Las dimensiones de la relación de pareja

Esta entrada es deudora en su totalidad de Leslie S. Greenberg y Rhonda N. Goldman, Emotion-Focused Couples Therapy. The dynamics of emotion, love and Power. American Psycological Assotiation, Washington DC, 2008.

La relación emocional de una pareja se mueve siguiendo 3 ejes: identidad, vínculo y deseo. 19803722_sPrimero necesitamos ser quienes somos, segundo necesitamos personas a las que sentir cercanas, tercero necesitamos sentir la fuerza del deseo sexual.

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El asco y el sexo

Resumen: El sexo es un inhibidor del asco. El asco es una emoción que pone límites. Es universal en la raza humana que den asco los productos corporales en general, tanto fluidos: sudor, saliva, sangre, orina y, por supuesto, también los sexuales, como sólidos: mocos y heces. Estas “prohibiciones” emocionales quedan inhibidas en el interior de la familia. En la relación sexual se contacta precisamente con todos esos elementos que de modo universal producen asco. Es más pasan a formar parte de la atracción sexual. El vocabulario popular y común alrededor del sexo tiene que ver también con el asco

El sexo es un inhibidor del asco. La emoción del asco queda inhibida por la sensación bebe_vomitandodel sexo. Esta es mi constatación que me parece puede servir para el trabajo con las emociones.

Voy a explicarme. El asco es una emoción que pone límites, limites insalvables: lo que nos da asco queda fuera de lo experimentable, es lo que no hay que tocar o con las personas que no hay que contactar: el rechazo es otra emoción de la familia del asco.

Voy a bajar a lo concreto poniendo ejemplos. Así es universal en la raza humana que den asco los productos corporales en general, tanto fluidos: sudor, saliva, sangre, orina y, por supuesto, también los sexuales, como sólidos: mocos y heces. Si alguien escupe en un vaso, ya no lo bebemos. Evidentemente hay una conexión con elementos higiénicos. Algo que debe constituir la justificación a nivel biológico de la respuesta emocional del asco.

Sin embargo estas “prohibiciones” emocionales quedan inhibidas en el interior de la familia: pareja y sus retoños. Inhibición que parte de la pareja. La relación sexual entre ellos inhibe el asco y eso se extiende a sus retoños. Son ellos los que no sienten asco, o lo superan, en relación con sus hijos. Así quitan pises, limpian cacas, heridas, contactan con la saliva sin dificultades. Los hijos entran como sujetos pasivos y con algo de dificultad como activos.

Esta inhibición constituye a la familia en una unidad a nivel biológico, porque la higiene es común. A nivel emocional el asco constituye la barrera que resulta inhibida en el interior. Esto como se puede comprender proporciona también una ventaja evolutiva a la cohesión de la familia. La familia queda muy bien definida por los límites del asco, que dejan de ser personales para pertenecer al grupo.

Es el sexo el que inhibe el asco. En la relación sexual se contacta precisamente con todos esos elementos que de modo universal producen asco. Es más pasan a formar parte de la atracción sexual. El sexo revierte el asco en atracción. La saliva es elemento importante de la relación, y por supuesto la relación se focaliza en los órganos sexuales, que son también los órganos de defecación y eliminación. Es decir reúnen las dos funciones: ser el foco del asco y del sexo.

De algún modo por eso el vocabulario popular y común alrededor del sexo tiene que ver también con el asco. Es común el: «eres un guarro o una guarra», aludiendo en directo a esto elementos del asco. Claro que la expresión tiene el doble valor de constituir rechazo o atracción: «soy tu guarrilla». Es evidente que este lenguaje tiene una fuerte dosis de atracción. El rechazo convertido en atracción, el asco inhibido. «El rechazo o asco no es una forma de renuncia al objeto, sino una fuerte vinculación con él» (Castilla del Pino, Teoría de los sentimientos).

careto de ascoTambién resulta una constatación de que todos los temas sexuales generan rechazo, fuertes rechazos sociales, que poseen una gran carga emocional y que en su expresión a veces también se pretende fundamentar en motivos higiénicos y de salud (transmisión de enfermedades). Este fenómeno contribuiría también en la misma línea cohesión de la familia, en este caso a través de buscar limitar la sexualidad en su interior. Algo que no está escrito que consiga.

Quedan elementos que explicitar, esto es solo un apunte para plantear una hipótesis, que ya ha sido estudiada y que puede dar lugar a una mejor comprensión de las emociones básicas y su función en nuestra vida cotidiana.

El sexto nivel de comunicación: pareja, cuerpo, sexualidad.

Resumen: Vamos a ver cómo es la comunicación en una relación que integre el nivel de los sentimientos y la sexualidad. El nuevo elemento que se introduce en la comunicación es el cuerpo y su sensibilidad. En todas las culturas sin reconocimiento del cuerpo no hay reconocimiento de la persona. El cuerpo también aparece en todos los niveles donde aparece la emoción. La irrupción del sexo convierte al cuerpo en prolongación de la comunicación. La amistad es el elemento que introduce la igualdad en la pareja. La relación de pareja es tendencialmente continua. La relación de pareja tiene tres dimensiones que convierten a cada uno de sus integrantes en amante, compañero y amigo.

En primer lugar una aclaración importante. Hay muchos tipos de relaciones donde aparece el sexo, aquí no vamos a hacer tipología, sino centrarnos en ver que añade la sexualidad a la comunicación que hemos llamado de quinto nivel. Es decir vamos a ver cómo es la comunicación en una relación que integre el nivel de los sentimientos y la sexualidad.

El nuevo elemento que se introduce en la comunicación es el cuerpo y su sensibilidad, especialmente tacto, gusto y olfato. La comunicación de la que hemos hablado en los 5 niveles anteriores estaba centrada sensorialmente en oído y también vista, dos sentidos que permiten una cierta distancia, es más que la necesitan especialmente la vista, y por ello permiten también un cierto distanciamiento del sujeto, que le facultan un cierto aislamiento. Es una comunicación que no lleva en si el traspaso de los límites individuales.

Sin embargo, el cuerpo y su lenguaje no aparece ahora, en el sexto nivel, de nuevas. Ya había aparecido. Empezando con el primer nivel, el que reconoce al otro como sujeto capaz de mi comunicación. En la mayor parte de las formas de saludo hay un reconocimiento corporal, estrecharse la mano, darse un beso (formal), inclinar el cuerpo, etc. En todas las culturas sin reconocimiento del cuerpo no hay reconocimiento de la persona.

El cuerpo también aparece en todos los niveles donde aparece la emoción y, si alguien llora, tendemos a consolarle, por ejemplo, con un abrazo o un gesto, si alguien ríe, tendemos a reírnos con el o a marcar la distancia con esa risa con nuestra propia actitud corporal. La emoción se encuentra en el cuerpo, es posible localizar cada emoción concreta en un punto determinado del cuerpo. Su expresión conecta con el cuerpo. Sensibilidad, cuerpo y emoción se encuentran así estrechamente relacionados. El cuerpo es también palabra.

La relación de pareja de la que estamos hablando, incluye la amistad, la comunicación de sentimientos y la mutua aceptación. Esto es muy importante ya que es la amistad la que introduce la igualdad en la pareja. El sexo por si mismo no es capaz de introducir la igualdad, baste decir que el sexo se puede pagar. Una relación que se paga no es una relación entre iguales. Por su parte, la amistad introduce una conexión de sentimientos que es incompatible con el pago.

En el sexto nivel tenemos la irrupción del sexo que convierte al cuerpo en prolongación de la comunicación. La comunicación varía y alcance niveles insospechados en el nivel de la amistad, es una comunicación que se tendencialmente se convierte en acción y en proyecto vital: organizar la vida alrededor de la pareja. Por esto la relación de pareja se aleja netamente de la amistad. Cuando en un grupo de amigos entran las parejas, el sistema de relaciones varia, las preferencias son diferentes.

Hemos dicho que la amistad se compone de encuentros, tiene discontinuidad temporal. La relación de pareja no, la introducción del cuerpo en la relación introduce concreción, materialidad compartida. La relación de pareja es tendencialmente continua. Por ello lleva a querer estar siempre con la pareja, a un vivir habitual con ella/él.

Si sumamos todo lo dicho, podemos concluir que la comunicación en la relación de pareja tiene tres dimensiones que convierten a cada uno de sus integrantes en amante, compañero y amigo. Amante es compartir la profunda comunicación del sexo y la ternura. Compañero es compartir todas las cosas necesarias para poder vivir juntos, es colaborar y aportar a la vida en común. Amigo es compartir los sentimientos, sentirse plenamente aceptado como persona, tener complicidad y acuerdo emocional.

Aquí lo dejo, consciente de que quedan muchas cosas de las que seguir hablando, pero la entrada del blog se hace demasiado larga… Ya habrá más ocasiones.