El miedo de atrás y el miedo de delante

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El miedo es una emoción relacionada con tu seguridad. La aparición del miedo es una señal emocional de peligro a la vista. Para Abraham Maslow, la seguridad es el segundo nivel de su famosa pirámide de las necesidades y su contenido es: Seguridad física, de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud, de propiedad privada. Nuestro sueldo, el empleo, los recursos económicos que tenemos, lo que tenemos en propiedad, nuestra salud. Tu miedo de atrás custodia el conjunto, no de lo que eres, pero si de lo que tienes.

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Las necesidades del ser humano y el sistema emocional

piramide necesidades MaslowLas necesidades del ser humano son variadas y complejas, formando todo un sistema que interacciona. Abraham Maslow lo dejo reflejado en la pirámide que lleva su nombre. Lo que no aparece en la pirámide es el detector emocional de cada necesidad. Y sin embargo debajo de cada emoción hay una necesidad. La clave de la gestión en Educación Emocional es llegar a descubrir precisamente cuál es la necesidad que se encuentra debajo de cada emoción.

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Vínculo vs necesidad básica de respirar

Si se viaja en avión se oye un aviso que desde el punto de vista de las necesidades humanas, parece sorprendente: En el aviso de seguridad obligatorio en los aviones se advierte a las personas que viajen con niños pequeños que, en caso de tener que ponerse las mascarillas de oxígeno, se la pongan en primer lugar a sí mismos y solo después se preocupen de la mascarilla del niño.mascarilla-oxigeno

A. Maslow estableció las necesidades como una pirámide que la persona va subiendo escalón a escalón. Es decir hasta que las necesidades de un nivel no están satisfechas, no se accede, no se puede acceder, al nivel siguiente.

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¿Qué es el coaching emocional?

Resumen: ¿Qué es el coaching emocional como corriente de coaching? Surge de la Terapia Focalizada en las emociones de Leslie Greenberg. Las emociones son la guía de acción. Esto permite ajustarse a las necesidades reales de la persona, tras un acuerdo entre emociones y razón: las emociones proponen, la razón decide. Es una corriente especialmente adecuada para la educación porque se basa en un desarrollo personal. La avalan muchos años de experiencia de ISIE.

Voy a responder en directo al interrogante que abre esta entrada: el coaching emocional es 14243385_suna corriente de coaching, desarrollada en ISIE, que utiliza como base de funcionamiento la Terapia Focalizada en las Emociones de Leslie Greenberg. Es un coaching que utiliza las emociones como guía para la acción, es decir, las emociones no son buenas o malas, sino agradables y desagradables y en todos los casos aportan una información que de forma muy directa apunta a nuestras necesidades. Las necesidades de la persona son así indicadas por el sistema emocional y no por el racional, algo que efectivamente se corresponde con la realidad de nuestro día a día.

Las emociones nos indican lo que necesitamos, la razón sirve para hallar el mejor modo y las posibilidades de llenar esas necesidades, pero el sistema racional no detecta las necesidades, es sencillamente un sistema reflexivo que trabaja con los datos que le aporta el sistema emocional. Con este modo de trabajo se llega a un acuerdo entre emociones y razón, entre lo que indica nuestro sistema emocional y lo que indica nuestra razón. El coaching a partir de las emociones que van aflorando en el proceso centra a las persona en sus necesidades y les hace plantearse y conseguir metas que están realmente muy ajustadas y realistas en su vida personal.

Como necesidades se encuentran las indicadas por Maslow, es decir el hombre es un ser social complejo que tiene toda una pirámide de necesidades y todas hay que tenerlas en cuenta. Estamos en psicología dentro de la corriente denominada psicología humanista, cuyos padres son precisamente Maslow y especialmente Carl Rogers. Además, el coaching emocional recoge todos los avances aportados por la escuela de estos iniciadores, especialmente, como hemos dicho, la de Leslie Greenberg, que aporta una tipología completa de las emociones y un modo concreto de gestión emocional que se denomina Proceso Emocional Básico.

De este modo se estable todo un sistema de gestión de las emociones, que a la vez que son respetadas como el centro de nuestro sistema psíquico, constituyen el motor de la motivación para el cambio que el coaching implica. En ISIE entendemos que sin conexión con las propias emociones no hay motivación real, no en vano el término emoción procede en su raíz latina de motio/motionis movimiento. La razón no proporciona en si misma motivación, a no ser que las razones se encuentren precisamente en línea con lo que la persona necesita y esto, como ya he dicho, lo indican las emociones.

Con todo lo dicho el proceso de coaching emocional es un proceso donde además de dirigirse a metas reales en la vida de la persona, esta inicia un camino de desarrollo personal, no solo consigue metas ajustadas a sus necesidades, sino que aprende a conocerse, a gestionar sus propias emociones, y a conocer sus necesidades reales como la persona que es. En resumen emprende un camino por el que desarrolla su autoconocimiento y sólidamente asentado en este, emprende un camino de potenciación de sus capacidades.

Este sistema de coaching emocional entendemos que tiene una aplicación específica para la educación, aunque no es la única ni puede encerrarse en ese campo. Para la educación resulta especialmente adecuado debido a la unión entre desarrollo personal y consecución de metas, algo que es una de las necesidades más profundas del mundo de la escuela. Lo llevamos aplicando ya muchos años en este terreno y la experiencia no puede ser más positiva.

Las necesidades se detectan por la carencia

Resumen: las necesidades se detectan por la carencia. Esto tiene una correspondencia en que las emociones desagradables tienen un fuerte carácter tendencial y son muy específicas. Las agradables no tienen ese carácter tendencial tan agudo y pertenecen a la familia de la alegría.

Hay un hecho importante en la dinámica de la gestión emocional que quiero poner de 14349772_srelieve en esta entrada. Cuando hablamos de gestión emocional no hablamos sencillamente de gestionar las emociones, sino satisfacer las necesidades que esas emociones detectan. Detrás de cada emoción primaria hay una necesidad. Una buena gestión emocional satisface las necesidades.

Ahora bien las necesidades se detectan por la carencia. Es más necesidad significa precisamente eso: carencia de algo importante, algo que se necesita. Esto implica que la carencia es agudamente detectada por el sistema sensitivo-emocional y la presencia, es decir la necesidad satisfecha no tiene ese mismo aspecto agudo, tendencial que tiene la carencia. Esto es sencillo de ver, tenemos muy claro cuando tenemos hambre y cuando hemos comido en realidad nos quedamos tranquilos y podríamos detectar ese sentimiento de satisfacción-tranquilidad, aunque muchas veces nos va a pasar desapercibido. Hasta que de nuevo la sensación de hambre nos movilice. Igual que con el hambre sucede con las demás necesidades, desde las básicas a todas las demás. Por eso somos bien conscientes si necesitamos beber, o respirar o movernos y también cuando sentimos miedo (carencia de seguridad) o enfado (al algo o alguien que sentimos ocupa nuestro territorio o nuestros derechos).

Seguramente esta característica está en la base del ser intranquilo que es el hombre, siempre en busca de lo que no tiene, con dificultad satisfecho. Algo que podemos entender bien si consideramos todo ese conjunto estructurado de necesidades que Maslow propone en su famosa pirámide. En cuanto hemos satisfecho unas necesidades otras aparecen y nos movilizan. Esto se incremente si tenemos en cuenta además los vaivenes de la vida y lo que ya habíamos conseguido aparece una crisis y de nuevo inquietos asegurando necesidades que ya parecían seguras.

Esto apunta también a una característica curiosa que llama mucho la atención en la gestión emocional: las emociones desagradables son variadas y específicas. Las emociones desagradables lo son, precisamente para movilizarnos, para decirnos que no estamos bien donde estamos, que tenemos que buscar llenar nuestra necesidad. Son necesidades con un aspecto tendencial marcado. Estamos hablando de las siguientes emociones básicas: miedo, enfado, tristeza, asco

Las emociones agradables no son tan variadas, pertenecen todas a la familia de la alegría (como emoción básica): estar contento, ilusionado, encantado, satisfecho… y pierden ese aspecto específico tendencial de las desagradables: inspiran tranquilidad, paz, serenidad, etc. estados emocionales que no tienen ese aspecto tendencial dirigido a conductas específicas.

Entre las emociones básicas solo hay una, la sorpresa que puede ser agradable o desagradable, aunque en mi percepción cuando se vuelve agradable es que ha derivado hacia la alegría (u otra emoción de la familia de la alegría) y cuando se vuelve desagradable es que ha derivado las mayor parte de las veces al miedo, y sino al enfado (o a sus respectivas familias)

Bueno, espero haber contribuido positivamente a una mejor comprensión de las emociones y de su estructuración y función y especialmente a la constatación de que las necesidades se detectan por la carencia, algo que debemos tener muy presente en cualquier gestión emocional.

Seguridad o vínculo personal: qué es más importante para el ser humano

Resumen: El segundo nivel de la pirámide Maslow contiene según su autor el nivel de la seguridad. En el tercero está la necesidad de pertenencia. En mi opinión es una elección de cada persona la que decide si en ese segundo nivel va la seguridad o los vínculos, la necesidad de pertenencia. Esto es una elección de cada individuo con grandes repercusiones. En realidad pone delante cosas o personas, la seguridad del tener o las relaciones personales.

La pirámide de las necesidades de Abraham Maslow es un instrumento que posee una gran pirámide Maslowprofundidad y graves implicaciones en lo que se refiere a como entendemos que son los seres humanos. Se trata nada menos que una organización de todas las necesidades y el  establecimiento de una jerarquía. Esta jerarquía indica cuales necesidades se van a satisfacer antes que otras. En el caso de un conflicto de necesidades, el hombre/mujer va a actuar instintivamente siguiendo un orden, precisamente el que le proporciona la pirámide. Maslow llegaba a ser radical en este orden jerárquico: mientras un nivel de la pirámide no está satisfecho, no se pasa a llenar el siguiente nivel.

Bueno pues en esa jerarquía, según Maslow, la seguridad ocupa el segundo nivel de la escala. Ya he comentado en otra entrada que he observado que esto no es verdad en los niños, ya que estos resuelven sus necesidades de seguridad a través del vínculo, lo que convierte a estos en más prioritarios. Después de mucha observación, esto me llevó a proponer  invertir el orden de la pirámide y situar en el segundo nivel a las necesidades de pertenencia, es decir a los vínculos, y en el tercero a las de seguridad.

Obviamente desde entonces he estado observando si este nuevo orden de la jerarquía es la correcta. He percibido que los adultos pueden perfectamente prescindir de los vínculos y situar en primer lugar sus necesidades de seguridad. Por ponerlo de un modo crudo y evidente: un adulto puede vender un hijo/hija para conseguir dinero con el que sobrevivir, acción que se ha repetido múltiples veces en la historia. Evidentemente esta acción tiene por delante la seguridad, desde el punto de vista de las necesidades del sujeto que la realiza, con respecto a los vínculos o pertenencia. Algo que evidentemente el hijo/hija vendido no podría hacer.

Esto me lleva a constatar que el poner en segundo nivel los vínculos o la seguridad es una elección. Elección que hace un adulto, y que hace optar por ser un ser en el que prima la individualidad o en el que priman las relaciones de pertenencia. En el primer caso las necesidades del individuo son puestas por debajo, es decir, van a ser preferidas sobre las necesidades de pertenencia. En el segundo la consecuencia es la contraria. Como se ve de modo evidente los dos esquemas de valores son netamente diversos.

Esta elección de la que hablo, primero la seguridad o primero el vínculo, se podría entender también del siguiente modo: poner en  primer lugar las cosas o las personas. La seguridad de que habla Maslow se cifra en tener cosas, es la seguridad que proporciona tener: un empleo, una casa, dinero, etc. Los vínculos son relaciones con personas. Aquí estoy siguiendo más a Martin Buber. Poner delante una cosa u otra tiene muchas consecuencias en la vida. Y, si, me reafirmo, se trata de una elección que cada persona debe realizar.

Las épocas difíciles, como la crisis que actualmente sufrimos en mi país, España, que sumerge a muchas personas en la pobreza, sitúan a muchas personas en la disyuntiva de realizar elecciones que se sitúan en el nivel de seguridad: de ingresos, de lugar donde vivir, etc. Como bien se ve la elección que haya efectuado de situar en el segundo nivel la seguridad o los vínculos, va a influir poderosamente: el individuo va a optar por buscar seguridad con sus vínculos más claves o va a buscar seguridad solo. Precisamente por eso, esta disyuntiva se producen tantas crisis de relaciones: tiro adelante yo solo o me salvo con mis vínculos. Esa es la disyuntiva. También la sociedad en su conjunto realiza esa elección y hay fuertes episodios de solidaridad y también de insolidaridad.