeza en realidad cierra, nos concentra sobre nosotros mismos para reparar nuestro daño emocional, nuestra pérdida.

Es decir, una emoción que nos cierra, la tristeza, cuando alcanza un grado elevado, en las lágrimas, despierta el interés de los demás, lleva a los demás a interesarse por la persona que llora.

Las lágrimas generan compasión en los demás. La compasión es el sentimiento que nos lleva a compartir el sufrimiento, la pérdida del otro, su necesidad.

llanto-y-mirada-perdidaLa compasión abre una puerta en nosotros hacia los demás y esa puerta puede llegar a ser tal que las lágrimas pueden ser utilizadas como «instrumento» de manipulación, de engaño. Unas buenas lágrimas instrumentales pueden abrir muchas puertas.

En cualquier caso y sobre todo, el hecho de que las lágrimas susciten compasión en los demás y detrás de la compasión el deseo de ayudar, habla de nuevo de la  fuerte trabazón social del ser humano. Estamos conectados como especie, de modo que cuando alguien sufre y necesita ayuda, los demás sencillamente por la expresión de ese llanto se encuentran inclinados a prestar esa ayuda. Mientras que quien llora puede dedicarse a reparar y sanar sus heridas.

A nivel de significados, la actitud que genera la compasión la consideramos humana. Es humano aquel que responde a las lágrimas con la propia actitud de ayuda. Es decir que consideramos este rasgo como muy destacado en la raza humana, un rasgo que la hace distinta es ayudarse unos a otros tener un sentimiento que nos hace tomar conciencia de la necesidad de los otros y sentir el impulso a ayudar.

Esta especificidad llega al punto que las demás especies no lloran, ni ssb10064243g-002iquiera los neanthertales. Llorar es un síntoma fuertemente emocional y fuertemente humano. Indica precisamente la importancia enorme de la emoción en la especie humana, uno de sus rasgos más específicos.

Me voy a permitir añadir al tema la opinión de alguien con mayor autoridad que la mía: Herbert Marcuse, el filósofo de la liberación sexual, quien, después de haber dado muchas vueltas al tema, le dijo a su amigo también filosofo Habermas, en la sala de cuidados intensivos, dos días antes de su muerte: «¿ves?; ahora se en que se fundan nuestros juicios valorativos más elementales: en la compasión, en nuestro sentimiento por el dolor de los otros».

El llanto, una interpretación

Resumen: las lágrimas son un síntoma de desbordamiento emocional. El desbordamiento del llanto se produce con más facilidad con la tristeza, porque la tristeza es una emoción que nos cierra y por ello tiene la capacidad de concentrar. Es como si la emoción fuese un líquido que llena nuestro cuerpo hasta que llega a desbordar por los lacrimales. La emoción tiene una ubicación somática y se almacena en el cuerpo. La capacidad de almacenamiento de la emoción es limitada. Nuestras emociones están conectadas de un modo muy estrecho con nuestro cuerpo y también con nuestros significados.

Normalmente asociamos las lágrimas a la tristeza, pero no solo la tristeza produce 95753275lágrimas, también la rabia y asimismo la alegría.

En realidad las lágrimas son un síntoma de desbordamiento emocional. Tenemos tanta emoción que esta no nos cabe dentro y se nos desborda, en forma de lágrimas. Había puesto que el desbordamiento es sin poderlo controlar. En realidad esto no es preciso, si que podemos controlar el llanto que pugna por salir, pero siempre que sale es como desbordamiento, un momento en que la emoción prevalece sobre la razón.

Tristeza, rabia y alegría son tres ejemplos de emociones que pueden producir ese desbordamiento que son las lágrimas. No son los únicos.

200152617-001El desbordamiento del llanto se produce con más facilidad con la tristeza, porque la tristeza es una emoción que nos cierra y por ello tiene la capacidad de concentrar. La tristeza se vive para adentro, nos hace vivir para dentro y este cerrar las salidas es precisamente lo que acumula el llanto con facilidad.

Por el contrario, la alegría se vive hacia afuera. Es una emoción que precisamente facilita el contacto y que disipa mucha energía. Por ello es difícil que con ella se logre el desbordamiento en forma de lágrimas. Aunque también se produce.

La rabia es el tipo de enfado (emoción básica a cuya familia pertenece la rabia). La rabia es el enfado reconcentrado. La rabia es un sentimiento que junta el enfado con la impotencia. Un enfado que tiene difícil su expresión por el motivo que sea. Por ello se trata del enfado que mayor facilidad produce lágrimas.

Es curioso que el desbordamiento emocional tenga una expresión física tan clara como son las lágrimas. Es como si la emoción fuese un líquido que llena nuestro cuerpo hasta que llega a desbordar por los lacrimales.

La conexión cuerpo-emoción es más fuerte de lo que pensamos. La emoción tiene una ubicación somática y se almacena en el cuerpo. Estamos muy acostumbrados a fijarnos en la conexión de significado y menos a esta conexión somática. Y la emoción es tanto significado cognitivo como conexión somática.

También, como vemos, una gran cantidad de emoción no puede ser almacenada en ese mismo cuerpo y por eso se desborda. Esto nos lleva al punto que la capacidad de almacenamiento de la emoción es limitada, y está limitada por el cuerpo. No carece de importancia este descubrimiento. También esta el hecho que llevamos mal que se descubra esta limitación y tendemos a esconder las lágrimas a no dejar que los demás las vean.

En el caso de la tristeza resulta claro que el llanto es expresar algo que nos desborda, algo 81849543que no tiene cabida en nosotros. La pena es tan grande que expresa que el mundo ha dejado de ser comprensible para nosotros. En la rabia pugnamos con los límites de ese mundo que se ha hecho estrecho para nosotros. La alegría está hecha en si misma de desbordamiento: ampliar límites, conectar más y más.

Termino aquí nuestra interpretación del llanto, una expresión emocional de gran importancia, donde de nuevo se pone de relieve que nuestras emociones están conectadas de un modo muy estrecho con nuestro cuerpo y también con nuestros significados, los significados que asignamos a las cosas.

La etapa de la autoafirmación (2 a 3 años)

 

 

 

 

Resumen: la 2ª etapa evolutiva. Una vez que ha establecido vínculos, necesita comenzar a lograr una cierta autoafirmación, saber quién es él/ella mism@. Se trata de necesidades de autoestima y reconocimiento. El niñ@ comienza a enfadarse y a decir mío, a referir las cosas a sí mism@.  Es bueno que el niñ@ se enfade.

Vamos a tratar la 2ª etapa evolutiva siguiendo libremente a Erik Eriksrabieta2on. La etapa de la autoafirmación (2 a 3 años de edad), que él llama de autonomía.

Una vez establecido el vínculo y apoyado en él, el bebé inicia a buscar una cierta autonomía, que en realidad es más bien autoafirmación porque la autonomía es todavía muy precaria. Una vez que ha establecido vínculos, necesita comenzar a lograr una cierta autoafirmación, saber quién es él/ella mism@. El bebe aprende su nombre y qué es alguien diferente de su madre y padre y otras figuras significativas como los profesores de la escuela infantil. También del resto de las personas, especialmente si estas forman parte del entorno cercano, tanto familiar, como de la escuela en su caso. Es curioso que el bebe comienza identificando a mamá y papá. Al comienzo el resto de los hombres son papás y de las mujeres mamás. Los que comienza a distinguir como otros niños son asimilados a hermanos, y poco a poco van diferenciándose. Después de distinguir a papá y mamá comienza a distinguirse a si mism@.

Desde el punto de vista de las necesidades pasa de las necesidades de vínculo, que en la primera etapa son las únicas a necesidades de autoestima y reconocimiento. Es decir, en la pirámide de Maslow se salta las necesidades de seguridad, que ya hemos dicho que en toda la etapa infantil vienen cubiertas por el vínculo. El hacerse cargo directamente de las necesidades de serabietaguridad sin pasar por el vínculo es precisamente lo que caracteriza que se ha llegado a la edad adulta, ni siquiera el adolescente se hace cargo de ellas aún, sino que está en proceso.

La emoción que detecta la inseguridad es el miedo. Esto quiere decir que los miedos del niñ@ se superan desde los vínculos que ha establecido y esta es una de sus funciones básicas. Los miedos aparecen ante carencias del vínculo. El vínculo sigue siendo predominante.

Además aparece la emoción del enfado: la necesidad de delimitar el propio territorio, pero dirigido en este primer momento a la afirmación del sujeto, no tanto al objeto, a realizar bien la tarea. Este enfado es el que determina la etapa: autoafirmarse.

El niñ@ comienza a enfadarse y a decir mío, a referir las cosas a sí mism@. Además este enfado incipiente es de algún modo sin medida, no esta todavía bien referenciado a las cosas y el niñ@ lo expresa sin negociación. Comienzan lo que de modo peyorativo, porque se ven solo desde el punto de vista de las figuras de referencia, se llaman rabietas. Además todavía tiene un autoconocimiento incipiente y expresa de modo confuso enfados que tanto son querer hacer algo él/ella, como necesidades básicas no satisfechas: se vuelve muy irritable cuando tiene sueño o hambre. El llanto sigue siendo la forma predominante de expresión del malestar.

El niñ@ necesita hacer cosas por si mism@. Este paso es muy importante y se debe dejar que haga cosas, qué lógicamente hará todavía mal, porque entre otras cosas no tiene desarrollados los movimientos del cuerpo ni los movimientos más precisos de la mano, etc. Esto va a ser la tarea básica de la etapa siguiente, pero aquí comienza.

Por esto es clave que las figuras significativas (los padres y profesores de la escurabieta_giamattiela infantil en su caso) dejen que el niñ@ s enfade y no le corten su autoafirmación: es bueno que el niñ@ se enfade. No se debe responder al enfado con enfado, entrando con el niño en un ciclo de acción-reacción, salvo en las ocasiones en que se trata de un límite personal de los padres, pero en este caso se lo deben explicar con claridad al niñ@: el autoconocimiento de los padres es muy importante en este periodo. Los límites deben ser suyos, reales y no referenciados a normas externas que el niñ@ no está en condiciones de asimilar (por ejemplo a las 9 pm a la cama, o normas de la escuela infantil). Los padres o profesores deben más bien solucionar desde el vínculo, dando seguridad, para precisamente afianzar esa autoafirmación. Es decir, las figuras significativas deben seguir relacionándose prioritariamente desde los besos, abrazos y caricias.

La etapa del vínculo y la confianza

Resumen: El bebe recién nacido pasa una primera etapa donde lo fundamental es el establecimiento de vínculo con las figuras significativas. El tacto y el gusto (boca y manos) constituyen su forma de relación fundamental. El vínculo es lo que proporciona seguridad al bebe. Algo que se podría traducir de un modo práctico en cuantos más besos mejor.

Hay varias clasificaciones de las etapas evolutivas de los niños. Es muy conocida la de mujer-bebePiaget, pero no la voy a recoger aquí porque esta basada en el desarrollo cognitivo. Prefiero una basada en la que hace Erik Erikson

  1. confianza básica (desde el nacimiento hasta el primer año de vida)
  2. autonomía (2 a 3 años de edad);
  3. iniciativa (de 4 a 6 años);
  4. sentido de la industria (de 7 a 12 años);
  5. identidad (de 13 a 19 años).

Esta clasificación permite una mejor inclusión de los elementos emocionales. La primera etapa es la de la confianza básica. El bebé recién nacido pasa una primera etapa donde lo fundamental es el establecimiento de vínculo con las figuras significativas. Habitualmente son la madre y el padre.

La madre, especialmente si da el pecho al niño se encuentra con mejores armas para el establecimiento de ese vínculo. La lactancia implica tacto, caricias, cercanía física y un contacto que establece el vínculo del mejor modo. El tacto es más importante en esta fase para el bebe que la vista. De hecho los primeros días al nacer el bebe no ve. El tacto y el gusto (boca y manos) constituyen su forma de relación fundamental. La lactancia materna significa una unión de esos los elemento: los afectivos que se reciben con el tacto y además la nutrición, el alimento, de una forma inseparable.

abrazo-bebe-01El padre también puede implicarse en la tarea del cuidado del niño, juntando a todas las tareas que apuntan a sus necesidades básicas y por tanto, bienestar: calor, higiene, alimentación, sueño, las afectivas: besos, abrazos. De esta forma desde épocas muy tempranas puede establece fuertes vínculos con el bebe.

El bebe todavía no tiene realmente emociones formadas, sino proto-emociones, que pueden ser de bienestar o malestar, aceptación o rechazo. Cualquier malestar lo expresa con el llanto, que es su modo de comunicación básico. Por ello por ejemplo no experimenta le miedo más que por un aprendizaje de carencia de vínculo: la falta de vínculo es lo que va generar su miedo. Tampoco puede experimentar aún la tristeza, por la sencilla razón de que aún no puede experimentar la pérdida, nace sin nada, solo deseando.

Su necesidad mayor es el vínculo, con el satisface las demás necesidades. Luego, aparte de las necesidades básicas, la necesidad a la que hay que atender es la de vínculo. El vínculo es lo que proporciona seguridad al bebe. Algo que se podría traducir de un modo práctico en cuantos más besos mejor. Por ello es mejor no atender al llanto de un modo reactivo, como si significara enfado. Es mejor coger en brazos al bebe y de ese modo, sintiendo el vínculo, el bebé se tranquiliza.

Para entender mejor sus necesidades podemos acudir a la pirámide de Maslow. Maslow pone un primer piso de la pirámide con las necesidades básicas: comer, dormir, respirar, moverse, etc. En el segundo nivel sitúa, las necesidades de seguridad, aquellas que confieren los elementos soporte de la vida. Solo en el tercer nivel aparecen las necesidades de vínculo y pertenencia.

Si tenemos presente las necesidades de los niños, parece que Maslow ha elaborado su besos bebe2pirámide teniendo en cuenta en el trasfondo a un adulto, a alguien que ha constituido ya su autonomía. Un niño llena sus necesidades de seguridad a través del vínculo. Su seguridad se la proporcionan sus padres (sus figuras significativas en general), no es la suya es la de sus padres.

Luego cuando explico la pirámide invierto el orden de esos dos escalones de la pirámide y sitúo después de las necesidades básicas las necesidades de vínculo. De este modo responde mejor a los aspectos evolutivos del ser humano desde su nacimiento. Y también así se pone el acento en esta primera fase en el cuidado del vínculo. Esta es la mejor receta práctica para esta fase (y que continúa en las siguientes): dar besos y abrazos.