La primera entrevista de la tutoría con adolescentes

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Se trata de una entrevista elaborada con las aportación de Javier Ortigosa, con seguridad el mayor especialista en Carl Rogers en España y con mi experiencia de muchos años utilizando la sencilla idea de los 3 pilares.

Me parece que puede ser de mucha utilidad práctica. Esta recomendada para alumnos ya entrados en la adolescencia, la madurez del alumno coopera a la eficacia de esta. El tutor debe valorar si el alumno es muy joven y su capacidad de hacerse cargo de las preguntas.

150914 ENTREVISTA DE ENCUADRE DEL ALUMNO

El TDAH desde el punto de vista de un padre TDAH y experto en el tratamiento de varios trastornos a través del deporte.

2014-04-21 14.06.12Entrada escrita por Daniel Sancho Tos, entrenador deportivo emocional y fundador de NECESPORT, además de padre con 2 hijos con TDAH y que padece el síndrome, él mismo.

En diferentes ocasiones he podido leer opiniones y afirmaciones, sobre la existencia o no, del Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/H). De las opiniones que defienden la teoría de la no existencia de tal trastorno, no voy a criticar nada. A mí personalmente me vale la opinión de Psicólogos y Psiquiatras reconocidos como Rojas Marcos, los cuales se han preocupado de informarse y formarse sobre algo que afecta a muchas personas y que hasta hace unos años no se le había podido poner nombre, lo que implicaba no saber ponerle solución.

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La envidia es mala consejera

La envidia es un sentimiento social. Esto quiere decir que está en la dotación del animal fuertemente social que es el ser humano. La envidia nos lleva a fijarnos en los logros de otra persona y desearlos para nosotros. Nos hace ver nuestras carencias en la riqueza de otro. Es decir es un sentimiento que nos hace enfocarnos en lo que otros han conseguido y nosotros no tenemos.

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El enfoque de las necesidades especiales: NECESPORT

Entrada escrita por Daniel Sancho Tos, entrenador deportivo emocional y fundador de NECESPORT y por Antonio Esquivias

Hasta hoy la forma habitual de ayudar a los  niños con Necesidades Educativas Especiales es sacarlos del aula para darles un apoyo más personalizado, pero siempre ubicándolos en otra aula y trabajando con la misma metodología aunque reduciendo los contenidos y exigencias de la materia.

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La plástica como herramienta de expresión emocional

Carolina Pérez Ruiz. Maestra Audición y Lenguaje, Especialista en Psicología Positiva  e Inteligencia Emocional. EMOTIVACPC. www.emotivacpc.es

Desde que somos pequeños, buscamos la forma de comunicarnos con el mundo ya sea a través de gestos, la palabra, la música, el baile, construyendo, dibujando… La expresión artística es un recurso inherente al ser humano.

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Un caso de bajo rendimiento escolar en primaria

Marta Bermudez. Licenciada en psicología con formación en Orientación Educativa, Inteligencia Emocional, Psicoterapias y Coaching. EMOTIVA Centro para el Cambio. www.emotivacpc.es

La inteligencia emocional, podría resumirse como la capacidad que tenemos para identificar y gestionar nuestras emociones y las de los demás. Las emociones están en nosotros y nos acompañan a cualquier parte (al trabajo, al parque, al cole…).

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De cerca nadie es normal

Resumen: la idea de ser normal es muy difícilmente manejable. Hay muchas cosas que son «normales», que se quedarían sin valoración: una puesta de sol, la sonrisa de un niño, la satisfacción de comerse un pastel, un beso, etc. la ventaja personal del concepto: nos hace sentirnos integrados en el ambiente en el que vivimos. Sin embargo quita el valor a lo que hacemos todos los días y nos introduce en una escala de valoración que es externa.

La frase da vueltas y ha sido el título de una película de Marcelo Mosenson y de una 16832112_scomedia de Aitana Galán y Luis García Araus. También se conecta con el cantautor brasileño Caetano Veloso. Pero independientemente del origen expresa una profunda verdad: cada ser humano es único, singular, distinto, diferente.

La frase también conecta con mi experiencia personal. He visto que, en cualquier ámbito del trabajo emocional, el concepto de normalidad, de ser normal es muy difícilmente manejable. Recuerdo incluso un curso en Roma en el año 1989, o sea que ha llovido desde entonces, donde se trataba de la aplicación del concepto en psicología y se llegaba a la conclusión de que no era operativo, lo mismo que el concepto de madurez. Ser normal y ser maduro, son dos conceptos muy poco operativos, incluso dañinos.

Hace unos días he vuelto a ver esos efectos dañinos de la idea de ser normal. Se hablaba de éxitos: «¿qué son éxitos en tu vida?», era la pregunta y una persona respondió, más o menos: «yo tengo una idea de lo que es normal y eso traza una raya, lo que sale por arriba son éxitos, lo que se va por abajo, son elementos a rectificar, comportamientos a cambiar. Lo que está en el campo de lo normal no es éxito, es lo que tiene que ser».

¿Qué problema tiene esta concepción interna (y que afecta a la propia valoración de la persona, a su autoestima)? Sencillamente que es falsa. Ese concepto de normal abarca lo que es normal para esa persona concreta, algo que cree que es normal en el ambiente en el que vive. Es decir, normal como mucho se puede referir a un ambiente concreto, bien delimitado. Es decir, y esta es una primera observación, limita la persona a un ambiente y la mide con ese ambiente.

Esta también es la ventaja personal del concepto: nos introduce en el ambiente, nos hace sentirnos integrados en el ambiente en el que vivimos, nos hace «normales», y visto así tiene un fuerte efecto tranquilizador y de inclusión social: hay un rechazo a todo lo que no se ve como normal, la persona «normal» evita el rechazo. Fijaros que hablo de rechazo, que a nivel emocional se sitúa en el asco como emoción básica: se está dentro o fuera.

Pero vamos a las dificultades del concepto. Hay muchas cosas que son «normales», en el sentido de que entran dentro de una norma, y que se quedarían sin valoración: una puesta de sol, la sonrisa de un niño, la satisfacción de comerse un pastel, un beso, etc. Cualquiera de esta cosa son normales, sí, pero son también muy valorables, quizá lo más valorable, lo que da sentido a la vida.

Pero el fondo del problema de la inexactitud del concepto de normal es cuando nos valoramos a nosotros mismos. El concepto de normal quita el valor a lo que hacemos todos los días, sencillamente porque tenemos que hacernos, pero que es la actividad que hace de nuestra casa un hogar, de nuestro trabajo algo en servicio de los demás y de sustento económico para nosotros mismos. No valorarnos esto y valorar solo lo extraordinario, nos deja a merced de que se cumplan cosas extraordinarias y nos hace vivir el cada día con una gran insatisfacción.

La trampa por tanto que encierra el concepto es que nos introduce en una escala de valoración que es externa, que valora lo que el muy concreto y particular entorno social valora, y elimina de ser valoradas muchísimas de las cosas que tenemos y/o hacemos. En el coloquio del que hablaba al principio una persona dijo que no valoraba que llevaba quince años casado, porque era lo normal en su vida. A mí me embargó una gran pena. Y me parece que es algo a veces muy metido en la cultura: has hecho lo que te toca, lo que tienes obligación… ¡caray!, no valorar 15 años de la propia vida gastados junto a otra persona, porque es lo normal estando casados.