Sentimientos sociales, una clasificación

Esta entrada es deudora de Leslie S. Greenberg y Rhonda N. Goldman, Emotion-Focused Couples Therapy. The dynamics of emotion, love and Power. American Psycological Assotiation, Washington DC, 2008. Los aciertos hay que imputárselos a ellos, los errores corren de mi cuenta.

Los humanos tenemos una amplia serie de sentimientos de carácter social, es decir que 15174088_sestán diseñados para detectar los vínculos con otros seres humanos y para evaluar dichos vínculos. En esta entrada no vamos a describirlos ni a hacer una valoración de ellos, sino solo a establecer su existencia haciendo una clasificación. Estos sentimientos sociales se dividen en dos grandes grupos: sentimientos de afiliación y sentimientos de dominio.

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Un modo de distinguir las emociones

Desde finales de los años 80 se ha encontrado una forma de clasificar las emociones siguiendo 3 dimensiones. Estas son:17751199_s

¤  Intensidad (excitación)

¤  Agrado-desagrado

¤  Agresión-sumisión

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Las necesidades se detectan por la carencia

Resumen: las necesidades se detectan por la carencia. Esto tiene una correspondencia en que las emociones desagradables tienen un fuerte carácter tendencial y son muy específicas. Las agradables no tienen ese carácter tendencial tan agudo y pertenecen a la familia de la alegría.

Hay un hecho importante en la dinámica de la gestión emocional que quiero poner de 14349772_srelieve en esta entrada. Cuando hablamos de gestión emocional no hablamos sencillamente de gestionar las emociones, sino satisfacer las necesidades que esas emociones detectan. Detrás de cada emoción primaria hay una necesidad. Una buena gestión emocional satisface las necesidades.

Ahora bien las necesidades se detectan por la carencia. Es más necesidad significa precisamente eso: carencia de algo importante, algo que se necesita. Esto implica que la carencia es agudamente detectada por el sistema sensitivo-emocional y la presencia, es decir la necesidad satisfecha no tiene ese mismo aspecto agudo, tendencial que tiene la carencia. Esto es sencillo de ver, tenemos muy claro cuando tenemos hambre y cuando hemos comido en realidad nos quedamos tranquilos y podríamos detectar ese sentimiento de satisfacción-tranquilidad, aunque muchas veces nos va a pasar desapercibido. Hasta que de nuevo la sensación de hambre nos movilice. Igual que con el hambre sucede con las demás necesidades, desde las básicas a todas las demás. Por eso somos bien conscientes si necesitamos beber, o respirar o movernos y también cuando sentimos miedo (carencia de seguridad) o enfado (al algo o alguien que sentimos ocupa nuestro territorio o nuestros derechos).

Seguramente esta característica está en la base del ser intranquilo que es el hombre, siempre en busca de lo que no tiene, con dificultad satisfecho. Algo que podemos entender bien si consideramos todo ese conjunto estructurado de necesidades que Maslow propone en su famosa pirámide. En cuanto hemos satisfecho unas necesidades otras aparecen y nos movilizan. Esto se incremente si tenemos en cuenta además los vaivenes de la vida y lo que ya habíamos conseguido aparece una crisis y de nuevo inquietos asegurando necesidades que ya parecían seguras.

Esto apunta también a una característica curiosa que llama mucho la atención en la gestión emocional: las emociones desagradables son variadas y específicas. Las emociones desagradables lo son, precisamente para movilizarnos, para decirnos que no estamos bien donde estamos, que tenemos que buscar llenar nuestra necesidad. Son necesidades con un aspecto tendencial marcado. Estamos hablando de las siguientes emociones básicas: miedo, enfado, tristeza, asco

Las emociones agradables no son tan variadas, pertenecen todas a la familia de la alegría (como emoción básica): estar contento, ilusionado, encantado, satisfecho… y pierden ese aspecto específico tendencial de las desagradables: inspiran tranquilidad, paz, serenidad, etc. estados emocionales que no tienen ese aspecto tendencial dirigido a conductas específicas.

Entre las emociones básicas solo hay una, la sorpresa que puede ser agradable o desagradable, aunque en mi percepción cuando se vuelve agradable es que ha derivado hacia la alegría (u otra emoción de la familia de la alegría) y cuando se vuelve desagradable es que ha derivado las mayor parte de las veces al miedo, y sino al enfado (o a sus respectivas familias)

Bueno, espero haber contribuido positivamente a una mejor comprensión de las emociones y de su estructuración y función y especialmente a la constatación de que las necesidades se detectan por la carencia, algo que debemos tener muy presente en cualquier gestión emocional.

Gestión emocional del puerperio: El papel de la doula.

Entrada escrita por Teresa Escudero, doula emocional

Resumen: preciosas indicaciones para la gestión emocional del puerperio. Breves indicaciones sobre cada una de las emociones básicas: alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa, asco

Suelo llamar al proceso del puerperio “El gran descubridor”. 10140804_sDurante el puerperio, la madre va a experimentar toda una avalancha de sensaciones, emociones, pensamientos, sentimientos….  Todo aparece, los miedos, las inseguridades, los dolores pasados y presentes, las dudas, la incertidumbre, todas y cada una de las sombras de nuestro espíritu, todos y cada uno de las cosas que no nos hemos dicho, que  nos hemos ocultado a nosotras mismas, son puestas al “descubierto” durante el puerperio. Por eso puede ser un tiempo tan maravilloso como aterrador. Y no, no tiene nada que ver con “las hormonas”. Tiene que ver con la gestión emocional, de la que tanto hablamos y tan poco utilizamos, sobre todo cuando hablamos con nosotros mismos (siempre es más fácil gestionar al otro, acompañar las emociones de otro, acoger las emociones de otro… con las nuestras, suele costarnos un poquito más).

Voy a hacer un repaso de las emociones básicas, sus peculiaridades durante el puerperio, y cómo una doula puede acompañarlas y ayudar a la mamá a gestionarlas.

ALEGRÍA: Es fácil de gestionar, pues sólo requiere acompañamiento y celebración. En el puerperio es la emoción “que se supone”, parecería que las madres recientes “tienen” que estar felices y satisfechas. Tiene sentido, por supuesto, la alegría nos informa de que hemos conseguido una meta, y en el puerperio lo que hemos conseguido es conocer por fin la carita de nuestro hijo o hija. Esto produce mucha alegría, y es fundamental acompañarla incondicionalmente. Nada hay que “desinfle” más a una puérpera que el de al lado no pueda disfrutar de su alegría. La doula tiene que evitar los comentarios tipo: “qué alegre estás… y con la pena que yo tengo de que no lo pueda conocer su abuelo(u otro familiar difunto)”, “hija, estás tan contenta que da hasta asco”, “ya, ya, ahora estás muy contenta, ya verás cuando crezca, los disgustos que te va a dar”, “uy, qué pegadita la tienes, ésta no te la despegas en la vida, ya te arrepentirás” (ojo, todos son comentarios verídicos que he escuchado y he tenido que gestionar en mis acompañamientos). En los momentos en que la madre está alegre, lo ideal sería que todos a su alrededor participaran de esa alegría y celebraran con ella esa felicidad.

TRISTEZA: También muy presente en el puerperio, es frecuente que a las madres se las censure en esos momentos de tristeza. Parece como si sólo tuviera derecho a estar feliz… y cuando no es así todo el entorno se agobia. Tan normal y sano en el puerperio es estar feliz como estar triste. Porque la tristeza nos informa de que hemos perdido algo, y en el puerperio una madre pierde muchas cosas, y según cómo haya sido el parto, la gestión de esas pérdidas puede ser muy dura. Una madre se pierde a sí misma durante el puerperio. Su cuerpo ha dejado de ser el mismo, ha perdido la barriguita a la que tanto le costó acostumbrarse, que estaba deseando dejar atrás… pero ahora que no la tiene la echa de menos. Su mente también ha cambiado, es incapaz de concentrarse en algo que no sea su niño, las mamás con una intensa vida profesional antes del embarazo pueden sentir una pérdida importante, y por tanto tristeza. La vida social, la manera de relacionarse con el mundo una vez que se tiene un hijo, ya nunca será igual, y aceptarlo cuesta, es una pérdida que también nos entristece (por mucho que deseáramos al niño y por muy mentalizados que estuviéramos sobre la cuestión)

Si además de todo, el parto ha sido instrumentalizado, no respetado, si la mujer siente que “se ha perdido algo”, o peor aún, que le han robado su momento (y el parto es un momento fundamental en la vida de una mujer), puede sentir tristeza (y también enfado, pero de ese ya hablaremos más adelante). Así, el trabajo de la doula en los momentos de tristeza es acompañar y permitir el llanto de la madre, tanto como relajar y tranquilizar a los acompañantes, explicando que es un proceso normal y que la madre lo único que necesita es un hombro sobre el que llorar y desahogarse (ideal si el hombro puede ser el de la pareja, pero si no es posible, los hombros de las amigas y amigos, de los familiares cercanos, y de la doula, tienen que estar a disposición de la madre), y tiempo para asumir las pérdidas inherentes al proceso de traer una nueva vida al mundo.

ENFADO: Esta emoción es compleja porque  en general se censura, y no es extraño que las mujeres disfracemos el enfado de tristeza, una emoción más “aceptable” en una mujer. El  enfado nos informa de que se han sobrepasado nuestros límites y nos da la energía necesaria para “atajar” la situación que ha provocado ese agotamiento de nuestra paciencia. La expresión sana del enfado es algo tremendamente necesario en esta sociedad, porque en general gestionamos el enfado o de forma agresiva (más aceptable en los hombres) o de forma pasiva (más aceptable en las mujeres), atacando o resignándonos. Aristóteles decía que enfadarse es fácil, que lo difícil era enfadarse con la persona correcta, en el momento adecuado, y con la intensidad adecuada. Tenemos que aprender mucho sobre la gestión del enfado (yo la primera, os confieso que me cuesta muchísimo expresar adecuadamente mi enfado, y trabajo cada día para conseguir el ideal aristotélico). A una puérpera le cuesta especialmente gestionar su enfado, primero por el hecho de ser mujer en una sociedad que tolera mal que las mujeres pongan límites (a sus familias, maridos, jefes, a los hombres en general…), y segundo porque el puerperio es un proceso que tiene que ver sobre todo con acoger y proteger, y biológicamente la mujer puérpera está llena de oxitocina y prolactina, hormonas “antienfado” por excelencia. La doula tendrá que estar muy atenta a los pequeños signos de enfado, para animar a la mujer a poner límites. También puede “aliarse” con la pareja de la mujer, o con algún familiar, para que ayuden a la puérpera a decir que no, a enfadarse, vamos, para entendernos, para echar a las visitas cuando ya empiecen a molestar!!!

MIEDO: Otra emoción básica que es muy frecuente en el puerperio. El miedo nos informa de que algo puede ser peligroso, nos insta a huir o a escondernos, y esa huída puede expresarse de múltiples maneras: Dejar al niño al cuidado de otros, no responsabilizarse de él, evitar cogerlo, bañarlo, etc… La doula deberá estar atenta a estos signos para “destapar” la emoción subyacente. Durante el puerperio todo es nuevo, y en general lo nuevo, lo desconocido, nos provoca miedo. Por  tanto el miedo será una emoción que tengamos que gestionar a menudo. Es fundamental que la doula ayude a la madre y a la familia en general a expresar los miedos claramente, pues muchas veces la inseguridad, el miedo al coger al niño, la tensión que nuestros cuerpos soportan en esos primeros días, se “transmiten” al bebé, que al captar que el cuerpo que le coge está tenso, lo vive como una experiencia de inseguridad, y llora porque no sabe qué está ocurriendo. Yo animo a las mamás a que expliquen a su bebé qué les “pasa por dentro”, si están asustadas, si no saben qué hacer, si se desesperan… que lo verbalicen, que lo cuenten, que se lo cuenten al pequeño. Simplemente hablando podemos darnos cuenta de que el miedo se diluye. El miedo nos paraliza sobre todo si no hablamos de él ni lo hacemos consciente, cuando lo enfrentamos, somos capaces de ponerlo en su justa medida, de darnos cuenta de que no era para tanto. Es importante informar a la madre de todas las cosas que le pueden pasar al niño y que son normales: pequeñas ronchas en la cara, quejidos durante el sueño, llantos sobre todo a última hora de la tarde, gases… y darle herramientas para mejorar esas pequeñas molestias, que se sienta capacitada para ayudar a su bebé en el tránsito del mundo uterino al mundo extrauterino.

Muy importante es que la doula gestione sus propios miedos, y pida ayuda ante situaciones que no se le hayan presentado antes o para las que no tenga respuesta. Igual que los coach emocionales necesitan de vez en cuando convertirse en coachees, la doula necesita de vez en cuando ser “douleada”.

14995171_sSORPRESA: Como el miedo, tiene que ver con lo que no conocemos, pero nos despierta curiosidad, no la reacción de huída típica del miedo, sino una reacción más bien de acercamiento. Suele ser fácil de gestionar, porque provoca una alegría interna con cada descubrimiento. Yo, tras años y años trabajando con niños, me sigo sorprendiendo de las enormes capacidades que tienen los recién nacidos, de cómo se “agarran” a la vida, de cómo son capaces de superar cosas que ningún adulto podría. Me sorprende la expresión sabia de sus ojos cuando te miran, que parece que te atraviesan, que saben lo que piensas y lo que sientes. Me sorprende su infinita necesidad de ternura y suavidad, y cómo responden cuando la reciben. Y sí, me sorprende la enorme capacidad de amor y sacrificio que tienen la mayoría de las madres. Una madre me contaba que ella se sentía culpable porque no sentía amor por su hijo. Le pedí que me lo explicara, porque para mí era evidente que ese amor existía, en cómo acariciaba a su hijo, en cómo lo miraba…. Ella me dijo que su mente sabía que el niño necesitaba eso, y que por eso se lo daba, pero no lo sentía en su corazón. Este sentimiento de extrañeza es más frecuente de lo que se pudiera imaginar, y tiene que ver con la sorpresa. Todas las madres y padres se han hecho una imagen de su hijo… que normalmente no tiene nada que ver con la imagen del niño REAL, y esa diferencia entre su hijo imaginado y el real les causa sorpresa y extrañeza. En algunas madres la extrañeza es tal que llegan a tener la idea falsa de que les han cambiado al niño, que “ese” no es su hijo o hija. Es fundamental que la doula hable de este tipo de sentimientos con los padres, incluso ANTES del nacimiento del niño, que comprendan que son sentimientos TOTALMENTE NORMALES, que conocer a su hijo es un poco como enamorarse, que se abran a las sorpresas que les trae ese pequeño ser, a las sorpresas que implican crear una familia.

ASCO: El asco nos informa de que hay algo en nuestra vida que tenemos que eliminar, que sacar fuera, que “vomitar”. En el puerperio es frecuente que ciertas cosas que antes nos gustaban, o nos eran indiferentes, empiecen a darnos asco. Muchas madres fumadoras me cuentan que durante el puerperio el humo del tabaco las hacía vomitar, igual que en el embarazo (otras habrían deseado que fuera así, para que fuera más fácil dejar de fumar!!!), o madres que adoraban un tipo de comida y en el puerperio no pueden ni probarla. Más duro es cuando nos dan “asco” algunas personas cercanas. E incluso trágico si el que nos inspira esa emoción es nuestra pareja, o incluso nuestro recién nacido. Es imprescindible que la doula ayude a la madre a expresar esta emoción, que cuando se refiere a nuestra pareja o hijo suele ser pasajera y estar en relación con algún trauma, ya sea infantil o durante el parto, a la sensación de haber sido “violada” o violentada de algún modo. Por desgracia vivimos en un país en el que la violencia obstétrica es algo que está a la orden del día, el número de mujeres que se han sentido violentadas o agredidas durante el parto sigue siendo demasiado elevado, y aunque se van abriendo iniciativas para humanizar el parto, para intervenirlo lo menos posible, para dar intimidad y voz a las mujeres, aún son tímidas y no están todo lo implantadas que sería deseable. La doula tiene que estar especialmente atenta cuando ha acompañado un parto muy intervenido, o que ha terminado en cesárea, ya que en este caso el establecimiento del vínculo con el bebé es más complejo (al igual que es más compleja la lactancia materna), y la emoción del asco en relación con el bebé, con la pareja, o con la esfera sexual en general, puede aparecer incluso meses después.

Espero que este breve repaso os haya sido útil. El mundo de la gestión emocional es complejo y mucho de lo que aquí pongo tiene que ver con mi opinión y mi experiencia personal, animo a todas las doulas (realmente yo animo a todas las personas, pero especialmente a aquellas que trabajan con otras personas, y aún más a los que son padres y madres o desean serlo) a formarse en gestión emocional y a encontrar su propio camino.

El regalo

Resumen: el regalo despierta emociones: alegría, sorpresa. Regalo y novedad van de la mano. El regalo es gratis, es dar algo a cambio de “nada”, este “nada” lleva a entender los motivos del regalo. Hay dos motivos:  (a) El regalo se dirige directamente a la persona, valora la persona. (b) Expresar el agradecimiento por algo que has hecho por mí, y que considero que no te puedo pagar.  

El regalo es un elemento de la vida cotidiana, tan integrado en ella que quizás se nos escapa Surprisela importancia que tiene y la profundidad humana que saca a la luz. Vamos a verlo empezando por los sentimientos que despierta en nosotros. El primero y más notorio es la alegría. El regalo está unido a la alegría. Esto bastaría ya para indicarnos que estamos tocando la fuente de algo importante: la presencia de la alegría ¿no señala que estamos ante algo vital, ante algo relacionado con la vida? La alegría es un sentimiento que indica que algo positivo nos está sucediendo, que algo bueno le ocurre a nuestra vida. La alegría marca con su presencia todo lo experimentado como positivo, sea relacionado con la vida física, sea moral, sean expectativas que se cumplen o esperanzas que se abren, etc. Que la alegría este ligada al regalo nos indica que experimentamos el regalo como algo hondamente positivo.

El regalo está también ligado a la sorpresa, el regalo debe ser una sorpresa y es 3829598sorpresaeste un aspecto que se cuida siempre, hasta esa tradición de achacar a los Reyes Magos (o a toda una serie de personajes), un momento especial de regalo: es misterio hasta el origen del regalo. En cualquier caso la sorpresa del regalo es algo que rompe la monotonía, que introduce un elemento de novedad en la vida, tan avariciosa normalmente en mostrar un aspecto diferente. Regalo y novedad van ligados. El regalo es algo nuevo, creativo en nuestra vida, por eso todos los quebraderos de cabeza al hacer un regalo: debe ser algo diferente, algo que no se espere, pero que acierte, algo que se aparte de lo ordinario. Es curioso, la novedad es difícil, supone en cierto modo salirse de las leyes de lo necesario, de lo que se da obligatoriamente, es por eso un producto de la libertad. La libertad es la que es capaz de inventar, de crear lo nuevo. El regalo conecta con esta fuente.

El regalo no se encuentra cómodo con una mentalidad materialista de nuestra cultura. El regalo es gratis, es dar algo a cambio de “nada”. Bueno, este “nada”, como se puede comprender, se refiere a bienes económicos: no se da un regalo para que se pague en dinero o de otro modo.

De todos modos no hace falta ser muy materialista para darse cuenta de que nadie da algo a cambio de “nada” en absoluto. Entonces ¿a cambio de qué “algo” se da un regalo? La primera impresión al recibir un regalo es: “alguien se acuerda de mí!” (poniendo el énfasis en el “mí”), es decir, me valora a mí, al sujeto que recibe el regalo. El regalo se dirige directamente a la persona, valora la persona, es decir con un regalo se da “algo” a cambio de una valoración de la persona. En síntesis el regalo dice: “es bueno que tu existas” (Piepper). Esto explica porque el cumpleaños es un día para hacer regalos. El cumpleaños es un día para ser celebrado especialmente, porque está ligado a la valoración del otro, a su misma existencia: es el día en que ha aparecido a la vida, un día para el agradecimiento; agradezco que existas: ¡es bueno que tu existas! Esto explica también los regalos entre las personas que se quieren: el regalo expresa que quieren valorar que el otro está ahí.

Alegria-a23683329Esto nos lleva a un aspecto nuevo: el regalo está ligado al agradecimiento. Gratis y agradeci­miento (dar las gracias) son palabras que están etimológicamente y en la realidad diaria ligadas. El regalo expresa agradecimiento, simplemente porque tú existes o por lo que haces por mí. Esta última es la segunda y clara motivación del regalo: expresar el agradecimiento por algo que has hecho por mí, y que considero que no te puedo pagar. Puede ser que sea un servicio o prestación que se paga, en tal caso con el regalo queremos agradecer algo que esa persona ha hecho y que consideramos no iba incluido en el pago realizado.

Para abrir boca sobre el regalo me parece que con esto es suficiente, pero seguiremos con el tema, porque tiene indudablemente peso en nuestras relaciones y en nuestra afectividad.

El interés por la educación emocional en infantil

Ayer, sábado por la mañana, Zaragoza, 300 profesoras de educación infantil (entre las que habría una decena de hombres) deciden gastar la mañana entera formándose en  Habilidades del pensamiento y en Educación Emocional. Entusiasmo, trabajo, participación. Las fotografías no hacen justicia al evento porque mi móvil fue incapaz de encontrar un ángulo que recogiera toda la sala.

La oferta era sencillamente formación y apertura a las novedades en educación. No había beneficio alguno, entre otras cosas porque ni siquiera el curso no se ha podido certificar en la comunidad de Aragón (en otras si). El sponsor del evento ha sido Oxford educación y las dos intervenciones eran de ISIE (para la Educación Emocional) y del equipo de Angélica Sátiro (para las Habilidades de pensamiento).

300 personas que en mi caso me escucharon atentamente con una sensibilidad grande hacia lo emocional como elemento de comunicación con sus alumnos, como brújula para poder acercarse y descubrir las necesidades de sus alumnos.

Para terminar la intervención hicimos un test muy sencillo preguntando la emoción que experimentaban en ese momento. El resultado fue: mayoritariamente alegría. Un grupo significativo, sorpresa.

Ese es el hecho para mi la reflexión va en la línea de que hay que confiar en las personas en su profesionalidad, en sus ganas de aprender, de mejorar profesionalmente. También que la apertura a un cambio es mayor de lo que realmente parece. Entre el profesorado existe la urgencia de formarse, de cambiar métodos, de incorporar todo aquello válido que haya conseguido la innovación.

Mis emociones personales son las mismas, alegría al ver en entusiasmo con se recibía la propuesta de introducir la educación emocional y sorpresa al ver a un público tan dispuesto a mejorar profesionalmente.

La 1ª clave para un aprendizaje significativo: observación

Resumen: El aprendizaje comienza con un cambio en la mirada. El profesor debe proporcionar esa mirada nueva a los alumnos. El soporte emocional de la observación es la sorpresa. La sorpresa genera una apertura, abrirse a lo nuevo y se educa a lo largo de la vida. El interés está ligado a la curiosidad y es hermano de la sorpresa.

La clave primera es observación. El aprendizaje, todo aprendizaje, comienza con un cambio en la mirada. Ese cambio que nos hace ver las cosas de un modo diferente, más profundo, más significativo, con mucho mayor contenido.

Ya he comentado que esta es una de las tareas donde la aportación del profesor es fundamental. El profesor debe proporcionar esa mirada nueva a los alumnos, precisamente porque el/ella mism@ la posee. No es posible que de una nueva mirada quien no la tiene, el profesor que no tenga inquietudes, que no siga descubriendo cosas nuevas, que no esté enamorado (utilizo bien a conciencia esta palabra) de su enseñanza y de su docencia, es muy difícil que consiga ofrecer esa mirada nueva a sus alumnos. Y esa nueva mirada es el comienzo de todo aprendizaje. Muchos profesores afirman que encontrar esa mirada en un alumno compensa todos sus esfuerzos.

El soporte emocional de la observación es la sorpresa. La sorpresa es una emoción básica, muy desarrollada en los niños y de forma tópica decimos que poco en los ancianos, porque hay «ancianos» que tienen una grana capacidad de sorpresa, lo que les lleva a seguir interesándose por todo. Desde este punto vista la sorpresa es un indicativo de la edad emocional. Es muy interesante esta conexión entre sorpresa y edad, ya que al final, lo que llamamos edad está ligado a la capacidad de aprendizaje: es joven quien sigue aprendiendo, quien sigue sorprendiéndose cosas, quien tiene una mirada siempre nueva.

La sorpresa genera una apertura, abrirse a lo nuevo. El mismo gesto corporal que conlleva lo indica: ojos y boca abiertos, para que eso descubierto entre. Lo que pasa es que lo nuevo puede ser bueno o malo para quien lo descubre y por eso la sorpresa termina en apertura o cierre. Abrimos o cerramos. Si la sorpresa termina siendo un susto, una emoción entre la sorpresa y el miedo, cerraremos la puerta.

Por esto la sorpresa se educa a lo largo de la vida, el niño empieza abierto y todo despierta su curiosidad. Curiosidad es la actitud que genera la sorpresa. Es la actitud de sorpresa. Las diversas vivencias van a hacer que sigamos abiertos o no, que queramos seguir abriendo nuestro mundo o no.

Esto es una clave muy importante. El aprendizaje comienza en la observación y la observación se apoya en la curiosidad, actitud que se basa en la sorpresa como emoción y el tratamiento que esta haya recibido a lo largo de la propia vida.

Los profesores tienen una gran responsabilidad en este preservar la actitud de curiosidad, estando atentos a cada vez que la sorpresa aparece en sus alumnos. Esto no algo que solamente sirve para la etapa de infantil, sino que debe acompañar al alumno, cualquiera que sea su edad. Si el profesor tiene una enseñanza por la que los alumnos no sienten curiosidad alguna, va a tener muy difícil mantener su interés.

Saco aquí otro término de modo consciente: «interés». El interés está ligado a la curiosidad y es hermano de la sorpresa. Es una sorpresa mantenida, una sorpresa apoyada en la convicción de que lo descubierto es un terreno muy amplio y que merece la pena explorarlo, observarlo. El interés es muchas veces el interés prioritario de los profesores, que ponen el acento en su aspecto de hábito, descuidando su centro en la sorpresa. Y la gasolina, la emoción, que es el impulso, la va a proporcionar la sorpresa. El interés sin sorpresa no es tal.

Dejo aquí el tema por no alargarme, consciente de que queda mucho decir. Espero que signifique una aportación y desde luego una nueva mirada, un nuevo punto de vista.