Noor y la flor de lavanda

Resumen: Noor ha cogido hoy una flor de lavanda para llevársela a su profesora del colegio. El comportamiento implica connaturalidad con el regalo, el adorno y la belleza, elementos todos conectados con el sistema emocional. La niña percibe intuitivamente la importancia del vínculo para ella y lo cuida.

Hoy ha ocurrido un suceso muy sencillo pero también muy profundo con Noor. Desde el lavanda3comienzo de esta semana Noor ha recomenzado las clases. Ha ido super-contenta a la escuela de nuevo, con ese andar saltarín que se asemeja a un baile que los niños utilizan y que les muestra alegres, abiertos. Allí se ha reencontrado con su profesora, la misma del curso pasado con la que tiene una relación excelente.

Ayer, en el camino de la escuela, después de pasar al lado de un matorral de lavanda de jardín, que está en el camino al colegio, me pidió volver para coger una flor para su profesora. Se trata de un matorral no excesivamente florido ahora que estamos en septiembre. Como ya habíamos cruzado un semáforo de una calle compleja, yo no le hice mucho caso y le dije, mañana lo cogemos. Hoy hemos vuelto a pasar delante del matorral de flor de lavanda, yo ya me había olvidado de lo sucedido ayer, pero Noor se ha detenido y me ha pedido de nuevo que le cogiese una flor para su profe. A mi una sola flor de lavanda me parecía poco y he empezado a cogerle un ramito. A ella le daba igual, quería una para llevarla a su profe. Al final con dos flores de lavanda hemos llegado al cole y es lo primero que le ha dado a la maestra al verla.

2013-08-29 13.02.16Me sorprende este comportamiento que implica una conciencia de que el regalo y el adorno son importantes para mostrar vinculación afectiva. Noor no ha aprendido en casa a regalar flores. Si ha visto ramos de flores en algún sitio, no es que la flor de lavanda se parezca mucho a ellos, más bien parece un acompañamiento de un ramo de flores. Para ella sin embargo ha sido suficiente.

Me sorprende también la idea del regalo, la idea de llevar algo por nada. Noor no tiene demasiada conciencia todavía de lo tuyo y lo mío. En casa todo es suyo y si quiere algo que no tenemos me pide que lo compre. Esto ya lo ha adquirido. Aquí ha tenido claro que podía coger una flor y llevarla a la profesora. El comportamiento le ha nacido natural.

Regalo, adorno y detrás de ello la belleza. 3 elementos importantes ligados al sistema emocional, que han sido descubiertos naturalmente por Noor. Querer regalar y querer regalar algo bonito es algo que apunta directamente a los vínculos. Un vínculo sitúa en ese mundo del regalo, de lo gratis, pero también de lo valioso para la persona, y lo valioso viene significado por la belleza.lavanda1

Una niña de 3 años (33 meses), ya ha entrado en todo ese mundo, que es un mundo afectivo y de importancia de la relación. Vive naturalmente en él. No hace falta que nadie se lo enseñe. Una niña de esa edad ya cuida naturalmente sus relaciones, sus vínculos, y lo cuida del modo más afectivo posible: con regalos.

El ámbito del regalo: lo económico, la política, la amistad, el amor.

Resumen: con el regalo nos salimos del terreno de los bienes económi­cos. Un regalo comercial lo consideramos (y así es) publicidad. En el caso del tráfico de influencias en política el regalo se usa para obtener poder. Nos queda la esfera personal, la de la intimidad, la de la amistad, o más ampliamente la de las relaciones sociales. Significa te valoro a tí, a tu persona; lo valioso que eres para mí. El regalo comprome­te a la persona que da y a la que recibe. El regalo hace algo que parece imposible a priori: actualiza y materializa el cariño. regalos-a-niños-inmigrantes-y-autóctonos-madrid.org_

En este día de los Reyes Magos, donde en España los niños disfrutan de sus regalos con toda la ilusión (y me gustaría de verdad que fueran todos los niños) voy a seguir con mis consideraciones sobre el regalo. En la entrada anterior (http://wp.me/p2KddV-83 ) decía que hay 2 motivos para regalo: (a) El regalo se dirige directamente a la persona, valora la persona. (b) Expresar el agradecimiento por algo que has hecho por mí, y que considero que no te puedo pagar.

Por tanto con el regalo nos salimos del terreno de los bienes económi­cos. El regalo, así en directo, no forma parte del tráfico comercial ni de influencias. Cuando lo es, nos damos cuenta de que son formas abusivas de regalo y no lo consideramos propiamente tales. Por ejemplo un regalo comercial lo consideramos (y así es) publicidad, parte del presupuesto de marketing de la empresa en cuestión que emplea esa forma directa de llegar al cliente. Por otra parte en la medida en que es regalo, o se considera así, produce sus efectos: alegría, sorpresa: grata novedad en la vida (y por eso lo utiliza el marketing).

En el caso del tráfico de influencias en política el regalo se usa (mejor se abusa) para obtener, no beneficios económicos, sino poder. La utilización que hace la mafia del regalo es típica: recibir un regalo compromete con aquel que lo envía. Esto lo descubre a primera vista el receptor en la desproporción entre regalo y amistad o intimidad con quien lo envía. En realidad no es un regalo, sino un modo de comprometer al receptor en la actividad del que lo envía: una compra de favores, el silencio en algo que se conoce, hacer circular un expediente con más rapidez, etc.: no es un regalo, es un pago, en una situación, donde un pago legalmente no se puede hacer. Es evidente que se trata de corrupciones en el uso del regalo. El regalo no se deja introducir en la esfera del poder, de la política: se corrompe y corrompe. Así constatamos que el regalo no entra ni en la esfera económica, no sería regalo, sino publicidad; ni en la política, genera corrupción.

papa noelEn cualquier caso el regalo no se mueve en el terreno de lo útil. Si, por ejemplo se regala una plancha a la pareja, no se sabe si se la aprecia a ella/él o queremos que planche su ropa, porque no lo hace. Por ello se regalan muchas veces cosas «inútiles» o superfluas, que se mueven más bien en el terreno de lo bello: el regalo por excelencia son unas flores (o unos bombones: una exquisitez). Unas flores dicen: es bonito que tu existas, la belleza nace contigo. La belleza es algo indisolu­blemen­te legado al regalo: no se regalan sacos de cemento, ni ladrillos, a no ser que entren en el recuerdo de algo valioso para la persona: un ladrillo de la pared donde estaba sentada cuando se conocieron.

Nos queda la esfera personal, la de la intimidad, la de la amistad, o más ampliamente la de las relaciones sociales: en esos campos es donde el regalo actúa, sin alterar su esencia. Algo social, que hace referencia a contacto personal.

Por tanto el regalo se mueve en el mundo personal, de la intimidad: en suma, en el terreno de los afectos. Los afectos marcan lo que me es querido. Un regalo tiene esa función: en una despedida se necesita dar regalos «para que te acuerdes de mi, de nuestra amistad, del tiempo que hemos vivido juntos». No se puede decir: «toma el dinero, cómprate lo que quieras», porque el regalo significa: he pensado en ti, te conozco, sé cómo eres. Por eso es tan importante ver el efecto del regalo, si hemos acertado o no con el corazón del otro, aunque a veces el que lo recibe tenga que pasar por alto la torpeza: lo que cuenta es la buena intención, así miran siempre las madres los regalos de sus hijos pequeños.

Luego podemos decir que el regalo no va a conseguir «algo», sino «alguien». Significa te regalos-a-niños-que-no-son-tus-hijosvaloro a tí, a tu persona; con el regalo estoy indicando lo valioso que eres para mí. Por eso el valor del regalo no necesariamente está ligado al valor que tiene en dinero, es más parece que lo repugna algo, aunque, como es evidente que el dinero es algo valioso, el que un regalo sea muy caro, significa también: valoro mucho.

Por eso podemos decir que el regalo no se mide ni por el dinero ni por la utilidad, se mide por el agrado que nos produce: si alguien me acierta, me hace feliz. El sentirnos valorados, el saberse valioso para alguien, supone un incremento de la propia estima. En sentido radical es la base de la autoestima, esta puede existir porque alguien (nuestra madre y/o nuestro padre, generalmente) nos quiso (y nos regaló todo lo que necesitába­mos), si nadie nos hubiese querido, la autoestima no aparece, la persona no se constituye. Antes hemos dicho que hacer un regalo es decirle a alguien: «es bonito que tú existas». Saber que somos algo «bonito» para alguien es importante, no hay cosa más dura que no sentirse querido, que no ser bonito «para alguien».

Se nos pone delante de este modo otro aspecto siempre presente en el regalo: la existencia de algún grado de intimidad entre las dos personas, la que hace y la que recibe el regalo. Es necesario que exista intimidad, conocimiento mutuo, para poder hacerse un regalo y los regalos se gradúan precisamente en función de esa intimidad: a mayor intimidad mayor posibilidad de regalo. Y también algo más: la hacen crecer. Hacerse regalos es algo que hace crecer la amistad, la intimidad, no solo señala su existencia, no es simplemente pasivo, es un elemento activo de la amistad: el regalo, como hemos visto que bien sabe la mafia, compromete. El regalo comprome­te a la persona que da y a la que recibe. Por eso hay tanto cuidado en si se deben o no aceptar los regalos y los novios cuando rompen se devuelven los regalos: ya no hay compromiso entre ellos.

Por eso el regalo tiene también la dimensión del compromiso con la persona; es, de algún modo, sellar el compromiso. El regalo materializa el amor, la pertenencia del otro a nuestros afectos y en esa medida compromete.

Ya lo dice de manera preciosa y profunda Pedro Salinas:

Regalo, don, entrega

símbolo puro, signo

de que me quiero dar.

Como me gustaría ser eso que yo te doy

y no quien te lo da.

El regalo termina estando en el centro de la relación de persona a persona, en el centro del amor. Esta constituido por los mismos elementos del amor: alegría (el amor es su misma fuente), sorpresa (el amor introduce la novedad en la vida), afectos (el mundo personal, compartir la intimidad), permanencia (irrevocabili­dad) y por fin don y entrega. El regalo hace algo que parece imposible a priori: actualiza y materializa el cariño. Lo actualiza, ya que cada vez que se regala pone de manifiesto que sigue existiendo y lo materializa: va dejando mojones del recorrido del amor (de la amistad) de la vida de dos personas. Porque de amor es de lo que se vive.

El regalo

Resumen: el regalo despierta emociones: alegría, sorpresa. Regalo y novedad van de la mano. El regalo es gratis, es dar algo a cambio de «nada», este “nada” lleva a entender los motivos del regalo. Hay dos motivos:  (a) El regalo se dirige directamente a la persona, valora la persona. (b) Expresar el agradecimiento por algo que has hecho por mí, y que considero que no te puedo pagar.  

El regalo es un elemento de la vida cotidiana, tan integrado en ella que quizás se nos escapa Surprisela importancia que tiene y la profundidad humana que saca a la luz. Vamos a verlo empezando por los sentimientos que despierta en nosotros. El primero y más notorio es la alegría. El regalo está unido a la alegría. Esto bastaría ya para indicarnos que estamos tocando la fuente de algo importante: la presencia de la alegría ¿no señala que estamos ante algo vital, ante algo relacionado con la vida? La alegría es un sentimiento que indica que algo positivo nos está sucediendo, que algo bueno le ocurre a nuestra vida. La alegría marca con su presencia todo lo experimentado como positivo, sea relacionado con la vida física, sea moral, sean expectativas que se cumplen o esperanzas que se abren, etc. Que la alegría este ligada al regalo nos indica que experimentamos el regalo como algo hondamente positivo.

El regalo está también ligado a la sorpresa, el regalo debe ser una sorpresa y es 3829598sorpresaeste un aspecto que se cuida siempre, hasta esa tradición de achacar a los Reyes Magos (o a toda una serie de personajes), un momento especial de regalo: es misterio hasta el origen del regalo. En cualquier caso la sorpresa del regalo es algo que rompe la monotonía, que introduce un elemento de novedad en la vida, tan avariciosa normalmente en mostrar un aspecto diferente. Regalo y novedad van ligados. El regalo es algo nuevo, creativo en nuestra vida, por eso todos los quebraderos de cabeza al hacer un regalo: debe ser algo diferente, algo que no se espere, pero que acierte, algo que se aparte de lo ordinario. Es curioso, la novedad es difícil, supone en cierto modo salirse de las leyes de lo necesario, de lo que se da obligatoriamente, es por eso un producto de la libertad. La libertad es la que es capaz de inventar, de crear lo nuevo. El regalo conecta con esta fuente.

El regalo no se encuentra cómodo con una mentalidad materialista de nuestra cultura. El regalo es gratis, es dar algo a cambio de «nada». Bueno, este «nada», como se puede comprender, se refiere a bienes económicos: no se da un regalo para que se pague en dinero o de otro modo.

De todos modos no hace falta ser muy materialista para darse cuenta de que nadie da algo a cambio de «nada» en absoluto. Entonces ¿a cambio de qué «algo» se da un regalo? La primera impresión al recibir un regalo es: «alguien se acuerda de mí!» (poniendo el énfasis en el «mí»), es decir, me valora a mí, al sujeto que recibe el regalo. El regalo se dirige directamente a la persona, valora la persona, es decir con un regalo se da «algo» a cambio de una valoración de la persona. En síntesis el regalo dice: «es bueno que tu existas» (Piepper). Esto explica porque el cumpleaños es un día para hacer regalos. El cumpleaños es un día para ser celebrado especialmente, porque está ligado a la valoración del otro, a su misma existencia: es el día en que ha aparecido a la vida, un día para el agradecimiento; agradezco que existas: ¡es bueno que tu existas! Esto explica también los regalos entre las personas que se quieren: el regalo expresa que quieren valorar que el otro está ahí.

Alegria-a23683329Esto nos lleva a un aspecto nuevo: el regalo está ligado al agradecimiento. Gratis y agradeci­miento (dar las gracias) son palabras que están etimológicamente y en la realidad diaria ligadas. El regalo expresa agradecimiento, simplemente porque tú existes o por lo que haces por mí. Esta última es la segunda y clara motivación del regalo: expresar el agradecimiento por algo que has hecho por mí, y que considero que no te puedo pagar. Puede ser que sea un servicio o prestación que se paga, en tal caso con el regalo queremos agradecer algo que esa persona ha hecho y que consideramos no iba incluido en el pago realizado.

Para abrir boca sobre el regalo me parece que con esto es suficiente, pero seguiremos con el tema, porque tiene indudablemente peso en nuestras relaciones y en nuestra afectividad.

Cuál es el valor de un beso

Resumen: ¿Cuánto cuesta un beso? ¿Cuál es el valor económico de un beso? el beso es el símbolo de lo gratis, de lo que no se puede comprar con dinero ¿Cuanto vale un beso? nadie tiene «derecho» a un beso, siempre es regalo. Con el beso delimito el territorio de lo que me es personal, íntimo.

 

Cualquier pregunta sobre el beso me parece una pregunta importante porque toda la dinámica afectiva tiene en el beso su expresión central. Así que me planteo muchas preguntas, la primera es: ¿Cuanto cuesta un beso? ¿Cuál es el valor económico de un beso? La respuesta es directa, todo el mundo diría lo mismo: nada, es gratis. Esto es tan claro que se podría decir que el beso es el símbolo de lo gratis, de lo que no se puede comprar con dinero, es el símbolo del regalo. Un beso es el regalo por excelencia, es más simboliza y acompaña cualquier regalo. Por eso lo doy si quiero y a quien quiero. Es algo que esta totalmente en mi dar o no. Muy importante también esto: si lo doy a quien quiero y es gratis, nadie tiene «derecho» a un beso, siempre es regalo.

Segunda pregunta: ¿Cuanto vale un beso? Esta pregunta por el valor del beso es interesante. La anterior dice ‘cuanto cuesta’, y hemos dicho que es gratis, se podría concluir, por tanto, que su valor es cero. Sin embargo, y aquí esta la sorpresa, es gratis, pero no porque no valga nada, sino porque no se puede pagar. Vamos a pensarlo como receptor: ¿Cuanto te daría por un beso? Aquí aparece el recuerdo de Becquer: «Por una mirada un mundo/ Por una sonrisa un cielo/ Por un beso …/ Yo no se lo que te daría por un beso». La respuesta del poeta es clara: no te lo puedo pagar o me lo regalas o yo no tengo dinero para pagarlo.

De lo dicho hasta ahora podemos establecer una constatación, por otra parte obvia: el coste del beso no es medible, no se mueve en el terreno de lo económico, de lo bienes mensura­bles, de la cantidad, de las matemáticas: todo eso nada tiene que ver con el beso, no nos dice nada sobre él. Por el contrario se puede decir que el beso me introduce en el mundo de lo personal: doy un beso a las personas que considero cercanas a mí.

El beso es un elemento afectivo que sirve para algo así como poner una marca, señalar a aquellas personas que entran en mi terreno personal. Es decir con el beso delimito el territorio de lo que me es personal, íntimo. Es decir, el mundo de los afectos, de los amores de la persona. ¿A quién beso?: a mi pareja, a mis hijos, a mi madre, a mi familia; y también objetos que simbolizan algo que, en general, ha costado mucho, que me son muy caros: el naufrago que besa la tierra al llegar, la copa de ganador, etc. Resumen: el mundo personal, lo que es valioso en «mi mundo». Valga un ejemplo un poco pedestre: el beso marca el terreno de mis afectos, como un perro su territorio levantando la pata, aunque en el caso del beso no se hace desde el punto de vista de advertencia a terceros, sino como el más fuerte indicador afectivo entre las dos personas implicadas.