El enfado no es la conducta

Efectivamente el enfado tiene mala prensa, muy mala aceptación social y genera muchos rechazos. Sin embargo el enfado es una emoción básica que aparece desde muy pequeños en los niños. Emociones básicas hay solo 6 y el enfado es una de ella. Después del enfado sale toda una familia de sentimientos que en su núcleo nos traen la información de la misma necesidad con matices diferentes. Los matices son importantes. Algunos de esos sentimientos son: ira, cabreo, furia, rabia, cólera, enojo, disgusto, desagrado, irritación, arrebato, contrariedad, etc. Todos aportan matices diversos a una información central: hay algo que es nuestro, que hemos perdido de algún modo o quizá aún nunca hemos poseído, y que nuestro sistema emocional evalúa que lo podemos recuperar. Si se da ese algo, ese objeto al que se dirige el enfado, por perdido de modo definitivo entonces la emoción que surge no es enfado, es tristeza.

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El llanto en educación infantil

Entrada escrita por Begoña Morales López, profesora de infantil.

Resumen: trabajo emocional con el llanto en educación infantil 5 años, utilizando herramientas de gestión emocional basadas en la palabra y el gesto como forma de expresión. La necesidad percibida es seguridad. El llanto para los bebés y los primeros años de la infancia es una forma de expresión emocional muy global, que requiere aceptación por parte del maestro (y de los padres).

Llorar es una expresión no verbal de una sensación-emoción-sentimiento que estamos 9819047_sexperimentando, que  nos informa de una necesidad de nuestro organismo.

Durante el primer año  y medio de vida el lactante expresa sus necesidades con el llanto, y los adultos siempre estamos solícitos ante su llamada. Con el llanto expresan sus necesidades fisiológicas, que según A. Maslow son comer, beber, dormir, respirar. Ante el llanto de un bebé el adulto responde de manera inmediata; con ternura le coge, le acuna, le habla con un tono de voz cálido; que hace que el bebé poco a poco se relaje y nosotros satisfacemos su necesidad de hambre, sed, mimitos, sueño que no puede conseguir por sí solo, le cambiamos el pañal por si estaba incómodo, en fin atendemos a su necesidad.

¿Qué pasa a partir del año y medio dos años de vida de un/a niño/a? aparece el lenguaje verbal, y los adultos ya damos por supuesto que el niño va a saber expresar todo lo que necesita: necesidad fisiológica, vínculo o pertenencia, seguridad, libertad (pirámide de A. Maslow) y cuando el niño/a llora, el adulto muy lleno de razones le dice: ¡No llores! o ¿Y ahora por qué lloras? Como acabo de indicar aparece el lenguaje verbal eso no significa que sepa ponerle nombre a lo que siente en ese momento, y el adulto lo que hace es reprenderle por su llanto, por expresar su necesidad. ¿Dónde se ha quedado esa voz cálida, ese abrazo, ese acunar que hacíamos hace apenas unos meses?

Cuando un niño llora está expresando lo que siente, que puede ser: tristeza, miedo, sorpresa, enfado, incluso alegría. Pero su recién estrenado lenguaje verbal no le permite expresarlo con palabras y lo sigue haciendo de la manera que sabe y que además ha tenido éxito pues ha conseguido satisfacer aquello que necesitaba.

En algunas ocasiones lo padres, madres y maestros nos insensibilizamos ante el llanto de los niños/as a partir de los dos años, incluso hay teorías que dicen que hay que dejarlos llorar “solos” hasta que se cansen. Abramos nuestros oídos y escuchemos lo que nos quieren decir, acerquémonos a él/ella acunémosle, hablémosle con voz cálida tranquilizadora, y después vayamos poniéndole nombre a lo que le pasa, dándole una batería de opciones para que él/ella seleccione y nos valide nuestra observación.

10770646_sHace poco en el aula uno de mis alumnos de 5 años, de repente, se puso a llorar desconsoladamente, me dirigí hacia él intenté abrazarle, pero me rechazó. Le deje y le dije que cuando quisiera podía contar conmigo. Casi no había llegado a otra mesa cuando se abrazó a  mis piernas y siguió llorando desconsoladamente. Me senté en una silla le cogí en brazos y empecé a tararear la canción de cuna que solía cantarle a mi hijo cuando era un bebé. Poco a poco se fue tranquilizando y su respiración era más sosegada. Cuando le pregunté qué le pasaba no contestó, seguí callada durante un instante y le dije:

M :“Me llega que te sientes enfadado”, a lo que él con tono de enfado me contestó:

N:“Pues claro que estoy enfadado, ¿no lo ves?”

M: Si, ya lo veo, ¿qué te ha hecho sentirte enfadado?

N: Las sumas, y tú.

M: ¿Las sumas, y yo?

N: Sí, sabes que yo no sé hacer sumas así y me las has puesto.

M: Yo lo que sé es que sí sabes hacerlas, que puedes hacerlas, y en el caso que no puedas o no sepas ¿qué otra cosa puedes hacer?

N: Pedir ayuda….

La conversación continuó durante un ratito más hasta que decidió pedirme ayuda para hacer las sumas

Con su llanto me estaba expresando su inseguridad ante la realización de una tarea, en este caso las sumas. Si no me hubiese acercado a él y simplemente le hubiese dicho ¿y ahora por qué lloras?, por supuesto que no me habría contado nada de lo que me contó y su inseguridad ante las sumas continuaría. Días después de esta situación volvimos a hacer sumas, y él lo primero que hizo es venir a pedir ayuda, solo con estar a mi lado cuando él solo las realiza se siente seguro y confiado en sí mismo, cuando yo se lo reflejo que lo ha hecho él solo, se va a su mesa y continúa su trabajo.

El llanto por lo tanto es una expresión de alarma de “no sé qué me pasa”, “ayúdame”, muchas veces incluso los adultos no sabemos expresar de manera verbal lo que nos pasa y utilizamos el llanto para expresar una necesidad qué no sabemos cuál es y qué necesitamos que alguien nos ayude. Ayudemos pues a nuestros niños a que expresen lo que sienten con el llanto y nosotros le vamos dando palabra a lo que quiere y no sabe expresar.

¿Qué necesita tu tristeza?

Entrada escrita por Begoña Morales López, profesora de infantil.

Resumen: trabajo con la tristeza en infantil 5 años, utilizando el dibujo como forma de tristeza9expresión. La necesidad percibida es recibir abrazos. El vínculo a esta edad se expresa preferentemente a través del tacto.

La tristeza es una emoción básica que nos informa de la pérdida de algo o de alguien con el que hemos establecido un vínculo afectivo.

Los adultos por experiencias de la vida hemos sentido esa emoción y sabemos lo que ella conlleva, primero hemos de aceptar que lo que hemos perdido no regresará, y después poco a poco iremos reorganizando nuestra vida. El proceso de duelo es necesario y cada persona necesita su tiempo y su espacio para tristeza7gestionarlo.

Los niños también tienen sentimientos de tristeza, algunos por pérdidas irrecuperables y otros porque sienten que pierden parte del vínculo  emocional que han establecido con sus padres o familiares.

Si vemos a un adulto triste, le acompañamos en su tristeza y le brindamos nuestro apoyo para que  la gestione y le acompañamos en su proceso de duelo.

Pero ¿qué nos pasa a los adultos cuando vemos a un niño triste? parece que se nos parte el alma, no podemos ver a un niño triste y enseguida le decimos: “No estés triste” tristeza5¿Creéis que así siente que le estamos entendiendo? Yo creo que no.  Es necesario por tanto que les brindemos a los niños espacios en el aula en donde puedan expresar su tristeza y digan que necesitan.

En mi aula de 5 años después de narrar el cuento de Margarita (Proyecto Colorines 2º trimestre unidad 3 “Margarita” Ed SM) (en el que Margarita se siente muy triste porque su padre no entiende lo que significa quererle como la sal, y le dice que ya no es su hija). Trabajé con mis alumnos la tristeza: ¿Cuándo te sientes tú triste? ¿Qué necesita tu tristeza?

En la mayor parte de los casos el sentimiento de tristeza tristeza3está relacionado con la sensación de pérdida del vínculo afectivo con la madre o con los hermanos, en otros casos la emoción aparece cuando se sienten solos y se tienen que enfrentar a algo nuevo y  en otros casos ante la muerte de una mascota o la perdida irrecuperable de su objeto de seguridad.

Nosotros adultos, somos el modelo que siguen nuestros hijos y nuestros alumnos, por lo tanto es importante que cuando nos sentimos tristes les expliquemos el por qué y vean cómo nosotros gestionamos nuestra tristeza, solo así ellos aprenderán también a aceptarla y a gestionarla.

Cuadro resumen de las aportaciones de los niños, que hicieron con dibujos.

Cuándo me siento triste Qué necesito en ese momento
Cuando ha muerto mi perrita Mimos de mamá
Cuando he perdido mi oso Abrazos de mi oso
Cuando mamá me regaña Abrazar a mi oso de peluche
Cuando mi madre me grita Abrazos
Cuando mi hermano llora Tranquilizarme, respirar hondo
Cuando mi hermano me pega Abrazos de mamá
Cuando nadie me quiere Un abrazo de Paula
Cuando fui la primera vez a baile Abrazos
Cuando mamá me deja sola Abrazos y mimos
Cuando se ríen de mi Abrazos

La conclusión como se ve es que lo importante para ellos son los vínculos y lo que necesitan es sentir a través del tacto el vínculo, salvo un niño que dice que necesita tranquilizarse, todos los demás htristeza1ablan de abrazos.

A lo largo de la entrada os pongo algunos ejemplos de los dibujos que realizaron.

El parapeto que construye el enfado

Resumen: el enfado construye un parapeto hecho de miedo, desigualdad, energía y concentración en el obstáculo. Todo ello aísla al enfadado. Los demás sienten miedo y se alejan. La gestión del enfado tiene una primera fase de drenaje de la energía, pero no se puede detener en esto sino llegar a un compromiso de acción que satisfaga la necesidad de quien está enfadado.

En esta entrada me refiero al enfado como emoción básica, es decir sirve también para las 14861688_semociones de la familia del enfado: rabia, indignación, cabreo, ira,

En mi experiencia he encontrado que el enfado genera miedo y ese miedo al enfado es a la postre su mejor defensa. Las personas que se refugian detrás del enfado, es decir aquellas en las que el enfado es una emoción instrumental, la que dibuja su perfil emocional, consiguen que los demás les tengan miedo y que, por ejemplo, no pidan aquello que de otro modo le pedirían. Es decir un perfil de enfado construye con los miedos que provoca un parapeto detrás del que la persona se refugia.

Ya hemos comentado que el enfado es una emoción que no permite relaciones de igualdad. El enfado sitúa a la persona como dueño de su terreno, de aquello que considera suyo. El sujeto con el que se relaciona la persona enfadada solo puede aceptar (o no, aunque en la intención del enfadado es que acepte) lo que el enfadado le plantea. Es decir el entramado de relaciones dibujado por el enfado es de desigualdad. Esto hace también que quien está enfadado se encuentre solo. La única manera de que dos personas se admitan mutuamente es estableciendo relaciones de igualdad, pero esto es precisamente lo que el enfado impide.

Se comprende ahora que el enfadado construye un parapeto. Por un lado genera miedo en los demás y por otro no permite relaciones de igualdad. En la percepción de los demás,  aparentemente el enfadado está «contento» en su posición aislada y con malas relaciones. Este parapeto hace que los demás le dejen solo tarde o temprano, es decir, los demás se cansan de hacer el gasto de superar el miedo y vencer la desigualdad para hablar con el enfadado. El parapeto del enfadado es una defensa eficaz.

A la vez quien decide saltar el parapeto tiene que superar dos obstáculos más. El primero es que el enfado es una emoción que acumula mucha energía. De hecho el lenguaje recoge que quien está enfadado es enérgico. Esa energía la emoción enfado la utiliza para poder derribar el obstáculo que ha detectado. El segundo que el enfado concentra la atención en ese mismo obstáculo que se detecta. Quien ha decidido saltar el parapeto tiene que superar esos dos impedimentos: la cantidad de energía acumulada por quien está enfadado y la concentración en el obstáculo, solo habla de eso, lo ve como lo más importante y su atención vuelve a él constantemente.

La energía llega a ser tanta que no es posible hablar con el enfadado sin percibir una fuerte 9995751_sagresividad, seguramente es esta agresividad la que genera el miedo en los demás. Así que puede llegar un momento en que no se pueda abordar el enfado, ni al enfadado, sin bajar este nivel de energía, de agresividad. Todas las técnicas de manejo del enfado pasan por este momento, buscar un modo de sacar fuera la energía. En algunos casos es lo único que se hace. Cuando el enfado comienza a expresarse lo hace de un modo altamente irracional e irrespetuoso de los demás, desde la desigualdad que hablamos, desde el punto de vista que le parece fundamental al enfadado. El enfadado habla desde la agresividad.

Sin embargo es un paso imprescindible, ya que solo con ese drenaje de energía se puede empezar a manejar el enfado, solo con ese drenaje se puede llegar a esa necesidad tan clave para quien está enfadado. A la vez solo el drenaje no basta, en realidad el manejo consciente del enfado empieza precisamente después del drenaje, cuando la persona puede tomar conciencia de cómo se siente realmente, puede ampliar su visión, hasta ese momento bloqueada y fija.

En muchas explicaciones que he visto sobre gestión del enfado todo se reduce al bajar ese nivel de activación. Sus efectos son ya por si mismos tan evidentes que parece suficiente, ya que parece convertir de pronto a la persona en razonable, en capaz de escuchar y de ponerse en el nivel de los demás. Sin embargo hay que ir más adelante y conseguir que la persona se dé cuenta de lo que siente, detecte con claridad cuál es su necesidad y llegue a un compromiso de acción para conseguir satisfacerla. Es decir hay que llegar hasta un plan de acción que pueda resolver a fondo ese obstáculo que ha estado generando el enfado y toda esa energía.

Y esto también aunque el enfado concreto del que se trate sea una emoción desadaptativa, es decir recurrente y antigua, incrustada en el pasado de la persona. En este caso la necesidad de no quedarse solo en drenar la energía es perentoria.